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01 septiembre 2016

Mi presencia en las redes sociales

Desde bastante tiempo antes de dejar en suspenso esta bitácora, entré por curiosidad en otras redes sociales. Digo otras porque considero que la "blogesfera" ha sido, y sigue siendo, una red social, con la salvedad de que es abierta y está formada por varias aplicaciones de software web. A diferencia de Facebook o Twitter, donde todo el mundo se abre sus cuentas en un mismo sitio, para crear un blog hay muchas opciones: wordpress, blogger, livejournal e, incluso, wordpress es una aplicación de descarga gratuita que puedes montar en tu propio servidor.

En esta entrada, voy a poner cuatro cuentas que mantengo en Facebook y Twitter junto con el número de seguidores que tengo en cada una. Cuando termine septiembre, volveré a poner los números y nos reíremos, o lloraremos, según cómo se hayan modificado. De mayor a menor número de seguidores:

Página del Portal de Ciencia y Medio Ambiente. (página de Facebook dedicada a la ciencia y el medio ambiente). Seguidores: 817

Twitter de @sinciforma (ciberocupación del Twitter con el nombre de mi empresa. Hablo de ciencia, tecnología...). Seguidores 796.

Twitter de @jcuquejom (mi Twitter personal, dedicado a promover las cosas que escribo y que leo. Consideradlo un Twitter de autor). Seguidores: 341.

Página de Sinciforma (página de Facebook dedicada a mi empresa. Prácticamente sin contenido...). Seguidores: 28.

Si tenéis Twitter o Facebook, dejadlos en comentarios y los veo y sigo.

21 marzo 2009

Crisis y Economía Social

Hoy voy a escribir una de ese 5% de entradas de contenido empresarial que, dice por ahí arriba, que hay en esta bitácora. Y he unido los dos conceptos del título por algo que he advertido en las estadísticas de esta página.

Desde hará unos pocos meses, veo que una serie de entradas de las primeras que escribí, acerca de la Economía Social, están recibiendo bastantes visitas, tras casi un año y medio en que nadie las veía. La única diferencia entre ese tiempo y ahora es que la crisis económica actual está siendo mucho más visible en estos momentos. Y conociendo lo que es la Economía Social, mucho me temo que este interés renovado y la crisis tienen que ver. Así que, en esta entrada, voy a resumir qué es la Economía Social, para que los visitantes tengan, resumido, de qué va esto y para reflexionar un poco yo mismo, después de casi cinco años trabajando en una empresa de este estilo. La serie antigua de entradas está en Economía Social. No se me olvida que también explicaré por qué pienso que crisis en interés en este tipo de empresas van de la mano

La Economía Social, básicamente, la conforman las empresas creadas u orientadas posteriormente, a asegurar a sus socios puestos de trabajo estables, acordes a sus capacidades, necesidades o gustos. Son empresas creadas por trabajadores, en las cuales, la escala de valores genéricos esenciales de cualquier negocio sufre una cambio esencial en su ordenación. Normalmente, el primer objetivo general de toda empresa es maximizar los beneficios, y, después, vienen el resto de factores. El objetivo principal de una empresa de Economía Social es la creación de puestos de trabajo sólidos e indefinidos para sus socios trabajadores, y la consecución de beneficios empresariales es un objetivo secundario o una decisión estratégica orientada a financiar la ampliación o la expansión de la empresa (que normalmente será una estrategia orientada a asegurar la pervivencia o consolidar la firma). Habitualmente, las empresas de Economía Social tienen poco o ningún beneficio, entendido este como diferencia entre ingresos y gastos, ya que los socios obtienen su retribución a partir del cobro de sus salarios.

Es muy importante destacar que, aunque existan formas societarias específicas para la Economía Social, muchas empresas que no entren, estrictamente, en la definición, actúan en la práctica como si pertenecieran a este sector. Así, empresas en las que trabajen, mayoritariamente, sus socios y éstos cobren salarios de las mismas, funcionan en la práctica como empresas de Economía Social sin serlo. Y hay, aunque no es muy frecuente, básicamente, porque no es muy interesante económicamente, empresas de Economía Social que encubren un interés puramente empresarial.

Después de estas líneas generales, una definición más o menos académica. Se dice que una empresa es de Economía Social, cuando está creada por varios trabajadores cuyo objetivo es fundar una empresa en la que prestarán su actividad de forma personal, continuada y, habitualmente, de manera exclusiva, aunque esto último no es necesario. La mayor diferencia con el resto de empresas es que los objetivos no tienen por qué ser únicamente económicos, sino que la motivación puede ser crear puestos de trabajo "dignos" o acordes a las aspiraciones profesionales de los socios. En resumen, una empresa es de Economía Social cuando se funda de acuerdo a determinados principios que no son puramente económicos. Podríamos decir que son empresas con ideales.

