01 febrero 2014

Reto: ¡Yo escribo! Pregunta 3. ¿Cómo es vuestro ambiente de trabajo?

Esta tercera pregunta será breve. Tengo, básicamente, dos lugares donde escribo o hago actividades relacionadas. El primer lugar es donde escribo en el ordenador o paso las correcciones a limpio. Es también, mi lugar de trabajo. Una foto:

El ordenador donde escribo mis historias o lsa paso a limpio. Aquí también programo en PhP y llevo la contabilidad
Rituales no tengo ninguno. Me siento delante del ordandor, lo enciendo y poco más. Accedo a mi carpeta llamada Relatos-Ult, busco el archivo que quiero abrir o creo uno nuevo y a teclear. Suelo usar Word 2007 o el bloc de notas. De vez en cuando oigo música con los auriculares que se ven casi en el centro, pero suele ser más cuando trabajo que cuando escribo, ya que la música la pongo para relajarme y escribir me resulta relajante (no tanto programar).

Hace muchos años, tenía la manía de escribir primero a bolígrafo (con bolígrafos BIC azules) y luego pasarlo a ordenador, pero la abandoné. Lo último que terminé a bolígrafo fue la versión 1 de "La Innominada", más que nada porque ya llevaba el 70% escrito a mano y preferí terminarla de la misma forma.

Cuando reviso mis escritos, lo hago en esta mesa tan bonita:

Mi mesa de las revisiones. También la uso para comer.
En esta mesa hago también dos cosas: trabajar con el portátil (donde últimamente desarrollo mucho en Visual Basic .NET) y revisar. Mi proceso de revisión sí tiene algunos pequeños rituales o manías. Cuando he terminado un relato o novela, la imprimo en hojas que ya estén escritas por una parte (por eso de la ecología) y la reviso a bolígrafo. En el propio texto, voy tachando y anotando al margen. Es la forma en que más cómodo me resulta eliminar los múltiples errores que encuentro. En general, no son errores tipográficos, aunque los hay, sino, básicamente, los siguientes:

  • Repeticiones de palabras evitables. En particular, he notado que repito mucho "que" y vuelvo a redactar los párrafos cuando me encuentro más que cinco "que". También otras repeticiones que me pasan inadvertidas.
  • Adverbios en -mente. Sobre todo en textos antiguos (algunos de "La Innominada" tienen más de diez años), abuso de estos adverbios en -mente. En textos nuevos no me pasa apenas.
  • Frases innecesarias. Hasta tal punto que en unas 40.000 palabras que llevo revisadas de "La Innominada" (cuya versión 3 tenía poco más de 180.000) he eliminado unas 1.100 palabras superfluas, y eso que he añadido unas trescientas para hablar de una cosa que había olvidado. Es increíble la de cosas superfluas que se le cuelan a uno cuando está concentrado en avanzar la trama.
  • Relaciones absurdas entre frases. Por ejemplo, una frase que se supone es conclusión de la anterior, pero que, en realidad, no es conclusión de nada. Lo resuelvo de dos formas: pongo un punto y seguido, y las frases se vuelven independientes, o bien, elimino la segunda.
En mi forma de revisar, la estructura básica es el párrafo, y me concentro en perfeccionar cada párrafo por separado. No obstante, hay veces que he dividido un párrafo o fundido dos.

Y nada más. Hasta la cuarta pregunta que me está apasionando responder.

24 enero 2014

Mundo de Cenizas. Capítulo XXXIV (Segunda parte)

Retomo, después de mucho tiempo, esta pequeña novela. La primera parte del capítulo lo publiqué aquí: Capítulo XXXIV (Primera parte). La historia entera puede seguirse en la etiqueta Mundo de Cenizas.

*  *  *  *  *

Raquel, conmovida por aquella disculpa que provenía de alguien que no era la responsable, respondió:

—No hay nada que perdonar, amiga. De todos modos, serviré un plato para ella también, para que se lo lleve y cene si es su deseo.

La sonrisa y el agradecimiento que le dedicó la mujer le resultaron muy cálidos. Tras ello, estuvieron en silencio un rato mientras Raquel echaba el resto de las alubias y preparaba algo más de carne. Cuando hubo terminado, se sentó y buscó un tema para conversar con la mujer, más por cortesía que por curiosidad. La veía ausente, y parecía muy cansada. Quizá llevase todo el día caminando y, además, aparentaba querer mucho a su amiga, pero tenía algún problema con ella. Hubiera querido preguntarle qué le había sucedido a su acompañante para haberse vuelto tan huraña y por qué habían tenido que emprender solas un viaje aún más peligroso que una travesía en galera. Se preocupó un instante pensando en si serían fugitivas, pero algo le decía que la chica más alta no era malvada. Al final, Raquel optó por lo más socorrido:

—No le hemos dicho nuestros nombres. Yo me llamo Raquel y mis amigos son —dijo señalando a cada uno— Juan y Pablo.

La aludida inclinó ligeramente la cabeza, en señal de saludo, y respondió:

—Yo me llamo Cassandra, y mi amiga se llama Ana.

—Nosotros somos de Gaiphosume, salvo Pablo, que es de Itvicape, y nos dirigimos a Nêmehe; yo voy a ver a un amigo, Juan a averiguar si le aceptarían en el ejército y Pablo a la Universidad. ¿De dónde son vuestras mercedes y adónde se dirigen, si no es indiscreto preguntarlo?

—Somos de Neponwe y… no estoy segura de adónde vamos a ir.

Raquel lo interpretó como una forma de evitar la pregunta y se sintió algo incómoda. Entonces, Pablo intervino y le preguntó:

—Neponwe no está lejos de Itvicape, y la he visitado alguna vez. La gente de esa ciudad tiene un acento muy gracioso. Lo que advierto, sin ánimo de ofenderla, es que no tiene el menor rastro de ese acento.

