30 enero 2011

Mundo de cenizas. Capítulo I.

Juan se encontraba en el interior de un edificio inmenso, hecho de piedra lisa y débilmente iluminado. El techo estaba decorado con motivos geométricos, salvo en la parte donde se erguía la bóveda, que contenía una pintura en que se representaban una serie de personajes de algún culto olvidado hacía siglos. Se acercó a la pared del pasillo amplio, que desembocaba en otro mayor, y la tocó con la mano izquierda. El tacto frío y suave de la pared, y el eco leve de sus botas en el suelo perfecto, hacían difícil reparar en que vivía un simple sueño. Juan sabía que aquello no era real, y que llevaba mucho tiempo teniendo aquellos sueños tan nítidos y tan lúcidos.

Si el edificio ya le parecía grande, cuando se detuvo bajo la bóveda, al mirar a su izquierda descubrió que aquel templo era gigantesco. A bastante distancia, se abría una sala circular en cuyo centro crecía un árbol majestuoso. Esa sala estaba iluminada por la luz que entraba a través de los ventanales. Lo mejor sería dirigirse hacia allí, pensó. De modo que atravesó lo que era el pasillo central del templo y se detuvo en el borde de la sala circular, para admirar el espectáculo de un árbol de treinta metros de altura, más o menos, lleno de hojas, sano y fuerte. La sala, que tenía pasillos a ambos lados y al frente, estaba cubierta por una bóveda sin más adornos que unos ventanales que dejaban ver el cielo azul. A través de los vidrios de las paredes, lo que se veía era el mar lejano.

Un rumor de pasos le indicó a Juan que, como siempre, no estaba solo allí. A su lado se detuvo alguien cubierto por una túnica que llegaba a los pies y por una capucha. A modo de saludo, con una voz cascada por los años, le dijo:

—Una vista impresionante, ¿verdad?

Los personajes con que hablaba en sus sueños nunca eran los mismos, pero siempre había uno al que denominaba como el narrador, y que se dedicaba a contar antiguas leyendas sobre héroes del pasado, combates contra monstruos y aventuras. Y algo le decía a Juan que, en esta ocasión, el narrador iba a ser un anciano encorvado. A veces era un guerrero con armadura, otras una viejecita, a veces una muchacha muy hermosa, otras un niño. Pero siempre era alguien que parecía saberlo todo acerca del sueño. Así que Juan le preguntó:

—¿Dónde estamos?

Sin dejar que se le viera la cara, su acompañante, delatando su condición de narrador, repuso:

—En la última catedral que construyeron los hombres antes de ser derrotados definitivamente. En los últimos momentos de una sociedad que vivía de espaldas a las religiones y a la Naturaleza, la Humanidad se aferró a la fe y al amor por la vida salvaje. Por eso hay un árbol aquí—. Tras un suspiro, concluyó—. Este sitio ya no existe, lo recreo gracias a mis recuerdos. Los demonios lo arrasaron hace muchos siglos.

“Extraña fantasía”, pensó Juan. Los demonios nunca habían conseguido derrotar a la humanidad. Lo intentaban, la hacían retroceder, pero los ejércitos reales y las milicias conseguían mantener las costas libres de ellos. Los demonios y sus aliados del mar podían controlar los océanos y las tierras interiores, pero las líneas de costa y las aguas pegadas a la orilla seguían siendo el hogar de la Humanidad; siempre había sido así. El narrador albergaba la idea de que, hacía muchos siglos, los seres humanos dominaban todas las tierras y todos los mares, lo que era absurdo tanto para Juan como para la mayoría de los personajes oníricos que se encontraba.

Juan no dijo nada más, ni el narrador insistió, sino que optó por dirigirse hacia el árbol, y avanzar por la tierra que dejaba a la vista el suelo perfecto. Pronto empezaron a aparecer más personas, por todos los pasillos, que se acercaron al árbol, junto a cuyo tronco se había sentado el narrador. En aquellos sueños se repetía a menudo este patrón. Llegaba el narrador, iban acudiendo oyentes, narraba cuentos y leyendas, y todos las escuchaban hasta que Juan se despertaba.

Fue de los últimos en sentarse en torno al narrador. Como era evidente, no reconoció a ninguno de los oyentes, pero sospechaba que, muchos, si no todos, eran otras personas convocadas a estos sueños enigmáticos, porque a lo largo de las narraciones, iban desapareciendo paulatinamente. Lo que no sabía era si les pasaba como a él, que tenían esos sueños cada dos o tres días, ya que nunca veía las mismas caras, ni el mismo tipo de personas. Lo que sí era evidente es que todos parecían igual de desconcertados que Juan, ya que se miraban unos a otros intentando reconocer a alguien.

Los murmullos de los asistentes se acallaron cuando el narrador, sin más preámbulos, comenzó a decir:

—No siempre ha vivido la Humanidad una situación tan precaria. Hace trescientos años, antes de las plagas, había entre nosotros hechiceros muy poderosos, y los reinos más fuertes tenían talleres donde se fabricaban armas y aparatos que, durante un tiempo, hicieron retroceder a nuestros enemigos. En esa época de esplendor se construyeron las Torres y los Faros, y la gente pudo vivir tranquila, protegida tras aquellos ingenios que combinan magia y ciencia.

Juan aprovechó que el narrador interrumpió su relato para toser, y, con un sobresalto que pudo reprimir, comprobó que un muchacho que tenía a su derecha le miraba con curiosidad con unos ojos que no eran humanos, o que, al menos, no lo parecían. Los tenía demasiado grandes y de un verde amarillento muy raro. Algo en aquella mirada hizo que se le acelerara el pulso, pero su experiencia como miliciano le decía que aquel muchacho no parecía desear hacerle daño y que, en todo caso, mostrar miedo era una invitación al ataque. Así que, controlándole con el rabillo del ojo, fingió concentrarse en el narrador.

—Pero los demonios no se habían estado quietos. Como no podían penetrar en los territorios protegidos por las Torres, manipularon la naturaleza, envenenaron los cuerpos y las almas de algunos animales, y crearon las plagas. Mataron a los hechiceros, destruyeron los talleres y, con sus malas artes, convencieron a la Humanidad de ser un pueblo débil, incapaz de aprender a usar la magia y la ciencia. E imposibilitados aún hoy en día para destruir las Torres, nos dejaron las plagas, que…

Juan tuvo que sobresaltarse cuando el muchacho, por sorpresa, le agarró de la ropa y empezó a decirle, atravesándole con aquellos ojos inhumanos:

—Eres un ser mediocre. Un miliciano sin más aspiraciones que defender Gaiphosume, el pueblecito donde ha nacido, hasta que lo mate una rata o un zorro.

Algo en aquel muchacho le causaba terror. Hubiera debido reaccionar con contundencia, pero sólo le salió un susurro ahogado.

—No eres nadie para llamarme así.

El muchacho le agarró con fuerza y aunque Juan consiguió levantarse, su oponente no le soltó, y acabaron encarados de pie. Ni el narrador ni los demás oyentes les prestaban atención, en una de esas situaciones ilógicas propias de los sueños. Juan no podía librarse ni de su agarre ni del terror creciente que le inspiraba aquel muchacho diabólico.