Hay dos grandes tipos de empresas de Economía Social. La modalidad más pura son las Cooperativas. Las Cooperativas son empresas fundadas conforme a unos principios, denominados principios cooperativos:

  1. Adhesión voluntaria y abierta.
  2. Gestión democrática por parte de los socios.
  3. Participación económica de los socios.
  4. Autonomía e independencia.
  5. Educación, formación e información.
  6. Cooperación entre cooperativas.
  7. Interés por la comunidad.

Un rasgo diferenciador es que la capacidad de decisión y el capital aportado por cada socio son independientes, al contrario que las sociedades mercantiles corrientes, donde el voto de cada socio vale según el capital aportado. En una cooperativa, cada trabajador tiene un voto, independientemente del capital aportado. El esfuerzo que representa que un trabajador aporte más capital que otro, se puede remunerar pagándole un interés que, en España podrá ser, como mucho, el interés legal del dinero más seis puntos. Existen cooperativas de muchos tipos, aunque las más comunes son las de trabajo asociado, que actúan como empresas normales; por ejemplo, tres diseñadores web cuyo objetivo es vender páginas formarían una de estas cooperativas. Otras cooperativas menos convencionales, que no tienen un objetivo directamente empresarial, son las de vivienda (construcción por medios propios de la vivienda), consumo (obtención de mejores precios para los socios gracias a la compra coordinada o en gran volumen), educación...

En España, las cooperativas están legisladas a nivel estatal y autonómico. Cataluña, Andalucía y otras comunidades autónomas tienen sus propias legislaciones, aproximadamente compatibles entre sí e inspiradas en la norma estatal. Fiscalmente, tienen un tipo superreducido en el Impuesto de Sociedades y algunas exenciones en impuestos autonómicos. Tienen el serio inconveniente de tener una contabilidad compleja y específica y de que la gestión interna es más complicada al ser preciso definir más cargos y asambleas.

La segunda modalidad de empresa de Economía Social son las sociedades laborales, de las que hay dos tipos: sociedades anónimas laborales y sociedades limitadas laborales. Mi empresa es una sociedad limitada laboral. En esencia, una S.A.L. o una S.L.L. son muy parecidas a una S.A. o una S.L., pero las diferencias son las siguientes:


  1. Existen dos clases de socio o accionista: la clase trabajadora, que la forman los trabajadores que prestan sus servicios en la empresa de forma continuada e indefinida y la clase general, que no trabaja para la empresa.
  2. El 51% del capital, como mínimo, ha de estar en manos de la clase trabajadora.
  3. Una S.A.L. o una S.L.L. deben ser calificadas como tales por la autoridad competente. En Andalucía, por el Registro de Sociedades Laborales, que es un organismo autonómico.
  4. Aparte de las reservas legales establecidas por la ley, debe crearse un fondo especial de reserva adicional, por valor del 10% de los beneficios, si los hubiere.

En el día a día, una S.L.L. se gestiona igual que una S.L. La contabilidad es la misma, la fiscalidad idéntica. Sólo hay una salvedad y es que, obligatoriamente, todo socio trabajador deberá estar dado de alta, normalmente, en el Régimen General, salvo que posea el control efectivo de la sociedad (ser administrador y poseer más del 25% del capital, tener a familiares como socios y superar más del 50% del capital, y otras muchas), en cuyo caso, deberá convertirse en autónomo. En cualquier caso, en una sociedad laboral los socios deberán tener una nómina, y no se pueden hacer cosas habituales en otras formas societarias, como que el socio pueda trabajar si lo hace mediante un contrato de prestación de servicios. Esto tiene su importancia y es una dificultad bastante grande para las empresas de Economía Social que están naciendo.

Obligar a los socios de una S.L.L. a cobrar una nómina, cuando en una S.L. hay formas de evitarlo, implica que estos deben cobrar, al menos, el Salario Mínimo Interprofesional, lo gane la empresa o no. Si la empresa no da dinero suficiente para pagar el Salario Mínimo Interprofesional, en todo caso, la parte no cobrada se contabiliza como deuda de la empresa con el socio, pero, el socio deberá declarar en su IRPF el sueldo, lo cobre o no. En esta situación nos hemos visto nosotros los primeros años, declarando unos ingresos que, en realidad, no hemos tenido. En cambio, en una S.L., no es necesario que esté contratado, y siempre que no se superen ciertos límites, puedo conseguir remuneraciones inferiores al Salario Mínimo Interprofesional.