Raquel no pudo evitar mirar a Pablo con aprensión. Aunque ser tan deslenguado había funcionado bien con el encapuchado que la molestó en Imquaikmu, no sabía cómo iba a reaccionar una mujer armada. Para su alivio, Cassandra repuso, sin alterarse:

—Eso se debe a que mis padres eran extranjeros, concretamente, dowertsch. Si el fuego me ha alumbrado bien, habrá visto que soy rubia y de ojos azules.

Pablo, con menos seguridad, insistió:

—Tampoco habla vuestra merced como una tudesca.

—Es normal, me he criado aquí y nunca he salido de Nêmehe.

Callaron un rato y Pablo volvió a sobresaltar a Raquel al preguntarle.

—Le ruego a vuestra merced que me disculpe, pero soy hombre viajado y desconfío de la gente que no es clara, y no me gusta compartir mesa con cualquiera. Por lo que sé, bien podrían ser vuestras mercedes fugitivas de la justicia.

A pesar de aquella acusación, Cassandra siguió sin alterarse y dijo con serenidad:

—En realidad, tiene vuestra merced parte de razón. Somos fugitivas, pero huimos de un hombre muy poderoso que siempre ha sido enemigo de la familia de Ana, y con el que me he enemistado por defenderla. Consiguió acusarla de algo muy grave y la condenaron a morir en la hoguera; por eso hemos escapado. Y por eso mi amiga no confía ya en nadie.

Aún asombrada por el aplomo de Cassandra, Raquel quiso relajar la conversación y dijo:

—Amiga Cassandra, eso es terrible. Es una brutalidad… hace muchos años que ni a los que colaboran con demonios se les quema. Ni que su amiga fuera una bruja.

Y cuando Cassandra la miró de una forma muy rara, Raquel tuvo la sensación de haber acertado sin querer. El carácter huraño de Ana, aquella sentencia… Pero era imposible. Las quemas de brujas eran cosa del pasado, nadie moría en la hoguera. La brujería había desaparecido, y la colaboración con demonios tenía otras formas y se castigaba de otra manera. Sin embargo, pensó, también se creía que la hechicería había desaparecido y ella misma era hechicera. Resolvió intentar sonsacárselo a Cassandra, como suponía que estaba haciendo Pablo, que prosiguió diciendo:

—Estoy de acuerdo, amiga Cassandra, es una barbaridad, pero tranquilícese, que Neponwe ya está lejos. El único sitio donde se emiten sentencias tan bárbaras es Imessuzu, cuando quien comanda la milicia de la ciudad no puede pararle los pies a su alcalde. No sé qué sería de la ciudad si ese hombre desapareciera.

La reacción de Cassandra fue bajar la cabeza, y Raquel creyó ver regocijo en la expresión de Pablo. Juan se limitaba a mirar con indiferencia. Entonces, Pablo concluyó:

—Realmente, debe querer mucho a Ana para haber perdido tanto por ella. Y tiene que ser vuestra merced muy valerosa.

Cassandra agradeció el detalle de Pablo y volvieron a callar. Durante un tiempo, el sonido más fuerte fue el de las hogueras. Finalmente, a Raquel se le ocurrió cómo iba a sacarle la información a la extraña. Con toda naturalidad, dijo:

—Amigo Pablo, ya que es vuestra merced universitario, le quiero hacer una pregunta. ¿Ha estudiado leyes o historia?

—Algo me han enseñado, amiga Raquel, pero no demasiado. Ya sabe que mis estudios se orientan hacia las matemáticas y la física.

—¿Conoce buenos libros acerca de cómo eran las cosas cuando la Iglesia de Jutar gobernaba la mayoría de los reinos?

—La verdad es que no.

Raquel temió que el giro que iba a darle a la conversación fuera demasiado forzado, pero si callaba entonces, no podría volver a sacar el tema. Así que añadió:

—Pues le recomiendo que busque alguno. Yo he leído unos cuantos en bibliotecas privadas de Gaiphosume. Es una época histórica apasionante.

Se dio cuenta de que Juan, por primera vez, la miraba con atención. Sin hacerle caso, prosiguió:

—¿Sabía vuestra merced que, al principio, la Iglesia era muy tolerante con respecto a los tratos con los demonios? Consideraba que todos los que colaboraban con los demonios eran víctimas de su maldad. Lo más sorprendente era que, al principio, los cazadores de brujas tenían el propósito de localizarlas para que los clérigos pudieran ayudarlas a comprender y controlar sus poderes, y no hicieran daño a la gente sin quererlo. Sólo cuando aparecieron las Plagas, y la Iglesia se volvió fanática, empezaron las torturas y las quemas.

Pablo repuso:

—Amiga Raquel, todo eso son supersticiones que, por suerte, están muy superadas.

—No sé qué decirle. Hay tantos casos de brujería descritos en libros antiguos, que parece muy difícil creer que todo fueron invenciones. Se sabía mucho de las brujas en los tiempos en que se erigieron las Torres, pero ese conocimiento se ha olvidado. Sólo nos ha quedado el odio de los últimos días de los reinos teocráticos.

Hizo una pausa y miró tanto a sus amigos como a Cassandra. Al parecer, había captado la atención de esta última, aunque no sabía decir si era simple cortesía o que a la extraña le interesaba el tema. Como parte de una disertación, continuó:

—El caso es que ese odio hacia las brujas es injusto. Las brujas pueden tener buen corazón o ser malvadas, pero no son malas por haber nacido brujas. Son, simplemente, mujeres que tienen una sensibilidad muy aguda para todo lo referente a la magia diabólica y que pueden utilizarla, pero sin poderla controlar en la mayor parte de los casos. Es más, a menudo una bruja no sabe que está usando la magia para hacer daño a los demás. Sólo cuando las manifestaciones son muy evidentes, algunas se dan cuenta de que son ellas quienes provocan dolores o desgracias.