—No eres nadie, pero muy cerca de ti vive gente extraordinaria. Tienes que protegerles, cuidar de ellos, acompañarles—. Y con un chillido histérico que terminó por aterrorizar a Juan, concluyó—: ¡Tienes que salvarles!

Perdió la compostura, luchó por liberarse mientras su torturador seguía gritándole que tenía que salvar, guiar y apoyar a no sabía quién, y…

Juan, con el corazón aún latiéndole con furia, se despertó bruscamente. Le costó unos minutos tranquilizarse. Había sido una simple pesadilla, pero, aún adormilado, necesitó un rato para asumirlo.

Estaba lloviendo y hacía frío.

Se sentó en la cama y recordó su sueño unos instantes más. Supuso que con la vida tan dura que llevaba un miliciano, era lógico tener pesadillas. Eran muchas las personas que dependían de que él y sus compañeros no desfallecieran ante el ataque de una manada de ratas o de lobos.

Se levantó y miró por la ventana. Tenía la suerte de vivir en un último piso, cuya única ventana daba al mar. Con la lluvia no era una visión tan hermosa como cuando lucía el sol, pero, aún así, le relajaba mirar la inmensidad, cortada a un par de kilómetros por la bruma negra que marcaba la frontera de los dominios de los monstruos del mar. Quizá le gustaba tanto esa visión porque su casa era diminuta, apenas una habitación.

Sin más divagaciones, se concentró en asearse y arreglarse. Le llevó poco tiempo realizar todas las tareas acostumbradas, que ejecutó con precisión militar. Se puso la camisa, los pantalones, se calzó las botas, se colocó y ajustó bien el coselete de cuero reforzado. Tras abrocharse el cinturón del que pendía la funda de su espada ropera, y ponerse los guantes de cuero, bajó por la angosta escalera que comunicaba todos los apartamentos diminutos de su edificio y, protegiéndose de la lluvia lo mejor que pudo, llegó al comedor de la tropa, contento porque, al menos, vería a la chica a la que amaba.

29 enero 2011

Mundo de cenizas. Presentación.

Mañana voy a comenzar un experimento, que no sé en qué va a acabar. Desde que aprendí, por pura casualidad, lo que eran los juegos de rol, en una época mucho más bonita que la que vivo hoy (sí, la nostalgia...), me planteé que la relación que tienen estos con la literatura es muy estrecha.

En realidad, una partida de rol se basa en crear una historia entre varios asignando papeles específicos a cada persona. El director de juego narra, avanza la trama y da vida a todos los personajes secundarios, y los jugadores interpretan a los protagonistas del relato. Todo ello modificado por el azar y las decisiones de los jugadores. Cuando un jugador lucha contra un rival, el resultado depende de los dados, y no de la voluntad del director, o del escritor, como pasaría en una novela.

No es nada raro que se den casos de jugadores que novelan una partida de rol. La juegan durante mucho tiempo, van tomando notas y alguno, o algunos, resumen todo lo que hicieron en la partida en forma de relato o de novela, según la extensión. A veces, el que hace esto es el director, ayudado por algún jugador. Se dice que Las Crónicas de la Dragonlance están basadas en una partida de rol en la que participaron sus dos autores.

Lo que ya es más raro, puesto que nunca lo he visto por ahí, es hacerlo al revés. O sea, escribir una historia auxiliándome con un juego de rol. Básicamente, esta es la idea de Mundo de cenizas. He tomado unas ideas de un relato que escribí hace mucho tiempo. Con eso, he creado un trasfondo, me he imaginado una serie de personajes y las relaciones que hay entre ellos, he ideado las líneas generales de una trama, y me he puesto a escribir. Sin embargo, lo que pase en la historia va a depender de lo que digan los dados esos de 10 caras con los que haces tiradas porcentuales en las partidas de rol. Como es menester, cada uno de los personajes principales que os iré presentando en estos días tiene su ficha siguiendo un sistema de juego concreto, el vetusto Rolemaster que se jugaba hace quince años y que ya tendrá veintitantos años desde que lo publicaron por primera vez.

Sin embargo, no es que vaya a jugar una partida con nadie. En realidad, todo lo hago yo solo. Lo que pasa es que si un personaje de Mundo de cenizas se tiene que enfrentar con algo, el combate lo haré siguiendo las reglas del juego de rol y me limitaré a describir el resultado, sea cual sea. No voy a jugar con cuatro amigos y luego novelar el resultado, sino que voy a escribir un relato o lo que sea y cuando llegue a un punto en que el resultado sea incierto, como una lucha, un intento de convencer a un personaje secundario, un intento de colarse en una casa vigilada, o todos esos lances típicos de los libros de aventuras, no sabré qué va a pasar, si los personajes principales tendrán éxito o fracasarán estrepitosamente. Por eso digo que no sé en qué va a acabar este experimento. A lo mejor se me mueren la mitad antes de que la trama avance.

En los próximos días iré publicando la historia por entregas, y si tengo algo que añadir "fuera de la historia" lo publicaré en los comentarios de cada entrada. Espero opiniones, impresiones, etc... Alegrarían una bitácora que lleva un mes y medio sin recibir un triste comentario (aunque claro, escribiendo dos entradas al mes...).

Acabo con la ambientación. La historia se encuadra en la fantasía épica. El nivel tecnológico es el equivalente al que habría en España hacia el año 1550; sin embargo, la sociedad en que se desarrolla la trama no tiene mucho que ver con la de aquella época, ya que las condiciones en que vive esa gente, que iré relatando a lo largo de la narración, no son las de la Europa del siglo XVI. Normalmente, las normas sociales y la organización política existente tienen sus motivos; otra cosa es que en la narración pueda explicarlos o no. Por eso, no esperéis una ambientación histórica, porque esto no es un relato histórico. Otra cosa es que me base en lo que sé de esa época (que me apasiona) para ir ambientando. Dicen que Ken Follet, en Los Pilares de la Tierra, introduce maíz y patatas en la Inglaterra de la transición entre el Románico y el Gótico. He leído el libro y no recuerdo ese detalle (si alguien me dice las páginas donde aparecen, lo confirmaré con gusto), pero si es cierto, parece ser un error de ambientación bastante feo, porque pretende ser una novela histórica. Sin embargo, aquí no lo sería, por razones que quienes la lean intuirán. De hecho, estoy por hablar de maíz y patatas sólo para que alguien me lo critique (ja, ja, ja).

No lo digo como autodefensa, sino como divagación. A un autor español de fantasía épica le han criticado que, en un mundo completamente ficticio y alternativo, aparezcan plantas (maíz y patatas, precisamente) que no podrían aparecer en el mundo antiguo. Al menos, si esos son los "fallos" que trascienden de la novela, quiere decir que tiene que ser bastante buena (ya os lo contaré, je, je).

A partir de mañana empiezo a poner cosas. Espero que lo disfrutéis.