Como puede verse, las sociedades laborales son una fórmula mixta, que tiene características de las cooperativas y de las sociedades mercantiles convencionales. Sin embargo, en muchos casos, las sociedades laborales funcionan, en la práctica, como una cooperativa. En mi empresa, cada socio posee un tercio del capital, con lo que el poder de decisión es idéntico y se cumple el principio cooperativo de una persona, un voto. Y este es un caso común.

Cómo último detalle, las S.L.L. y, sobre todo, las S.A.L., tienen un segundo origen habitual, aparte del más común de ser creadas de cero. A veces, cuando una empresa quiebra y sus dueños deciden cerrarla, sus trabajadores pueden decidir convertirla en una S.L.L. o, normalmente, en una S.A.L., ya que este tipo de empresas reconvertidas suelen ser de gran tamaño, con lo que es más aconsejable una Sociedad Anónima. Por ello, pienso que está renaciendo el interés en la Economía Social. Por un lado, porque el que se queda en el paro, se desespera, y se plantea el trabajo por cuenta propia. Y, en principio, para varias personas, la fórmula más adecuada y más apoyada por el Estado son las empresas de Economía Social. Por el otro, porque la alternativa de que los trabajadores compren su propia empresa en crisis y la conviertan en una sociedad laboral es una opción que no es una locura.

Para acabar, me gustaría animar a algún lector que tenga interés en la Economía Social, a que me consulte dudas, que intentaré responder.

06 agosto 2007

El cierre de Delphi en Cádiz

Pocos andaluces (y pocos españoles) no habremos oído hablar del cierre de la factoría que la multinacional Delphi mantenía en Puerto Real, y que ha dejado en la calle a casi 1.600 trabajadores. Oí, de pasada, en la televisión, que un día después del cierre de la fábrica, se anunció la apertura de una mayor en Tánger. Buscando en la Red, encuentro un buen artículo en la bitácora de CNT-AIT Sindicato de Oficios Varios de Cádiz.

La nueva planta de Tánger creará entre 2500 y 3000 empleos y, evidentemente, la multinacional podrá decir mucho para justificarse, pero la razón fundamental ha sido que los sueldos en Marruecos son bastante más bajos que en España, y Tánger y Cádiz no están demasiado lejos.

Hay muchos hechos tristes en este asunto, empezando y casi terminando con el drama humano de 1.600 personas y sus familias que se ven lanzados a un mercado laboral en el que no encajan, por su especialización - ¿qué otras fábricas como Delphi puede haber en Cádiz? - o por su edad. Es un golpe económico a una de las provincias andaluzas donde más difícil está el trabajo.

También se une en este caso y, probablemente, en otros parecidos, una circunstancia que tampoco nos debería hacer gracia. Y es que Delphi recibió 14,3 millones de euros en ayudas para establecerse en Puerto Real, ayudas que, ahora, va a ver la Comisión Europea si se las reclama o no. Veo muy complicado que recuperen ese dinero y, además, todo esto me lleva a muchas reflexiones. La principal, la diferencia de trato que el Estado concede a multinacionales y a microempresas. Delphi, que con el tamaño que tiene debe de disponer de abundantes recursos, recibe dinero a manos llenas. En cambio, cuando un grupo de trabajadores quieren, incluso, capitalizar el paro para invertirlo en su empresa de Economía Social (su cooperativa, su sociedad laboral), se les ponen todas las pegas posibles. El trámite es complejo, te lo deniegan por tonterías; en cambio, estoy seguro de que los problemas que tuvo la multinacional para acceder a cantidades mucho mayores fueron mínimos. El caso para las subvenciones de cantidades miles de veces inferiores, es similar.

Teóricamente, el subsidio de desempleo es algo por lo que ya se ha cotizado y pagado, así que no tiene demasiado sentido que sea tan sumamente complejo cobrarlo de golpe para intentar la autogestión. Estamos de acuerdo en que la capitalización del paro ha sufrido un fraude elevado, pero para el caso de una sociedad laboral o cooperativa, esas cantidades deben estar ingresadas en una cuenta corriente y constar en las escrituras de constitución. Y luego, hay que registrar cuentas, y en ellas la Administración podría ver si se está intentando defraudar o no. Con esta base, debería ser fácil desarrollar una normativa que evitara el fraude en un porcentaje muy elevado.