Cuando se interrumpió temió por un momento que la conversación acabara ahí, ya que sus oyentes no dijeron nada más. Raquel deseaba seguir hablando de aquel tema, para comprobar si había acertado, pero no sabía cómo seguir haciéndolo sin parecer que estaba impartiendo una lección. Miró a Pablo y a Juan, ansiando que alguno se animara a conversar. Ya había perdido las esperanzas cuando Juan dijo:

—¿Sólo hay mujeres brujas? ¿No existen los brujos?

Aliviada, Raquel repuso:

—Leí que, a veces, se encontraba algún hombre que manifestara brujería, pero eran casos muy excepcionales. Normalmente, son las mujeres quienes la manifiestan. No se sabe muy bien el motivo; hay algunas teorías sobre ello, pero ninguna es del todo acertada.

De pronto, en tono burlón, Pablo intervino.

—Yo creo que el motivo, amiga Raquel, es el que comentó un profesor de la Universidad. Decía que las mujeres suelen ser más débiles y menos espabiladas que los hombres, y que, por ello, se dejaban seducir y tentar más por los demonios.

Raquel se molestó por el comentario, y olvidándose de que intentaba averiguar si Ana había manifestado signos de brujería, repuso airada:

—Pues ese profesor de vuestra merced no sabe lo que dice. Hubo brujas muy valientes que dedicaron su vida a combatir el mal. Y… y yo nunca pactaría con un demonio.

Pablo se rió un poco y repuso:

—Es que vuestra merced es de las inteligentes.

Cassandra seguía pensativa cuando Raquel la miró para ver si la broma de mal gusto de Pablo la había ofendido. El enfado le duró poco, y ya estaba buscando cómo seguir hablando de brujería cuando la extraña le dijo, con la gran cortesía que se le antojaba natural en ella:

—¿Podría hacerle una pregunta, amiga Raquel? — Y cuando Raquel respondió afirmativamente, prosiguió—: mi madre me contó muchas historias sobre magia y brujería. Según las tradiciones dowertsch, los brujos necesitaban años de aprendizaje para dominar la magia, y a la hora de hechizar a los demás, tenían que estar concentrados y esforzarse mucho. En la tierra de mis antepasados también hay demonios, y no hay leyendas acerca de brujas que usan la magia sin darse cuenta. No parece lógico que un arte tan complicado pueda usarse con tanta facilidad.

Raquel se alegró de oír esa pregunta. Durante los juicios por brujería de la época oscura de la Iglesia de Jutar, muchas brujas alegaban que no sabían cómo habían hecho aquello de lo que se las acusaba, y la respuesta de los inquisidores era que resultaba imposible utilizar la magia para dañar a la gente sin que un demonio se la hubiera enseñado y, mucho menos, sin ser consciente de ello. Se preguntó si Cassandra habría visto algún síntoma de brujería en su amiga Ana y al pedirle explicaciones, ésta se hubiera defendido diciendo que no sabía cómo lo había hecho. De todos modos, conocía la respuesta a la pregunta, y dijo:

—Dejaron escrito los sabios que el alma humana tiene dos partes. Una de ellas, es la que nos hace hablar, pensar, reír, sentir, movernos… Es la parte del alma que toma las decisiones, la parte superior. La otra parte es la encargada de mover nuestro corazón, de cuidar de nuestro cuerpo y de hacer todo aquello que nos permite vivir pero que, si intentáramos hacer, no podríamos, porque nadie puede controlar su corazón, por poner un ejemplo. Pues bien… confunde vuestra merced algunas cosas. Una cosa es una hechicera y otra una bruja. Una hechicera aprende a usar la magia, y sólo tras mucho estudio, y empleando mucha concentración y esfuerzo, es capaz de manipular la naturaleza por medio de la magia. Las hechiceras usan la parte superior de su alma para lanzar sus hechizos. Las brujas utilizan la parte inferior, la parte que ningún ser humano puede controlar porque tiene sus propias razones. La parte inferior del alma de una bruja es la que puede sentir y utilizar la magia diabólica y por eso, muchas de ellas ni saben que son brujas.

Se interrumpió unos instantes y miró a los ojos a Cassandra. Comprobó que la escuchaba con mucho interés, lo que aumentó las sospechas de Raquel. Decidió continuar diciendo:

—Como la parte inferior del alma es la responsable de las pasiones, del miedo, del amor, del odio o los celos, la mayoría de las manifestaciones de brujería se producen cuando la bruja se deja llevar por la rabia, o está aterrorizada, o la domina la envidia. La mitad inferior del alma de una bruja, siguiendo sus emociones, emplea algo que para ella es natural: la magia demoníaca. Y dependiendo de la personalidad de la bruja, las manifestaciones varían. Las brujas que tienen mal genio o un temperamento fuerte son las más fáciles de reconocer, porque cuando liberan sus poderes lo hacen en el momento en que alguien las enfurece o asusta mucho. Los utilizan para defenderse o expresar su odio. Las brujas más racionales suelen ser más sutiles, ya que sujetan más sus sentimientos, pero es su alma inferior la que se contagia de esos sentimientos y la que actúa después de haberse dado la situación de peligro.

Y, tras acabar, recordó algo muy curioso que había leído y no se resistió a añadir, pasados unos instantes:

—Hay algo muy interesante. Las brujas suelen ser rechazadas por sus vecinos desde su niñez, aparentemente sin motivo. Es porque las almas inferiores de las personas que no manifiestan brujería son capaces de sentir y temer la magia maligna que acumula y libera una bruja. Eso vuelve a las brujas muy hurañas. Muchas de ellas acaban apartándose de todo el mundo y terminan viviendo en cabañas solitarias, en lo más recóndito de las montañas o los bosques. Pero con respecto a sus seres queridos hay dos tipos de brujas. Las que no saben amar, las que tienen el corazón más duro, dirigen su magia contra amigos y enemigos. Sin embargo, la mayoría de las brujas tienen la misma capacidad de amar que cualquiera de nosotros y son incapaces de usar la magia demoníaca contra sus amigos o contra su familia. En los casos de brujería más fuertes, había brujas que, aún amando a sus padres o a sus esposos, les hacían daño sin quererlo. Eran los casos más tristes, pero eran excepcionales.