25 enero 2011

El partido de liga Valencia-Málaga... ¿Qué valores puede representar el fútbol?

Apenas sigo el fútbol, salvo si juega la Selección Española alguna competición importante. Así que esta va a ser una entrada de lo más curioso. No creo que me veáis más veces comentar un partido de liga. Pero este, es que se lo ha ganado.

Cuando la Selección Española de Fútbol ganó el mundial de Sudáfrica, ese inolvidable 11 de julio, leí en otra bitácora que se podía sacar una lección de aquello. La lección era que, por muchas patadas que te den, por muchas zancadillas que sufras, si haces las cosas bien, si crees en lo que haces y no te rebajas al nivel de los que te atacan, acabas ganando (lo leí aquí).

Pues bien, después de haber visto de casualidad el partido Valencia-Málaga del pasado 22 de enero, me pregunto qué valores se pueden extraer de aquel partido. Fue algo vergonzoso ver cómo el árbitro machacó sin motivo al Málaga. No voy a acusar a nadie de nada, pero, de verdad, pareció que el árbitro quería que el Málaga perdiera y no paró hasta conseguirlo. No es de recibo expulsar con roja directa a dos jugadores, al entrenador, sacar creo que cinco tarjetas amarillas, y luego, sancionar, en el pasillo a dos jugadores más. Encima, se ha descubierto que una roja se impuso sin motivo, como han revelado fotografías y vídeos, y se ha anulado. Y para la primera, bastaba una amarilla, no una roja directa.

Desgraciadamente, en el campo se vio un equipo que luchó hasta el fin, el Málaga, y un Valencia que no hizo nada por merecerse la victoria. El Málaga aguantó con 10 casi todo el partido, y empató 3 a 3 ¡tras sufrir dos expulsiones! Fue un espectáculo bochornoso. Y lo peor es que ese mal arbitraje ha terminado con el Málaga. Dudo mucho que se recupere con sus mejores jugadores sancionados varios partidos. Nunca me he creído demasiado eso de los malos arbitrajes que hunden a equipos (si exceptuamos el "robo" en el partido Corea-España, en el mundial que se celebró por allí), pero en esta ocasión, ha quedado tan clarísimo que no puedo sino asombrarme de que no se tomen medidas en el fútbol tales como tomar decisiones basándose en los miles de cámaras que lo graban todo en directo. Los árbitros son falibles, como seres humanos que son; no sé por qué no recibir ayuda de la tecnología.

¿Qué enseñanzas se obtienen de esto? Unas muy incómodas. La enseñanza es que el poder, personificado por el árbitro y las altas autoridades que han ratificado su actuación, deciden quién gana o pierde, y tu esfuerzo, y haber realizado un trabajo magnífico no sirven de nada. Que los poderosos deciden quién está arriba y quien está abajo, y si el pueblo se queja: sanciones y más sanciones.

Parece un reflejo de nuestra sociedad. Inquietante.

10 enero 2011

Valses extraños y curiosos: Breakaway, de Kelly Clarkson

Sigo sin tiempo de actualizar. Muchas cosas pendientes por acabar, aunque eso ya parece que es una constante. Así que una entrada cortita. Con muchas ganas de que las enfermeras me den permiso para volver a bailar, voy a ponerme los dientes largos con otro vals, uno escrito en 6/8 (o eso creo) con el ritmo muy marcado por la percusión, interpretado por Kelly Clarkson:

Breakaway de Kelly Clarkson.

Muy bonita voz y, como digo, muy marcado, ideal para aprender a cogerle el ritmo a los valses.

28 diciembre 2010

Mi primer relato romántico: La pasión que nos arrebató

Bueno... pues como ahora estoy un poco más calmado en lo que respecta a trabajo, he tenido tiempo de dar las últimas pinceladas a una historia que jamás creí ser capaz de escribir. Pero bueno, algo que he aprendido a lo largo de los años es que la inspiración tiene formas extrañas de actuar. Y últimamente, la mía está haciendo cosas muy raras.

Hará unos tres meses, fui capaz de escribir un relato de ciencia-ficción, género que me encanta leer pero para el que soy (o era) un negado, que participó en un concurso y que, para mi sorpresa, quedó muy bien situado (el décimo de entre 109). Ya hablaré más sobre eso.

Pero lo de la literatura romántica... No me gusta leerla, para nada. La suelo encontrar fría, artificial, alejada de mi realidad cotidiana. Puede parecer que no, pero en la literatura romántica todo sucede con tanta facilidad... la chica se enamora del chico al instante, sin hacerle desprecios, sin tenerle meses que si sí, que si no... Los únicos problemas provienen del ambiente, de las envidias, de desastres naturales...

Y ahora voy, y termino un relato que he llamado La pasión que nos arrebató, que como el título indica es puramente romántico. Trata de un hombre, Carlos, y de una mujer, Cristina, que se enamoran, pero que, por un motivo que no puedo revelar, no pueden seguir juntos. Pero la pasión les vence, y ponen en peligro todo... Y al final, bueno... ya lo leeréis. Hay romanticismo, besos, pasión... Vamos el relato que nunca creí que iba a escribir y míralo...

Os lo podéis descargar en el siguiente vínculo. Disfrutadlo:

La pasión que nos arrebató

26 diciembre 2010

Reincorporado y con otro vals: Sleepsong de Secret Garden

Después de un par de meses de durísimo trabajo, vuelvo a escribir algo en mi pobre bitácora.

Empezando por donde lo dejé la última vez, contaros que sobreviví a las ISO 27001, y que mi empresa ya está certificada en esa norma. La norma 27001 trata de seguridad de la información, o sea, que la información que está recogida en nuestros ordenadores se supone que está protegida a todos los niveles: técnicos, contractuales y frente a averías físicas.

Lo importante del caso es que conseguimos que las seis empresas participantes en el proyectos obtuvieran sus certificaciones, lo que nos convierte en consultores en ISO 27001. Y que hemos terminado con éxito un proyecto muy díficil, que nos ha llevado mucho tiempo y que algunas personas daban por perdido, por un proyecto que no íbamos a poder sacar adelante.

Aparte de felicitaros la Navidad con retraso, y el Año Nuevo con adelanto, os pongo el vínculo a un vals precioso del grupo Secret Garden, aquel que ganó la Eurovisión con una canción casi del todo instrumental:

Sleepsong de Secret Garden

Es una nana, indicada para todos aquellos que deseen dormir a sus hijos a ritmo de vals. Está escrito en el compás tradicional de 3/4, aunque resulta difícil de seguir a veces, ya que meten silencios de vez en cuando, desdoblan la nota acentuada... Pero resulta un tema muy dulce y muy bello.

Saludos a todos.

27 noviembre 2010

Valses extraños y curiosos: Forgotten Carnival

Aquí tengo otro vals de esos curiosos... Uno, nada menos que de Nightnoise. Tiene un compás 3/4 claro la mayoría del tiempo; en otros momentos cuesta identificarlo, y en otros, el tema se detiene... cosa que me encanta en un vals, por cierto.