Lo peor es que este tipo de deslocalizaciones sólo las pueden llevar a cabo las multinacionales; pocas microempresas van a hacer algo parecido. Y en el caso de la Economía Social es mucho más difícil, ya que el objetivo de estas empresas es dar un puesto de trabajo digno a sus socios o cooperativistas. Carece de sentido que la Economía Social despida a miles de personas para aumentar sus beneficios, porque en las Juntas Generales, controladas por sus trabajadores, nunca prosperaría algo así. Aparte de que repartir muchos dividendos es lo contrario de lo que se pretende en la Economía Social.

Quizá sea la hora de apostar un poco más por los trabajadores autóctonos, por la Economía Social y la autogestión (que no autarquía, no confundamos), y no andar esperanzados a que los gigantes nos den trabajo. Porque deberíamos reconocer que las multinacionales van a lo que van; tampoco es que sean el demonio, sino que sus intereses no tienen nada que ver con dar empleo o fomentar el desarrollo. Las multinacionales están en guerra unas con otras a nivel internacional, y prima su supervivencia al bienestar de uno de los pueblos donde tienen una fábrica. Basta con no olvidarlo.

12 julio 2006

¿Qué es la Economía Social? Parte III: Principios cooperativos

Las cooperativas son, en cierto modo, las hermanas mayores dentro de la economía social, ya que representan de la forma más pura la idea de asociación de trabajadores que se ayudan mutuamente para lograr sus objetivos. Las cooperativas no son, únicamente, un tipo especial de sociedad mercantil. Su actividad aspira a regirse por una serie de principios, que podemos resumir así:

Primero: Adhesión voluntaria y abierta.

Toda persona capaz de trabajar en tareas asociadas al objeto social de la cooperativa, y que desee aceptar las responsabilidades derivadas de ser miembro, podrá hacerse socio de la misma, sin que quepan discriminaciones de ningún tipo (raciales, políticas, religiosas...).

Segundo: Control democrático por parte de sus miembros.

Las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus miembros, los cuales deben participar activamente en la toma de decisiones. Ello significa que en las cooperativas de primer grado (las formadas por personas físicas), cada miembro tiene un voto; la organización de cooperativas de mayor grado (las formadas por otras cooperativas o, incluso, otro tipo de sociedades mercantiles) también será democrática.

Tercero: Participación económica de los miembros.

Los socios contribuirán equitativamente al capital de su cooperativa. Una parte, al menos, de ese capital, pasará a formar parte del patrimonio común de la cooperativa. Los miembros, o bien no reciben ninguna compensación por el capital aportado, o bien, reciben únicamente un tipo de interés limitado. El retorno de los excedentes cooperativos a los socios se hará en función de sus actividades con la misma. Existirá la posibilidad de crear reservas, una parte de las cuales deberá ser indivisible.

Cuarto: Autonomía.

Las cooperativas son organizaciones autónomas, controladas por sus miembros. En caso de que cierren acuerdos con otras organizaciones, gubernamentales o no, o se financien a costa de terceras partes, lo harán de manera que se preserve su autonomía y el control democrático de la misma por parte de sus socios.

Quinto: Educación, formación e información.

Las cooperativas prestan especial atención a estos aspectos. Deben proporcionar formación a sus miembros y empleados con el objetivo de que puedan cumplir sus tareas adecuadamente y contribuir al desarrollo de la empresa. Asimismo, las cooperativas realizarán actividades de promoción y difusión de los principios cooperativos.

Sexto: Cooperación entre cooperativas.

Las cooperativas deben colaborar entre sí, con el propósito de fortalecer el movimiento cooperativo y de prestar mejores servicios a sus socios. Dado que las cooperativas son asociaciones de personas que colaboran, es bastante lógico que estén abiertas a la colaboración con otras empresas de su misma clase y se integren en organismos de cualquier ámbito (locales, nacionales, internacionales...).

Séptimo: Preocupación por la comunidad.

Dentro de su actividad, las cooperativas trabajarán por el desarrollo sostenible de las ciudades o regiones donde habiten. Esto se hace a través de líneas de actuación que los miembros aprueben.

Una vez establecidos estos principios, la legislación de cada país los desarrolla de una forma diferente. Para el próximo día, las cooperativas en España.