Y de pronto, Cassandra le preguntó:

—Amiga Raquel, ¿sabe vuestra merced si es posible distinguir a una bruja que daña a sus seres queridos de otra que no lo hace?

Raquel se sorprendió de la candidez que acababa de demostrar su interlocutora. Aquella pregunta, unida a la anterior y a lo que había contado acerca de ser fugitivas, la convenció casi del todo de que Ana era una bruja y que Cassandra trataba de entender qué había hecho su amiga, qué le sucedía y si era seguro permanecer a su lado. Repuso, sin estar muy convencida:

—Es difícil. Para saber si es capaz de hechizar a personas a las que quiere, la única forma sería sufrir en las propias carnes su magia maligna. Estar seguros de lo contrario… no se me ocurre. Podría ser que, por muy enfadada que estuviera con un ser querido, nunca llegara a manifestar sus poderes, o bien, que sus allegados resultaran inmunes a su influencia maligna…

Se calló y estuvo un rato recordando lo que había leído, pero no le vino a la cabeza ninguna respuesta clara a la pregunta de Cassandra. La conversación terminó, y Raquel se afanó en seguir preparando la olla podrida. Juan y Pablo hablaban entre ellos de cosas sin importancia hasta que terminaron callando ellos también. Y, pasado un rato, Pablo, que rebuscaba entre los fardos, dijo:

—Amiga Raquel, no encuentro las almendras. Venga y ayúdeme a buscarlas.

Estuvo a punto de intentar indicárselo desde allí, pero le pareció una petición rara y prefirió hacerle caso. Su intuición fue correcta porque, nada más llegar, situados como estaban de espaldas a Cassandra, le empezó a susurrar:

—Cassandra miente. Ni ella ni Ana son de Nepomwe; diría que son de Imessuzu por el acento, pero todo lo demás me lo creo.

Iba a responder que hablarían después, por miedo a que Cassandra se diera cuenta de que susurraban en secreto cuando oyó a Juan decir:

—Amiga Cassandra. ¿Es vuestra merced miliciana? Lo digo por las armas que lleva.

Y le vio levantarse y sentarse al lado de la extraña, de manera que se le hacía más complicado estar pendiente de ellos dos. Cassandra respondió:

—Acierta vuestra merced en que son armas de miliciano, pero debo decirle que no lo soy. Mi madre me inculcó desde niña, influida por mi padre, que era bueno saberse defender. Siempre fui torpe para el arco pero, a cambio, era más fuerte y rápida que casi todas las chicas de mi edad. Por eso, conseguí que me instruyeran en la espada ropera.

Mientras Juan le respondía amigablemente, e iniciaba una conversación, Pablo susurró:

—Juan es más espabilado de lo que parece. La está distrayendo. Le decía que me creo que sean fugitivas, y después de su espléndida charla sobre brujerías y supersticiones, pienso que cree que su amiga es una bruja de verdad.

—Es que… yo creo que es una bruja de verdad.

—Por el amor de Jutar… eso no es más que superstición. Sé que los cralates usan la magia, aunque no lo creí hasta verlo, y seguro que los demonios también, pero los seres humanos no. Habrán coincidido malas cosechas, o mal tiempo, y se han buscado una a quien echarle la culpa.

—¿Y para qué me cuenta esto?

—Para que esté prevenida y no se fíe de ella. Cassandra no parece mala, pero sería mejor que no nos inmiscuyéramos. Que coman y se vayan.

—No pensaba que fuera de otra manera, amigo Pablo.

Pablo se hizo con unas cuantas almendras y dijo, en voz alta:

—Aquí están, amiga Raquel. Muchas gracias.

Mientras Raquel volvía a su sitio junto a Cassandra, Pablo les ofreció a Juan y a la extraña, que charlaban animadamente, alguna almendra, cosa que ambos rechazaron. Finalmente, la conversación terminó y no hablaron mucho hasta que Raquel anunció que ya podían empezar a cenar.

22 enero 2014

Errores de programación (nueva edición)

Un artículo breve para hablar de errores de programación, concretamente, de un despiste que estoy empezando a cometer ya demasiadas veces. Se produce cuando programo en PhP.

Suponed que defino una variable, que se pasa por POST, al principio de un archivo PhP que graba o modifica un registro de una base de datos:

$variable=$_POST["variable"];

El valor de $variable puede ser, pongamos "nueva" o "modificar". Para determinar en qué caso estamos, escribo un "if" así:

if ($variable='nueva')
{
   // Se ejecuta la creación del nuevo registro.
}
else
{
   // Se modifica el registro.
}

En el código anterior está el fallo. El caso es que al ejecutarlo, resultaba que siempre ejecutaba la creación del nuevo registro, nunca la modificación. Casi media hora revisando las cabeceras HTML, viendo los valores de la variable $variable... Hasta que di con el error de casualidad.

¿Aún no habéis visto el error? Es fácil. La línea correcta del "if" es:

if ($variable=='nueva')

Esto es, en PhP $variable='nueva' es una asignación, esto es, la variable $variable pasa a valer 'nueva'. En cambio $variable=='nueva' es una evaluación lógica, esto es, PhP mira si $variable contiene el valor 'nueva'. Si lo contiene, devuelve "true", en caso contrario, "false". Yo estaba poniendo como condición lógica una asignación, que no devuelve en principio lo que tiene que devolver, y daba ese efecto extraño.

Un simple = me trajo por la calle de la amargura anoche...

20 enero 2014

Reto: ¡Yo escribo! Pregunta 2. ¿Cuál fue tu primera historia?

Esta segunda pregunta me va a ser mucho más fácil de contestar que la primera. Como primera historia señalaré la primera que logré terminar, ya que después de haber terminado la primera tras años de dejar escritos inconclusos, empecé a terminar la mayoría de lo que empezaba.