Hala, aquí lo tenéis:

Forgotten Carnival, de Nightnoise.

23 noviembre 2010

Leído Estirpe Salvaje, de Montse de Paz

Estirpe Salvaje es otro de los libros que he leído a causa de visitar las bitácoras de la gente aficionada a escribir. Y se trata, también, de otro libro que englobaría en la nueva hornada de escritores de fantasía españoles que están dándole vitalidad a ese género, tradicionalmente rechazado y "cosa de anglosajones".

Estirpe salvaje es la primera obra de Montse de Paz, cuya bitácora es:

Montse de Paz

Como podréis leer, durante mucho tiempo, fue una de tantas aficionadas a la escritura que iba de editorial en editorial, recibiendo rechazos. Y ha acabado publicando nada menos que con Espasa.

Y como se puede adivinar, efectivamente, Estirpe Salvaje es un libro excelente, muy recomendable. Su originalidad se centra en la ambientación. Slavamir, el país en el que se desarrolla la trama es un trasunto de la Rusia medieval. Los nombres, la cultura, la forma en que se describen las cosas... todo ellos nos transporta a un mundo muy parecido a la Rusia de la Edad Media. La historia narrada es muy interesante, te mantiene todo el rato en vilo, a ver qué va a pasar ahora. Tiene momentos muy emocionantes...

El amor es algo que aparece, pero no es en absoluto el centro de la trama, que va más bien de superación personal, de la existencia del espíritu por superar las dificultades. Lo único curioso, y que no debe entenderse como punto negativo, es lo fáciles que resultan las relaciones amorosas. Ya digo que no es algo que a este libro le interese. El romanticismo entra en su medida justa, como algo más de las cosas que existen en el mundo, pero nunca como una fuerza rectora de la trama. De hecho, es uno de los tratamientos más realistas sobre las relaciones afectivas en ciertas edades que he visto, con la única pega de que para los chicos todo es demasiado fácil. Aquí es lógico, repito, ya que no es un tema que importe demasiado para la trama.

Para acabar, este libro tiene una ambientación difícil de ver en la literatura épica, muy bien resuelta, y es un libro a tener en cuenta. Otro ejemplo de que en España siempre ha habido buenos escritores de literatura fantástica; sólo hacía falta que las editoriales empezaran a hacerles caso. ¿Cuántas maravillas de literatura épica, como este libro, habrá en España sin ser descubiertas porque el fantástico sigue siendo el "género menor"? Como si 1984 (ciencia-ficción, fantástico, libro de "segunda", que arremetía sin piedad contra la URSS en una época en que nadie se atrevía ni a soplarle) no fuese mucho más demoledor que tanta obra supuestamente comprometida pero que carece de valor de enfrentarse, siquiera, a las contradicciones de nuestra sociedad (no sea que la tilden de "incorrecta políticamente").

Felicidades a la autora.

20 noviembre 2010

Cent (Corto en esperanto, con subtítulos en español)

Os traigo hoy un corto muy gracioso, filmado en Málaga, creo, en esperanto y subtitulado en castellano. Cent significa, cien... Lo que cobra significado al final del corto. Os reiréis un poco.

18 noviembre 2010

Trescientas entradas y algo de esperanza para la crisis

Bueno... Pues a lo tonto, esta es la tricentésima entrada de mi bitácora. No me imaginaba que iba a conseguir escribir tantas entradas... Trescientas son muchas para alguien tan falto de tiempo. Espero celebrar algún día las cuatrocientas... y las quinientas, pero a ver dentro de cuantos años es eso...

El título de la entrada tiene dos partes. La segunda es algo más misteriosa, pero tiene que ver con que, por primera vez, empiezo a recibir noticias que van en contra del pesimismo de la crisis económica esta que tanto daño ha hecho.

En primer lugar, el viernes pasado, como muchos ahora, salimos compañeros de bailes de salón a, como no, bailar por los bares. Últimamente, siempre acabamos en uno con un grupo dominicano que toca en directo. Eso supone, aparte de que es mucho más bonito tocar con música en directo que con música "enlatada", estar todo el rato con bachata y merengue... y alguna salsa de vez en cuando. Antes nos fuimos de tapas... ¡y no se podía entrar en casi ningún sitio, de tanta gente como había! Comentábamos que hacía tiempo que no nos pasaba. Parece que hemos tenido un buen verano, o un buen arranque del otoño, porque esto había dejado de verse.

La segunda nos la dicen nuestros clientes. Unos han empezado a pagarnos cosas que tenían pendientes, y que sabíamos que se retrasaban porque tenían bastantes apuros. Otros han empezado a comentar que sus negocios están teniendo unos meses muy buenos. A ver qué pasa después de Navidad, pero parece que la cosa mejora despacito.

Si sobrevivo a las ISO 27001 (ya contaré la historia), seguiré escribiendo (exagero, claro, estos andaluces...).

14 noviembre 2010

Timewinds

Sigo vivo, aunque sin tiempo para escribir... Y para demostrarlo, pongo esta entrada. Me ha entrado algo de nostalgia estos días y he estado escuchando un poquito a Nightnoise. Y, como es lo que ando oyendo estos días, pues aquí os dejo una muestra.

Me he estado decidiendo entre varias. Iba a poner "Toys no ties" u "Hourglass", pero al final, me decido por la más animada:

Timewinds

A disfrutarla... y nos vemos en la próxima entrada.

19 octubre 2010

Leído: Las Hijas de Tara, de Laura Gallego

Hoy comento brevemente un libro que conseguí leer en muy poco tiempo.

Hablaba en la entrada precedente sobre libros leídos que la fantasía "para adultos" española estaba empezando a resurgir de la mano de una "generación" de escritores que estaban consiguiendo publicar fantasía que las editoriales no considerasen como "para jóvenes". Porque el problema de la fantasía hasta hace poco en España era similar al de los dibujos animados, que se considera que son todos "para niños", y ponen en horario infantil series que en sus países de origen son para adultos.

Una de las escritoras de fantasía que ha podido hacerse un hueco gracias a su gusto (reconocido por ella misma) por escribir literatura juvenil y, además, fantástica, es Laura Gallego. Autora, por cierto, que me gusta mucho.

Las Hijas de Tara es, por lo que sé, su "incursión" más seria en la ciencia-ficción. Se trata de ciencia-ficción hibridada con la fantasía heróica. Narra las peripecias de un grupo de personas en un mundo en el cual convive la naturaleza en su estado más puro y agresivo, con una sociedad humana, tecnológicamente muy avanzada, que vive en grandes ciudades denominadas "dumas".

La historia resulta muy dinámica, muy fácil de leer y te engancha con facilidad. Como curiosidades, que pueden leerse en la página de la autora, se puede destacar que, originalmente, estaba concebida como un guión para una película de animación de ciencia-ficción, pero el proyecto, finalmente, no cuajó, y aprovechó el guión para, ampliándolo, escribir esta novela. Como detalle de prensa rosa, su colaborador principal para el guión es ahora su pareja.

