Somos delincuentes
En fin... Una evolución importante de nuestras sociedades modernas es la progresiva criminalización del pueblo, al tiempo que actos delictivos clásicos (hurtos, robos, agresiones, amenazas, asesinatos...) van perdiendo su caracter de antisociales para ser tratados con más benevolencia.
Recién llegado de las vacaciones, en dos cadenas diferentes, en una noche calurosa de cambiar de una a otra, vi dos programas de esos de actualidad. En el primero, nos contaban las peripecias de la policía de Madrid en los mercadillos persiguiendo los diferentes tipos de rateros: los que roban en los puestos, y los carteristas. La protesta de los policías: la impunidad. Registraban el bolso de una carterista, le encontraban una cartera que no era suya pero, como llevaría en total unos 200 euros... nada, la tenían que dejar marchar. Cuando cambié de cadena, un carterista conocido de la policía, detenido varias veces, les gritaba con indignación que por qué lo paraban, con la arrogancia propia del que se sabe con derechos.
En el otro programa se contaba la lucha de la policía local de Marbella contra el botellón. Afortunadamente, era otro cantar. Imposición de multas, se les requisa la bebida y se acaba el botellón. ¿Cuál era el resultado de esa legislación más dura? El esperado. El botellón en Marbella está en vías de erradicarse, y se ha desplazado a las afueras... Pero... resulta que beber alcohol en la calle no es una conducta delictiva; sin embargo, ha quedado criminalizada.
No estoy diciendo, ni mucho menos, que haya que ser más blandos con el botellón. El botellón es una costumbre lamentable. No por el hecho de beber en la calle que, en si mismo, no tiene nada de especial. Pero lo que no me gusta es que todas las fiestas populares (las ferias, las cruces de Granada - eso sí que me duele -), se hayan convertido en reuniones de jóvenes que se emborrachan en plena calle y la dejan tan llena de bolsas de plástico, botellas y cristales rotos que da asco.
Pero... si ven que una legislación dura, y un castigo efectivo, funciona para frenar conductas populares no delictivas, ¿por qué no se endurece la legislación contra el que roba o mata? Es que vamos a llegar al absurdo de que un ladrón robe lo que quiera sin que la policía pueda ni soplarle encima, y que le den el palo cuando lo celebre con sus colegas en un botellón. Pensemos un poco más en el pueblo... Que mandar publicidad no deseada por Internet a un cliente tiene más castigo (3000 euros de multa) que robarle la cartera (si llevaba menos de 400 euros, nada).
¿Y a qué venía esto? Que a V., la conductora de nuestro viaje, le ha llegado su primera multa. Por ir a 123 Km/h en por una autovía en uno de esos tramos en los cuales, sin un motivo preciso, la velocidad baja a 100 Km/h y hay puesto un radar. O sea, poniendo seriamente en peligro su vida y la de los demás. Es tan poco exceso de velocidad, que no lleva pérdida de puntos, pero sí una multa. Conociéndola, probablemente no vio la señal de limitación a 100... Teme que le lleguen más. Da igual lo cuidadoso que seas con los límites de velocidad, ahí están los radares para multarte. Y los hay a cientos.
Eso... Conducir es una conducta criminalizada. A lo mejor le propongo que, para recuperar el dinero, robe una cartera. Y si un policía le llama la atención, además, le sirve de terapia contra el estrés... le empieza a gritar que tiene derechos y se queda muy a gusto... Esto es broma, claro, pero mejor tomarse las cosas a risa.