El primer intento de relato o novela que recuerdo comenzó muy influido por "La Guerra de los Mundos" de H. G. Wells, que acababa de leer. Tendría 9 o 10 años. Hice mi copia de la obra de Wells, pero ambientada en el mundo actual (de la época) y basándome en un atlas gigante que perteneció a mi abuelo. En ese atlas, podían verse mapas de todos los países del mundo. Así que empecé a imaginarme que una oleada de trípodes, de diferentes cabezas (triangulares, redondas) invadían los puntitos de los mapas que eran ciudades. Recuerdo que en Ucrania y cercanías (entonces parte de la Unión Soviética) los invasores destruyeron tres ciudades: Neezin, Jarkov y Poltava.

Después de aquello, que podríamos calificar de "fanfic", empecé algunas historias, que era incapaz de terminar. Apenas recuerdo de que iban: aventuras, nuestra tierra en situación apocalíptica, ciencia-ficción. Así, así, haciendo memoria... Recuerdo un engendro que era una novela de ciencia-ficción ambientada en un vuelo tripulado de un sistema solar a otro. No recuerdo de qué iba, pero aparecían extraterrestres infiltrados (que no eran malvados). Otro engendro iba de un hombre que, no recuerdo cómo, entraba en contacto con una raza de seres femeninos cuyos cabellos eran verdes y estaban vivos, ya que eran producto de una relación simbiótica mutualista (ambas especies se benefician) entre algún tipo de alga y seres humanos. Retomé la idea haciendo que, en Granada capital, un chaval que iba de fiesta fuese secuestrado por una mujer de ese estilo. Tenía la gracia de que iban recorriendo calles de Granada, de noche, y abandonando la ciudad por una carretera oscura hacia un sitio que ya no recuerdo. Todas aquellas historias estaban demasiado influidas por otros libros que había leído (aunque eso de la simbiosis alga-humano no sé de donde lo saqué). Un último engendro era una novelita muy breve de ciencia-ficción, en el cual, existía una serie de flotas que vagaban por el Universo y cuyo objetivo era exterminar la vida. Esa flota avanza hacia un planeta y su almirante se lleva la sorpresa de que les plantan cara con otra flota de naves de guerra. Nadie entiende quién les ha avisado. Todo esto va mezclado con la misión de un caballero que tiene que vencer a no sé qué monstruo. La relación entre ambas tramas se me olvidó. Sí recuerdo el final. La flota del planeta es aniquilada y la civilización es exterminada. Y la flota maligna toma rumbo hacia la Tierra. Un poquito penoso, pero tenía 18 años cuando ideé aquello, y os puedo garantizar que no es una copia de Las Crónicas de Riddick (esas flotas malignas se parecen a los necróferos) porque la película no se había estrenado en 1992, cuando ideé la historia (es del 2004).

Sin embargo, en 1995 estaba cursando cuarto de física, especialidad teórica, en la Universidad de Granada. Tenía 21 años. Y en una habitación interior de una pensión donde pasé los dos mejores años de mi estancia en la Universidad, hacia febrero o marzo, terminé un relato que se llamaba "Jirones de niebla". Fue la primera pieza de prosa que terminé. Cinco páginas de Word, 2874 palabras incluyendo el título. Y, además, la escribí de un tirón. Fue el primero de mis escritos con el que me quedé satisfecho y, a partir de ahí, empecé a acabar relatos uno tras otro, hasta llegar a los cuarenta o cincuenta en el transcurso de los siguientes cinco años.

Jirones de niebla trata de la historia de Marta. La protagonista regresa a su hogar después de haber pasado unos días con su madre a causa de una discusión muy fuerte con su marido. Aparca su coche, saluda al portero, que no le hace mucho caso, sube a su casa y se encuentra que la llave no entra. Llama hecha una fiera, pensando que su marido le ha cambiado la cerradura y quien le abre es una mujer que no conoce. Discuten y Marta comprende que aquella mujer cree sinceramente que lleva viviendo allí con su familia desde hace tiempo. Se va para aclararlo todo con la policía, regresa al aparcamiento y la llave del mismo no abre. En esto, empieza a caer una niebla extraña, hecha a jirones. Marta se desespera. Encuentra a un policía y le expone su problema, pero éste no le hace el menor caso. La protagonista, cada vez más cansada acaba paseando por un parque, rodeada por los jirones de niebla, que cada vez son más espesos. Agotada, se sienta en un banco.

Y aparece su marido. Y le explica que es un ser que le roba la vida lentamente a sus seres queridos. Con cada beso, cada caricia o cada discusión, le arrebataba un poquito de vida. Le había ido robando la vida muy despacio, a lo largo de los años y todo lo que pasaba aquel día era que a Marta se le había terminado la energía, y estaba desapareciendo. Su marido no era un ser malvado, se apena al verla moririse, pero robar la vida a los seres humanos es su manera de sobrevivir. Y, al final, Marta se desvanece en la niebla.

Este primer relato que acabé fue como la chispa que me hizo ir terminando muchas cosas, iniciar una novela, hasta que tuve un parón literario hacia 2002 del que no salí hasta 2006-2007, aunque nunca recuperé la facilidad de la segunda mitad de la década de los noventa para urdir historias.

Pregunta 2 del reto respondida. ¡Conseguido!

17 enero 2014

Reto: ¡yo escribo! Pregunta 1: ¡Escritor! ¡Escritora! Descríbete: no hay límites.

Esta primera pregunta del reto lanzado por Eleazar me va a costar algo de trabajo por dos motivos. El primero porque no se me dan demasiado bien las descripciones, y el segundo porque me cuesta especial esfuerzo describirme a mí mismo. Haré lo que pueda.

Puedo empezar por lo físico. Tengo cuarenta años, cumplidos hace unos cuatro meses, una estatura bastante normal: 1,70m y me siguen sobrando muchos kilos. Tengo el pelo negro con canas, sobre todo en las sienes y en las patillas, y los ojos verdes. Soltero y sin esperanzas de que eso cambie, cosa que comento porque, creo, influye en lo que escribo. Por último, vivo cerca de Málaga, en España.