Se trata de un libro recomendable, uno de los pocos libros de ciencia-ficción de autores españoles moderno y que ha alcanzado cierta difusión.

15 octubre 2010

Leído: Ubik de Philip K. Dick

Ubik es una novela corta de ciencia-ficción, escrita en 1969 por Philip K. Dick. Este autor no le dirá mucho al que no esté metido en el mundillo de la ciencia-ficción, pero si comento que películas como Blade Runner, Desafío Total o Minority Report están basadas en relatos cortos de este autor, estoy convencido de que más de dos habrán visto esas películas.

He de confesar que me ha gustado mucho Ubik. Es ciencia-ficción "clásica", de la que casi no se escribe ya. A nivel técnico, me gusta mucho el uso que hace el autor del título. La historia empieza y la única referencia al Ubik es un anuncio publicitario bastante extraño. Avanza la trama y seguimos sin saber qué demonios es eso del Ubik. Hay que esperar al último tercio del libro para ir adivinando qué puede ser... Y cuando, al final, se desvela lo que es el Ubik... Muy recomendable.

Luego, como se ve en otras obras de este autor, nunca sabes cuál es la realidad. Te hace dudar, sobre todo, la capacidad que tiene una persona de manipularla, de manera que estás todo el rato pensando si lo que se va narrando es la realidad, o ha sido modificada, o...

Para acabar... Leed Ubik.

09 octubre 2010

Otro vals curioso y bonito: Los Amantes, de Marcela Moreno

Esto de aprender a bailar te cambia la forma en que oyes la música.


Hará un par de semanas, grabé un CD de música para comprobar si una grabadora de un portátil recién reparado funcionaba. Era un disco de hace diez años, el Boom 1999... Aparte de la nostalgia hacia aquella época, una de las mejores de mi vida después de mi etapa en Granada, me di cuenta de que Para toda la vida, de Marcela Moreno, era un chachacha. Tan harto de escucharla en aquellos años, y resultaba ser un chachacha. Buscando más cosas de esta artista argentina, Marcela Moreno, en Goear, me encuentro con:

Los Amantes.

que resulta ser un vals y, si no me equivoco, en 6/8. Me recuerda ligeramente a "Soy tu aire" de Labuat, que me recomendó Lillu en un comentario anterior, aunque Los Amantes me parece más bonito.

Pues eso, a disfrutarlo.

08 octubre 2010

Leído: La Guerra por el Norte, de Guillem López.

Retomo esta sección que, desgraciadamente, tenía olvidada. De hecho, desde la última entrada en diciembre del año pasado sobre este tema, hasta hoy, he leído unos pocos libros, pero ya no recuerdo cuáles, así que no los reseñaré. Creo que leí Alas de Fuego y la segunda parte de Grimpow, pero no sabría deciros...

El penúltimo libro que he leído últimamente es la primera novela del escritor Guillem López. La bitácora oficial del libro, llena de curiosidades (como que el autor ha compuesto una banda sonora basada en su libro) es esta: Leyenda de una era. La editorial que tiene la osadía de publicar obras de fantasía épica, no orientadas al público juvenil y un autores españoles es el Grupo Ajec en la colección Excalilbur fantástica. Digo esto porque, hasta hace relativamente poco, de toda la fantasía épica que se escribe en español, sólo salían a la luz obras cuyas características las hiciesen adecuadas para el público juvenil o incluso infantil. La fantasía épica tenía que ser anglosajona, y de autores consagrados.

Esto, afortunadamente, está cambiando en el ámbito de la fantasía épica (la ciencia-ficción pura sigue siendo un género maldito), y está surgiendo una nueva "generación" de autores de fantasía de altísima calidad y con un sabor que llamaría "mediterráneo" o "español", que las diferencia de la fantasía épica anglosajona a la que estamos acostumbrados. Y esta obra, La Guerra por el Norte, está dentro de esta nueva "generación".

La Guerra por el Norte es fantasía épica para adultos. Es un libro denso, complejo y con escenas de lucha bastante explícitas. Destaca con fuerza la gran elaboración de la red de tramas de intereses políticos contrapuestos que desencadenan la mayoría de los conflictos que se van describiendo en la obra. Traiciones sobre traiciones, ambiciones, ideales... Destaca también la importancia que le concede el autor a la descripción de los sistemas políticos y las organizaciones internas de los diferentes reinos involucrados. La curiosa diarquía en proceso de centralización de Misinia, la monarquía fragmentada y medieval al estilo europeo que reina en Aukania, con caracteres germánicos. El imperio de Serende, un estado que recuerda mucho a los imperios islámicos medievales, tanto en organización, como en refinamiento y en la importancia del comercio... La situación interna de cada una de estas naciones (en particular la de Misinia y Aukania) le queda bien clara al lector.

Pienso que esta es una de las características habituales de la fantasía épica "para adultos" española: el gusto por la caracterización de las instituciones de los países que aparecen en la trama, cosa que suele hacerse con más detalle que en muchas obras "clásicas" de fantasía (un ejemplo claro es El Señor de los Anillos; Tolkien sólo se centra, y sólo un poco, en la estructura política de La Comarca y de Gondor... de la forma de gobierno en Mordor apenas se dice nada, por poner un caso llamativo. Hay más ejemplos). Otra es un levísimo "anticlericalismo", que he visto reflejado en varias obras fantásticas de esta "generación".

Por lo demás, esta es una de esas novelas denominadas "novelas río". Hay multitud de historias entrelazadas que van fluyendo en el seno de una historia mucho mayor, precisamente, la guerra por el norte. Si bien, se apunta a otra trama principal que, en este primer libro o, como dice el autor, primera parte de la historia, se va perfilando. A mí, el asunto de las personas que nacen con esas capacidades, me hizo plantearme cuestiones sobre teoría de la evolución. No seré más explícito para no revelar nada, ya que esta relación sólo se comenta explícitamente al final (implícitamente, se capta desde mucho antes).

Las subtramas de acción están muy bien escritas, con mucho dinamismo, y se leen con mucha facilidad. Las subtramas políticas, por lo menos a mí, me sorprendieron por su complejidad, ya que involucran a 100 o 200 personajes, cada uno con unas motivaciones concretas, aliado teóricamente con otro, pero en realidad conspirando contra él junto a su auténtico aliado que, quizá esté aliado con un tercero...

Es un libro que deja muy buen sabor de boca, y con ganas de leer la segunda parte.

29 septiembre 2010

El derecho penal de autor y la Ley contra la violencia de género

Había oído, desde hacía mucho tiempo, que los detractores de la famosa Ley Integral contra la Violencia de Género la criticaban por introducir en el derecho penal español el denominado "derecho de autor". Como uno es curioso, me he puesto a leer por ahí cosas sobre el derecho penal de autor, y las conclusiones a las que he llegado no me gustan en absoluto.