Fuentes: Los siete principios cooperativos están basados en la Declaración de la Alianza Cooperativa Internacional sobre la Identidad Cooperativa. (Manchester, 1995). Los he adaptado de
http://www.coop.org/coop/principles.html

04 julio 2006

¿Qué es la Economía Social? Parte II: Principios fundamentales

Los principios esenciales de la economía social son:

1) Democratización y gran importancia de las decisiones tomadas por los trabajadores: en una cooperativa, cada miembro tiene un voto, independientemente de los bienes que haya aportado. El que aporta más bienes tiene derecho a recibir más intereses, pero no tiene más votos. En una sociedad laboral, es algo diferente, pero el papel de los trabajadores sigue siendo fundamental.

2) Priman las personas frente al capital en el reparto de los beneficios: cada socio trabajador debe recibir su salario. De lo que sobre, una parte queda obligatoriamente en la empresa y el resto se reparte según la dedicación laboral de cada socio (cooperativas) o según la participación de cada uno en el capital social (sociedades laborales), pero, como ya he dicho antes, el objetivo es pagar los sueldos o generar recursos para poder crecer. Las empresas de economía social no suelen pagar dividendos.

3) Es más importante prestar servicios a los propios socios o a la sociedad en conjunto que obtener el máximo beneficio. Un buen ejemplo: las cooperativas de vivienda. Otro, las fundaciones o asociaciones. Otro caso, una cooperativa o una sociedad laboral que acoge a personas que, de otro modo, no podrían trabajar (edad avanzada, falta de estudios...). De hecho, y esto es lo importante, el objetivo primordial de una empresa de economía social es proporcionar a sus trabajadores un puesto de trabajo estable y en buenas condiciones. Es salir del desempleo creando tu propio puesto.

4) Y, sobre todo, y lo señalo en negrita: autonomía. Una empresa de economía social pertenece a sus socios que, en su mayor parte, desempeñan su actividad laboral en la misma, y no al Estado u otras entidades.

En resumen: una empresa de economía social la fundan los trabajadores para crear y mantener su empleo, mientras que una empresa "normal" la forman un grupo de personas con dinero, que, en principio, si trabajan en la empresa, lo harán como directivos o jefes con empleados a su cargo.

Para el próximo día, me centraré en cómo son las cooperativas y en los principios por los cuales se rigen.


Fuentes: Economía social en Wikipedia y elaboración propia.


NOTA: Hay muy buena información sobre economía social en: Unidad de investigación en economía social y cooperativa

29 junio 2006

¿Qué es la Economía Social? Parte I: Introducción

El término economía social, para los que no conocen el significado, suena a acciones solidarias, ayuda al desarrollo o cosas parecidas. Un sinónimo del término, economía solidaria, parece ahondar aún más en esta acepción. Sin embargo, es algo bastante distinto, aunque pueda englobar a la solidaridad.

En su concepción actual, una empresa es de economía social, esencialmente, cuando la poseen sus propios trabajadores. Son empresas en las que no existe la dualidad empresario-empleado porque ambas figuras se han fundido. Por ello, en muchos ámbitos se dice que las entidades de economía social no encajan en la "lógica" del capitalismo, aunque en el trato mercantil, sean empresas idénticas a las demás. En general, un grupo de personas decide crear una entidad de economía social cuando buscan, no solamente, un medio de vida, sino cubrir una serie de espectativas que el mercado laboral no les ofrece.

En principio, una cooperativa o una sociedad laboral no buscan obtener grandes beneficios, sino cubrir los gastos de funcionamiento y los salarios de sus socios trabajadores. Una sociedad laboral de 100 trabajadores cuyos beneficios anuales - diferencia entreingresos y gastos de funcionamiento, salarios incluidos - sean de 25 euros (no es una errata, quiero poner veinticinco euros), dado que paga puntualmente sus salarios, es todo un éxito. Una sociedad limitada normal con esos beneficios procuraría reducir personal, o bien, cerraría. Esto es lo que marca la diferencia entre la economía social y el resto de empresas.

La forma jurídica de empresa de economía social más "auténtica" son las cooperativas, en especial, las cooperativas de trabajo asociado. Luego están las sociedades laborales, que pueden, o no, tener un carácter más "capitalista", al no ser obligatorio que pertenezcan a los trabajadores al 100%. Finalmente, se consideran de economía social las fundaciones, ciertas asociaciones, y con buen criterio, los trabajadores autónomos.

¿Y por qué tanto interés en todo esto? Porque mi empresa, la que da nombre a esta bitácora, es una sociedad laboral, o sea, un miembro de la economía social. Y porque el concepto resulta poco conocido.

Como el tema es largo, voy a dividirlo en varias entradas. Para el próximo día, los principios de la economía social.