En nuevo párrafo, mis estudios y mi profesión. Soy doctor en física y mi tesis trató sobre modelación teórica de suspensiones coloidales. También tengo cursados un par de años de matemáticas. En cuanto a la informática, la mayoría de lo que sé lo he ido aprendiendo por mi cuenta, con la única excepción de que soy Analista de Aplicaciones, especializado en una metodología llamada Métrica 2. Mi trabajo actual es en una empresa de Economía Social (una sociedad laboral) dedicada a la informática. Mi trabajo en la empresa suele ser el de programador, ya sea en PhP o en Visual Basic .NET, aunque también hago de contable y, en el pasado, trabajé bastante tiempo de consultor de innovación. También maqueto en LaTeX (maravilloso para textos técnicos plagados de ecuaciones; LaTeX, a la hora de escribir la tesis, me regaló varios años de vida).

Cambio de párrafo para hablar de aficiones. Me gusta la astronomía, aunque llevo tiempo sin practicarla. También la fotografía. Me gusta retratar en particular cosas como flores, paisajes y... gatos. Pero soy un mero aficionado con una cámara muy grande: una preciosa réflex digital. Me gusta aprender idiomas (y, a veces, crearlos). Aparte de en castellano, me defiendo bien en inglés e, incluso, he llegado a escribir algún relato en esa lengua. Me gusta mucho el esperanto, el idioma más fácil del mundo, en el que tengo publicado un relato. Y soy muy aficionado a los bailes de salón. Practico unos cuantos, aunque los que más me gustan son: el vals vienés, la bachata, el pasodoble (versión de salón sin aflamencar), la salsa en línea, el merengue, el bolero, la polka y el foxtrot. También sé algo de swing y de rock and roll, pero los practico menos.

Ah, claro, y soy muy aficionado a leer y a escribir. En cuanto a las lecturas, aparte de tratados de física y de matemáticas (que tienen su aquel), me gustan mucho las novelas de fantasía y las de ciencia-ficción. También la literatura histórica. Mi libro favorito es "El Quijote". Otros que me hayan gustado mucho: 1984, El Señor de los Anillos, El Buscón, etc... A la hora de escribir, mi especialidad es la narrativa breve, dividida en tres partes desiguales: fantasía, realista y ciencia-ficción (podríamos decir: 50%-40%-10%). Novelas breves tengo una sola, de ciencia-ficción, llamada Solemastelo que se puede hallar en Amazon. Tengo a medio terminar (cosa que llevo unos 15 años diciendo) una novela larga, de 180.000 palabras que, a falta de título, denomino "La Innominada" (título que, por cierto, ya existe).

Y nada más.

04 enero 2014

Actualización de proyectos de BOINC

Una entrada breve para mostraros cómo me van las cosas en los proyectos científicos de computación distribuida de BOINC. Mis estadísticas en tiempo real están, como siempre, en Boincstats. La siguiente imagen resume como me va:


En el proyecto Rosetta, en cuanto al "Rank", estoy ya en la posición más alta que alcancé nunca. Para el proyecto SETI, tengo que llegar aún al puesto 36.259, que alcancé allá por 2005.

Por el momento, el proyecto SETI no ha encontrado ninguna señal de origen extraterrestre; en cambio, gracias a Rosetta, se habrán podido identificar las estructuras de algunas proteínas, supongo.

Seguiré informando.

02 enero 2014

The nightingale's song

Para empezar el año, que será mucho mejor que el anterior, seguro, una canción.

Se trata de The nightingale's song de Mychael Danna y Jeff Danna. El primero es bastante famoso por sus bandas sonoras para distintas películas.

Dicen que esta canción es un "slow waltz". Aunque me lo parece, no quiero asegurarlo porque no he tenido ocasión de intentar bailarla (necesitaría un salón muy grande y despejado). El caso es que es bonita.



Espero que este año tenga más oportunidades de escribir en la bitácora.

26 diciembre 2013

Leído: Draculesti. El Legado del Diablo, de Cristina Roswell

Voy a dedicarme en los próximos días a subir algunas entradas que llevan retraso. Esta de hoy llevará un par de años de retraso. Hará ese tiempo, me leí la novela Draculesti, El Legado del Diablo de la autora Cristina Roswell y desde entonces he querido escribir unas líneas acerca de la misma. Hoy cumpliré ese deseo.

En primer lugar, destaco que la novela me gustó mucho. Está muy bien escrita y editada, con un lenguaje fluido y correcto y sin erratas. La narración está bien estructurada y la trama correctamente desarrollada. Aunque es la primera novela publicada de Cristina Roswell, creo que no es la primera obra que escribe, ya que conocí a la autora gracias a Internet, en una bitácora denominada "Memorias de una mujer lobo" que
es anterior a la publicación de la obra que nos ocupa.

No hablaré mucho de la trama, para no desvelar mucho, y me centraré en los aspectos más interesantes de la novela. En esencia, se trata de una aproximación a la leyenda de El Conde Drácula, pero desde una perspectiva poco habitual. La autora es licenciada en Historia del Arte, y estos conocimientos parecen plasmarse en la obra, dado que la documentación hacia la figura histórica de Drácula, el de verdad, el que combatió contra los turcos, es magnífica.

En esencia, la protagonista de la novela es una chica americana que está ocupada con su tesis doctoral y decide emprender un viaje a Rumania, a los lugares donde vivió el Drácula histórico, para documentarse mejor para su trabajo de investigación. Allí, en Rumania, conocerá a alguien a través del cual se verá envuelta en un conflicto que viene de muy atrás en el tiempo y estará a punto de perder la cordura. No diré más porque prefiero que leáis el libro.