Comenzando por las definiciones, el derecho penal se puede clasificar, a grandes rasgos, en dos tipos:

  • Derecho penal de acto. Es el propio de la legislación española, y el de multitud de legislaciones de otros países. Este derecho castiga el acto delictivo que se haya realizado, sin que tenga importancia qué persona lo comete. Da igual el colectivo social, racial o ideológico al que pertenezcas, que si le das un puñetazo a otra persona, estará legislada la pena que te imponen por pegar un puñetazo, sometida a atenuantes y agravantes. El castigo y sus atenuantes o agravantes son los mismos para todo infractor de la ley y se aplican de la misma manera.
  • Derecho penal de autor. Está denostado por sentencias de los más altos tribunales españoles, y no se contemplaba en la gran mayoría de las legislaciones modernas. El derecho penal de autor castiga los actos delictivos según el colectivo al que pertenezca la persona que los cometa. Normalmente, la idea que subyace a este derecho penal de autor, es que si una persona pertenece a un colectivo cuya ideología justifica la comisión de un delito, se debe castigar más duramente a los miembros del mismo, ya que, por ejemplo, agreden a los demás por motivos ideológicos, lo que hace que estas personas ataquen a los demás con mayor frecuencia. Así, poniendo un ejemplo estúpido, sería derecho penal de autor un sistema legal y judicial que si un asturiano le pega a una persona, reciba más pena que un madrileño porque las tradiciones asturianas lo resuelven todo a base de violencia y las madrileñas no.

Bien. Como ya se imaginarán los lectores que hayan llegado a este punto, pienso que es cierto, que la Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG) es derecho penal de autor, ya que castiga con mayor dureza a un hombre que le da un puñetazo a su pareja, que a un hombre que le da un puñetazo a una desconocida. Aún peor, a una mujer que le pega un puñetazo a su compañero sentimental se le castiga menos que si es él el agresor. Dije que no me gustaba el derecho penal de autor y es, sencillamente, porque me parece un derecho penal completamente injusto, contrario a las garantías procesales, y propio de regímenes dictatoriales. El derecho penal nacionalsocialista, por ejemplo, fue derecho penal de autor. El soviético, sobre todo bajo Stalin, también aplicó este tipo de derecho penal.

Como casi nadie lee esta bitácora, no tendré problemas, pero adelantándome a lo que me podría caer, comento que si alguien dice que estoy comparando al PSOE con dictadores o con los nazis, o al feminismo con los nazis, sería una falacia del hombre de paja, o argumentum ad logicam. Yo estoy diciendo que una ley concreta es derecho de autor, y que no me gusta porque me recuerda a sistemas penales totalitarios. Y nada más, esa protesta sería poner en mi boca cosas que no he dicho. Igualmente sería un argumentum ad logicam, o tambien podría considerarse un falso dilema (sólo considerar dos opciones cuando realmente hay muchas más), decir que si critico la LIVG estoy en contra del feminismo, o que protejo a los maltratadores. No señor, te pueden caer muy mal los maltratadores, muy bien las feministas, y estar en contra del derecho penal de autor y de la LIVG. No tiene nada que ver.

Lo que es aún más triste es que según teóricos del derecho, en Europa estamos viviendo un alza del derecho penal del enemigo, que es un tipo de derecho penal de autor. En España, el derecho penal del enemigo se ha dado, por ejemplo, en ciertas legislaciones antiterroristas. Hay un artículo muy bueno en esta página. Lo grave de la LIVG es que el "enemigo" son millones de españoles varones y no un grupo terroristas de pocos cientos. Hay tres elementos comunes al derecho penal del enemigo:

  • Adelantamiento de la punibilidad, esto es, la referencia no es el hecho cometido, sino el hecho futuro. La LIVG castiga con más gravedad a los hombres porque presupone que quien pega un puñetazo probablemente mate en el futuro. Si es cierto que el 10% de las españolas son mujeres maltratadas y mueren 100-200 al año, algo falla en este argumento probabilístico (puede que falle lo del 10%, y que las agredidas sean muchas menos...). Y que no me vaya a decir nadie que como no se sabe qué maltratador acabará matando a su mujer, lo mejor es ser duros con todos, porque, en tal caso, habría que convertir cualquier agresión con arma blanca en un ámbito del derecho penal del enemigo, porque no se sabe qué navajero acabará matando a su víctima.
  • Las penas previstas son elevadas de modo desproporcionado con relación al hecho cometido. Un tortazo provoca el encarcelamiento del agresor, convierte tal hecho en un delito, cuando en otras circunstancias es falta, y provoca la adopción de medidas cautelares muy severas que pueden causar un quebranto económico o personal muy grave.
  • Flexibilización de ciertas garantías procesales. Por ejemplo, celebración de juicios muy rápidos en tribunales específicos, de manera que se ve muy mermada la capacidad de los abogados del acusado para preparar la defensa. Normalmente, apenas hay tiempo para preparar la defensa en un caso de maltrato. Otra es presuponer el agravante de machismo (si le pegas a tu mujer, o te acusan de ello, es que eres un machista), sin que sea necesario aportar pruebas y sin que se pueda aceptar prueba en contra. Esto viola la presunción de inocencia, ya que demostrar que no eres un machista es una probatio diabolica (probar un negativo). También aceptar como violencia de género un maltrato psicológico continuado, o decir que la agredida recibió golpes reiteradamente a lo largo del tiempo sin decir fechas concretas ni aportar partes de lesiones. Nuevamente, la defensa es imposible. Ni se puede demostrar que no hubo maltrato psicológico, ni se puede demostrar que nunca había habido agresiones anteriores si no se especifica hora, lugar y agresión concreta (física o psicológica). Es importante destacar que la probatio diabolica se da si la defensa es imposible, no si es muy difícil. Si la acusación dice que a las 12:25 del domingo, Paco le dio un puñetazo a Pepa, lo que viene recogido en un parte de lesiones, existe defensa: Paco estaba ese domingo a 200 Km y presenta tres testigos, por ejemplo. Es muy difícil, y a menudo al acusado le será imposible demostrar que no la agredió, pero es posible, y ya no es una probatio diabolica. Este punto es importante, porque los defensores de la LIVG dicen que la ley es así porque a una mujer le es muy difícil demostrar que ha sufrido maltrato. Pero la ley previa no le exigia pruebas diabólicas, cosa que sí impone a los acusados la aplicación de la LIVG.

Aún más. Como según la LIVG las agresiones contra una mujer por parte de un hombre con el que mantiene, o mantuvo una relación sentimental, se deben al machismo, existen una serie de recomendaciones orientadas a creer preferentemente a la mujer frente a su pareja sentimental masculina, lo que borra de un plumazo la imparcialidad de los procesos judiciales, otro pilar del derecho. Así, si ambos presentan partes de lesiones, la interpretación debe ser que el hombre atacó primero y la mujer se defendió, salvo prueba en contrario. También se considera que una mujer prácticamente nunca presentará una denuncia falsa contra su pareja sentimental, aunque la posibilidad de que alguien presente una denuncia falsa sean uno de los motivos por los que existen los tribunales (si todas las acusaciones se dieran por buenas, ¿para qué ir a juicio? Que se castigue al acusado directamente y listos). Va a resultar que todos los días se presentan denuncias falsas de robos, agresiones, etc... pero las mujeres con pareja nunca denuncian en falso a su compañero sentimental.