Los puntos fuertes de la novela, a mi juicio, son tres:

En primer lugar, la ambientación histórica es excelente. Leyendo este libro se aprenden muchas cosas acerca de la figura histórica del conde Drácula, pero, como ya he dicho antes, del personaje real, del noble rumano que combatió a los turcos que pretendían conquistar su país. No solamente nos cuenta la autora cosas acerca de la historia, sino que se habla bastante del significado que este personaje tiene para los rumanos. Y cuenta cosas muy sorprendentes.

En segundo lugar, el ambiente que logra transmitir la autora. Las descripciones de los paisajes, edificios, de la gente con quien se encuentra en Rumania la protagonista... Consigue retratar un ambiente que intimida e impresiona. Parajes nevados y solitarios, castillos aislados, lugares por donde pueden pasearse seres de pesadilla. Todo muy logrado.

En tercer lugar, la caracterización de los personajes, en particular uno de ellos que, podríamos decir, equivaldría al "galán" de novelas más próximas al romanticismo puro. Reconozco que leo poca novela romántica, ni tampoco veo muchas películas románticas. Un defecto que le veo a muchas de ellas es que cuando la protagonista se enamora del "galán", me pregunto qué ha podido ver la chica en un personaje tan
penoso. Los galanes de la literatura y las películas románticas suelen ser hombres entregados, que aguantan cualquier cosa que les haga su amada porque es su amada y no pueden vivir sin ella. La manera que tienen de seducir a su "chica" suele ser un ejemplo de lo que no debe hacerse en la vida real. Se desviven por ella, se sacrifican por ella, le hacen regalos, las inundan de flores. Una chica jamás puede enamorarse de un hombre que no tiene más vida que complacerla.

El "galán" de Draculesti es justo lo contrario. Y puedo afirmar que un hombre con su personalidad, su forma de actuar con las mujeres que le atraen, la imagen de triunfador que inspira y la sensación que da de tener una vida plena al margen de los amoríos es un hombre que atrae a las mujeres como un iman al hierro. Y, además, es atractivo, lo que ya remata a un hombre incapaz de verse reducido a un pusilánime que llora cuando su chica se mosquea con él. El "galán" de esta novela te da la sensación de que, si su amada comete algún error grave o le decepciona mucho, no tendrá el menor reparo en echarla de su vida, por mucho que la ame. Al descubrir como es este personaje, sí que comprendo por qué se enamoran de él.

El resto de personajes también son buenos o, al menos, están correctamente caracterizados.

En fin, para terminar, es un libro que merece la pena leer. Historia interesante, de calidad literaria, con buenos personajes... Espero que la autora siga publicando porque aún tendrá muchas cosas que contar.

Para mayor información acerca del libro, de cómo comprarlo y de cómo leer algunos capítulos gratis, visitad la web de la obra:

http://www.sagadraculesti.com

30 noviembre 2013

La cosecha de garbanzos

Una entrada breve para mostraros la cosecha de garbanzos casi al completo. Esta es:






Aún quedan algunas vainas más, en la planta que está ya medio muerta, y que fotografiaré en su momento.

18 octubre 2013

Alcander, novela de Luisa Fernandez

Es un placer hablar de la primera novela que publica la autora Luisa Fernández, por muchas razones. Porque llevo bastante tiempo visitando su bitácora, porque he leído allí alguno de sus cuentos y porque uno de los géneros que cultiva es el fantástico.

Hoy se pone a la venta Alcander, su primera novela, aunque no es su primera publicación, ya que ha participado en diferentes antologías de relatos. La que recuerdo ahora mismo es "Crónicas de la Marca del Este", segundo volumen, editado por Holocubierta. O sea, que aunque sea su primera novela, eso no quiere decir que sea una autora principiante, sino que ya lleva muchos años escribiendo.

Para saber de qué va la obra, os dejo banner y la presentación del libro:



"Hubo un tiempo en el que los Inmortales fueron la raza más poderosa del universo. Una época en la que los Nosferatu eran los señores de la noche y reinaban desde Paraíso de Niebla. Un periodo convulso en el que los licántropos gobernaban Las Tierras del Oeste. Milenios, donde las criaturas de leyenda rivalizaban por un puesto en la escala de especies y los destronamientos entre clanes dominaban El Bosque: su mundo de oscuridad.           
Hace quinientos años, todo cambió. Una fuerza inexorable sumió aestas poderosas razas en un sortilegio que los despojó de sus instintos y los condenó a una humanidad que tenían ya olvidada.           
Ahora, cuando El Reloj de Sombras ordena que el Círculo del Progreso se selle, ese influjo perderá fuerza; liberándolos de las cadenas de su esclavitud.           
Se verán abocados a una guerra titánica de alianzas y traiciones, dictada por el poder y la supremacía.           Aunque no estarán solos. Un humano, llegado desde el mundo de los mortales, será la pieza clave para impedir que su mundo deje de existir.           
Él es Alcander, el Nigromante."

Yo ya lo tengo, difícil resistirse a 1,99 euros. Ya os contaré.

03 octubre 2013

Y un día entrevisté a la autora Raquel Sánchez

De un tiempo a esta parte me estoy dedicando, por ser mi tarea dentro de un grupo literario, de entrevistar a diferentes autores independientes, basándome en su biografía, las sinopsis de sus obras y demás. Aunque son entrevistas que hago con todo el cariño, hay veces que los autores sufren de pesadillas, les entran fobias y a duras penas sobreviven a mis retahilas interminables de preguntas.

Vale, exagero. He entrevistado a mucha gente y todavía no se ha vuelto loca nadie. El caso es que hay una de las entrevistas que la autora ha tenido la gentileza de incluir en su propia bitácora, añadiendo, además, unos cuantos datos míos para que todo el mundo sepa quien es este oscuro individuo, dedicado a escribir novelas sin título, plantar garbanzos bestiales que siguen vivos cuando la biología dice que deberían estar secos, y sus semillas convertidas en potaje, y que sigue adorando la física.

Para ver lo que mi entrevistada sabe de mí y conocer qué respondió a mis preguntas, pasaos por su bitácora: Relatos Jamás Contados.