Por supuesto que, como cualquier persona con dos dedos de frente, estoy muy de acuerdo con la necesidad de impedir la violencia en el seno de una relación afectiva, pero lo que no puede ser, porque es muy peligroso para todos, es que se haga a base de leyes de derecho penal de autor. Que se definan nuevos agravantes, que la policía preste más atención a las denuncias, que haya mayores seguimientos de los casos de maltrato, que se agilicen los juicios en casos de maltrato, pero que se siga aplicando del derecho penal de acto, como en cualquier otro tipo de delitos. Ha costado muchos siglos que Europa abandone la barbarie, en lo que respecta a los juicios, en crear una tradición jurídica que garantice los juicios justos y la defensa de los acusados, tenemos ejemplos del daño que hace el derecho penal de autor cuando se aplica sin control, como hicieron los nazis... No podemos olvidarnos de todo esto y dar marcha atrás para proteger a diferentes colectivos.

Tenemos que parar la tendencia a llenar nuestras legislaciones de leyes basadas en el derecho penal del enemigo, en asignar a cada grupo humano una serie de características o presuponer una serie de ideologías, con las que muchos individuos de tal colectivo pueden estar en contra, para justificar la flexibilización de sus garantías procesales o para demonizarlos sin necesidad de demostrar que son demonios. Porque luego, nos encontraremos cosas, como las expusiones de gitanos por parte de Francia, todos los días, cuya idea subyaciente es que hay ciertos colectivos "enemigos" del pueblo. (Y nuevamente, al que diga que estoy afirmando que la LIVG será causa futura de la expulsión de los gitanos de España, le comento que se deje de falacias del hombre de paja ;) ya que yo no he dicho una barbaridad semejante...)

La LIVG no es mala en sí misma, es inadecuada porque es la manifestación de una tendencia legistlativa muy peligrosa. Hay otros ejemplos, aunque este sea "de libro". En esto puedo resumir todo el rollo de hoy.

28 septiembre 2010

Sobre la huelga general de mañana

Pues mañana, penúltimo día de septiembre, hay convocada en España una huelga general. Las circunstancias que la rodean, y la manera en que se ha convocado, me hacen plantearme muchas cosas acerca de la democracia que estamos intentando construir día a día.

En primer lugar, me queda la sensación, bien desagradable, de que esta es una huelga de "compromiso". Está convocada para dar a entender al pueblo que los sindicatos mayoritarios están preocupados por la situación actual de los trabajadores. Yo creo que los sindicatos mayoritarios podrían haber hecho muchísimo más por la gente a la que dicen defender de lo que han hecho, y, como ya comento, me queda la sensación muy deprimente de que si el signo político del gobierno fuera distinto, habría habido ya cuatro huelgas generales. Porque resulta muy curioso constatar que la huelga más "salvaje" que ha habido hasta ahora en protesta por la bajada de sueldos a funcionarios, ha sido, precisamente, en una comunidad autónoma gobernada por el partido de la oposición... Yo creo que a casi nadie engaña ya el carácter político de esta huelga. Y lo triste es que lo que nos gobiernan dejan claro con esto que el bienestar del pueblo, el drama del paro, es un problema secundario. Sí les preocupa, pero lo primordial son sus guerras políticas.

En segundo lugar, las argumentaciones de los famosos vídeos han sido, cuando menos, curiosas. La culpa de todo la tienen los bancos (esto tiene buena parte de verdad) y, sobre todo, los empresarios, que son gente malísima que quiere echar a todo el personal que tienen porque eso les divierte muchísimo y porque así se pueden comprar más palacios, irse al Caribe seis meses al año y todo eso que hacen los empresarios que son toditos millonarios sin necesidad de trabajar. No hay más que ver a los que regentan quioscos; el que no se va a su casa en su helicóptero privado es porque el Ayuntamiento no les permite traerse el jet. Sin comentarios. Echar a trabajadores a la calle porque como no venden ni les pagan, no tienen dinero para pagar las nóminas. Vaya una excusa tonta... Y, por supuesto, las decisiones que ha tomado el gobierno actual han sido todas correctas, adecuadas y de gran utilidad, a excepción de la "pequeña travesura" de bajar el sueldo a los funcionarios y congelar las pensiones, por lo que le van a dar una collejita mañana.

Y lo típico de todas las huelgas. Mañana sólo voy a salir de mi casa para ir al médico. No se me ocurrirá ir a trabajar, no sea que a los piquetes les parezca mal. Y luego se alegrarán de que tanta gente haya "decidido" secundar la huelga. Libremente...

En fin... Qué pena.

10 septiembre 2010

Otro vals curioso: Tiempo de vals, de Chayanne

Echo de menos mis clases de baile, o practicar por los bares.

Anoche, en Málaga capital, Chayanne dio un concierto, y recordé que tenía la sensación de que este intérprete había cantado un vals... Efectivamente. En 1991 sacó "Tiempo de vals". No es nada del otro mundo, pero es muy difícil encontrarse un vals feo, así que este tampoco lo es. Lo que sí es feo con ganas es el vídeo, que podéis ver aquí:

Tiempo de vals, de Chayanne.

No sé por qué los vídeos o coreografías de valses modernos son tan feísimas, con lo elegantes que son esta música y este baile. Igual que en "Algo pequeñito", la manía de hombres vestidos de soldaditos de juguete, gente vestida con el uniforme de la época napoleónica, bailarinas de juguete... Y también, las letras de ambos valses, este y el Daniel Diges, son poco atractivas y romanticonas. Pero, bueno, son valses, y repito que es muy difícil escuchar un vals y no dejarte llevar por la suavidad de su melodía.

De todos modos, he de decir que este vals concreto es muy bonito de bailar. Cuando vas aprendiendo, descubres que, en cada momento, la música te va pidiendo qué cosas tienes que hacer. Cuando eres novato, aún tienes cierto margen para inventarte la "coreografía".

Si me pusieran esto en un bar de copas, y tuviera una pareja que supiera bailarlo (ambas cosas son harto improbables), yo me quedaría quieto, en la pose en que se baila esto los primeros 35 segundos, donde aún no hay un compás en 3/4 definido. Seguro que llamaríamos la atención... la gente diría, ¿y estos por qué no bailan? Desde ese momento hasta el cuarto minuto, estaría con el paso básico, el cuarto de vuelta, el paso lateral con vuelta, la vuelta en cuatro... ejecutando las vueltas en cuatro, sobre todo, cuando Chayanne hace intermedios y deja sólo la música. Y a partir del cuarto minuto, en que el compás se acelera tanto que casi ni se oye, haría un círculo grande a la vez avanzamos girando (más o menos lo que hacen en el vídeo). O sea... queda muy bonito.

Bueno... dentro de un mes vuelvo a mis clases de baile.

Por cierto, supongo que sabréis que Chayanne tiene de todo: salsa, merengue, pasodoble, bolero... Bien por él.

01 septiembre 2010

¿El Quijote fue escrito originariamente en catalán?

Hace bastante tiempo que he oído hablar de esto, de que El Quijote fue un libro escrito en catalán, pero que el nacionalismo español hizo desaparecer esa versión original y, o bien obligó a Cervantes (o a Miquel de Servant, según algunos) a volverlo a redactar en castellano, o bien se hizo una traducción tras destruirse el original en catalán.

Me ha venido a la mente esa curiosa teoría y me he topado con este vínculo:

El Quijote, obra de culto del independentismo catalán.

donde se habla del tema con mucha más gracia de lo que lo haría yo.

Y aprovecho para reaparecer con esta entrada. El próximo día, algo más trabajado por mi parte...

02 agosto 2010

(Cuentacuentos) ¿Bailarás conmigo un último vals?

Bien... Esta semana, tengo el grato privilegio de que una de mis frases haya sido elegida para el relato de la semana de El Cuentacuentos. Esta frase es parecida al título de un relato que tengo a medio escribir, pero sólo parecida, por eso se me ocurrió la idea de usar esta.

El vals que suena en la narración es China Roses, de Enya. Lo podéis poner de música de fondo.



¿BAILARÁS CONMIGO UN ÚLTIMO VALS?

-¿Bailarás conmigo un último vals?

Al oír aquella pregunta, audible gracias a una pausa breve en el bombardeo, Cristina alzó su rostro lleno de lágrimas hacia Pablo. Le miró confusa unos instantes, aún arrodillada junto al cadáver de la que había sido su mejor amiga, junto a sus restos destrozados por la metralla. Pero Pablo le tendió una mano y le dijo:

-Lo sabes tan bien como yo. Todo está perdido. Quiero que bailemos un último vals.

Cristina siguió allí un rato más, hasta aceptar que Pablo tenía razón. La Rebelión seguía sufriendo derrotas en todo el mundo. En lo que había sido España, apenas quedaban siete u ocho focos de resistencia. En lo que, hacía años, se había denominado Andalucía, sólo aguantaba los asedios la fortaleza de Casares, un antiguo pueblo enclavado en la sierra, que había quedado prácticamente destruido en los combates. Pero la resistencia de aquella plaza llegaba a su fin. Bombardeados los defensores desde todos los ángulos, atacados por agentes biotecnológicos y por dos robots descomunales, del mismo tipo que los que aniquilaron al último ejército rebelde de Andalucía, la fortaleza no tenía salvación.

Cristina miró el punto más alto de las fortificaciones. Ya no ondeaba ninguna de las dos banderas, ni la roja y amarilla ni la verde y blanca. Aquellas banderas proscritas por el gobierno representaban el estado democrático que la Rebelión había querido restaurar, y por más que las tropas gubernamentales se afanaban en quemarlas y derribarlas, siempre había alguien que las volvía a izar. Eran el símbolo de la lucha de los rebeldes. Pero en aquel último bastión, reducido casi del todo a cascotes, ya no quedaba nadie con la energía suficiente como para luchar por aquellos símbolos. Pablo estaba en lo cierto; todo estaba perdido.

Finalmente, Cristina tomó la mano de su compañero, que la había amado sin esperanza durante meses, y entre detonaciones sordas y temblores, se levantó y corrieron entre restos de paredes, cadáveres y maquinaria bélica inutilizada. Por tres veces, tuvieron que ponerse a cubierto a causa de alguna bomba que estallaba demasiado cerca. Sólo dos veces se cruzaron con algún defensor que se afanaba en resistir.

Con muchas dificultades llegaron a un edificio que aún se mantenía en pie, y que había sido una sala de baile, un lugar donde los rebeldes mantenían las antiguas costumbres de oír la música que desearan, y practicar bailes de salón clásicos. En si mismo, oír música y bailar eran acciones de rebeldía contra el gobierno, que sólo permitía un puñado de estilos musicales y un único estilo de baile. El vals, el merengue, las rancheras... todas esas músicas y sus bailes estaban prohibidos por diversas normativas aberrantes. Por ello, Cristina, cuando vio a Pablo buscar un aparato de música, era consciente, por el silencio de las armas de los defensores, que la fortaleza ya había caído, y supo que aquella sería la última vez que sonaría un vals en aquella tierra.

Pablo puso la música, y con rapidez, sin más ceremonias, se cogieron y comenzaron a bailar un vals muy antiguo, de finales del siglo XX, muy dulce y muy sosegado. A Cristina siempre le había gustado bailar. Su abuelo había sido muy aficionado, y antes de que empezaran a prohibir los bailes de salón, le había inculcado el gusto por la música y la danza. Pero casi nunca había tenido parejas para practicar, ya que ese tipo de bailes, merced a las campañas por parte del gobiernos, eran cada vez más despreciados y marginales.

Cristina disfrutó mucho de aquel vals. Pablo lo bailaba muy bien, sin apenas equivocarse. Se le encogió el corazón cuando pensó en que ella siempre había rechazado sus pretensiones, y salvo en ocasiones puntuales, jamás quiso bailar con él. Tenía el corazón convertido en hielo, a causa de tantas fatigas y muertes como había tenido que soportar. Y entonces, cuando terminaron de dar vueltas, y volvieron al paso hacia delante y hacia atrás para recobrar fuerzas, Pablo le susurró:

-Te quiero.

Y en esto, comenzó un bombardeo terrible. Todos los defensores lo sabían. El gobierno no quería prisioneros, quería un escarmiento ejemplar para los últimos focos de resistencia. Iban a barrer Casares del mapa, no dejarían piedra sobre piedra. Y Cristina comprendió muchas cosas: lo estúpida que había sido y lo que había amado a Pablo sin quererlo ni aceptarlo. Había desperdiciado por miedo unos meses que podrían haber sido muy felices junto al único hombre de la fortaleza que amaba los bailes de salón tanto como ella. No pudo reprimirse y se echó a llorar. Perdieron el paso y se detuvieron. Cristina, manteniendo la posición en que se baila el vals, echó la cabeza sobre el hombro de su pareja y siguió llorando. Pero Pablo, con la voz embargada por la emoción, le dijo que continuara. Y tras limpiarse como pudo las lágrimas bailaron los últimos instantes de la canción.

El estruendo a su alrededor se hizo insoportable. Todo empezó a saltar por los aires y el suelo tembló de tal manera que se cayeron. Pablo, con un esfuerzo, se levantó y alzó a Cristina. Y, entonces, una onda expansiva acompañada de cascotes y trozos de suelo les lanzó por los aires. Cayó Cristina encima de su pareja de baile, y unos segundos después, los acordes del último vals se apagaron.

Pablo estaba muerto, y Cristina, herida mortalmente. Con sus últimos suspiros le dijo que también le quería. Y recordó que no habían hecho la figura final, aquella con que solían cerrar el baile. Con una sonrisa, estiró lo que pudo el cuerpo, y cogiendo la mano inmóvil de Pablo, la apoyó sobre el pecho de él.

Y Cristina abatió la cabeza sobre el pecho de su pareja de vals, y respiró por última vez.


Juan Cuquejo Mira.