02 octubre 2013

La prisión más bella del mundo (ambientación)

Las necesidades de las sociedades modernas no dejan de cambiar. España no es el mismo país, no tiene la misma estructura social ahora que en 1978, las empresas y las relaciones laborales no son las mismas que a principios del siglo XXI. Y, sin embargo, nuestra Constitución sigue sin apenas cambios, reconociendo unos derechos que ya no tienen sentido, estableciendo unas obligaciones que han quedado superadas por el devenir de la Historia. Por ello, es prioritario su cambio. Es necesaria una nueva Carta Magna que consagre la evolución de la democracia a su versión perfeccionada.

La Constitución de 1978 fue un logro importante. Estableció las bases de un sistema democrático y contribuyó decisivamente a modernizar la sociedad de la época. Gracias a ella, se superó una dictadura espantosa y el país ocupó el lugar que le correspondía entre las democracias del siglo XX, un lugar del que nunca debió salir. Hoy, casi 60 años después, nuestro Estado se enfrenta de nuevo a una necesidad parecida. El sistema democrático antiguo está agotado. Las obligaciones que impone al Estado la vieja Constitución son un lastre insoportable. Satisfacer esas necesidades ciudadanas administrando los impuestos, tasas y cuotas ha causado la corrupción generalizada que padecemos hoy.

Por tanto, la solución es un cambio de paradigma, es una reforma integral de la Constitución que consagre la Democracia Trinitaria, que legalice la división existente de hecho entre los tres grandes grupos sociales: políticos, mafiosos y ciudadanía. Es preciso establecer con rigor las reglas que definirán los derechos y deberes de cada uno de estos grupos. Es algo especialmente urgente para el caso de la clase mafiosa, que en la antigua legislación sólo aparece para exigirle su reinserción. Las contribuciones de la clase mafiosa a nuestro orden social son tan numerosas que ya se han de tener en cuenta. Gracias a la amenaza de perderlo todo en un asalto, la gente sigue confiando sus ahorros a los bancos. Gracias a la acción mafiosa, la economía de diversos barrios es pujante, y los líderes mafiosos ejercen un control sobre los delincuentes excesivamente sanguinarios que a la policía le es imposible. De hecho, incluso las palabras "mafioso" y "delincuente" han perdido su significado peyorativo de antaño, y ya no tienen connotaciones insultantes, sino al contrario. Sin embargo, las leyes no reflejan ese cambio de mentalidad.

Muchos de los artículos de la Constitución de 1978 están obsoletos, y son un riesgo para el Estado. Por ejemplo, el artículo 35 concede como derecho a los españoles, a cambio de su trabajo "una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia". Sin embargo, esto choca con los nuevos modelos de relaciones laborales, en los que la competitividad internacional de las empresas depende de salarios que no permiten satisfacer las necesidades básicas y deben ser complementados por acciones benéficas ciudadanas que, en contra del espíritu de la Constitución aún vigente, no deben salir, en ningún caso, del dinero público. Las políticas actuales van en esa dirección, al haber reducido significativamente los gastos públicos asistenciales sin una reducción paralela de los impuestos, ya que el objetivo final del Estado es el aumento permanente de la recaudación y la acumulación de recursos que se usen en el avance del país. Por ello es tan necesario un nuevo marco jurídico que legitime estas nuevas tendencias, que tanta riqueza han traído y seguirán trayendo en el futuro a España.

Por esto, y por muchos motivos más, vote "Sí" en el referendum de 2037. Vote "Sí" al futuro, a la Democracia Trinitaria.

(Extracto del discurso de J. X. L., diputado por Segovia del Partido Trinitario Popular, 9 de marzo de 2036)

¿De qué va esto?: La prisión más bella del mundo.

29 septiembre 2013

Un fragmento manuscrito de "La Innominada"

En respuesta a una iniciativa muy curiosa de la bitácora de Eleazar: despacio y con buena letra, pongo aquí parte de una página de "La Innominada", ese engendro que sigue sin tener nombre ("La Innominada" es apodo que tiene, porque como carece de nombre...). No he puesto la página entera por posibles revelaciones de trama. Aquí podéis apreciar mi letra manuscrita serpenteante:


Este trozo es de lo que llamé la versión 1, así que el texto habrá variado bastante, aunque, en esencia, se cuenten las mismas cosas. Pero como esa versión es la única manuscrita, ahí la tenéis.

20 septiembre 2013

Los carriles bici: la última conquista del ocio peatonal

Las bicicletas están de moda. Son vehículos ecológicos, no empeoran los atascos y permiten hacer ejercicio. Y, sobre todo, cuentan con el beneplácito de los políticos, lo que las convierte (o convertirá) en vehículos de uso obligatorio. En consonancia con todas sus bondades, han proliferado por muchas ciudades los carriles bici, que dan a los ciclistas un espacio por el que transitar sin que los automóviles o autobuses los pongan en peligro.

Sin embargo, en los últimos tiempos, los ciudadanos han descubierto las posibilidades recreativas de los carriles bici y, cada vez más, el ocio ciudadano se adueña de los carriles para bicicletas y éstos se encuentran repletos de peatones que caminan por allí en ambos sentidos. "Cuando paseo por un carril bici, siento que el corazón me late más despacio y que respiro mejor" nos comenta Catalina, una caminante asidua de los carriles bici. "Cuando me recorro el carril bici con mi mujer, mis seis hijos mayores y mis gemelos en el carrito, noto que los críos vuelven a casa felices y descansados" afirma Paquito, otro aficionado a esta nueva modalidad de ocio. Hasta tal punto ha llegado la moda de pasear por los carriles bici, que es cada vez más frecuente ver las aceras vacías de viandantes y, en cambio, observar que los carriles bici se hallan repletos de peatones.

Sin embargo, esta nueva fuente de ocio para la ciudadanía no es del agrado de todos. Los aficionados al ciclismo afirman que encontrarse los carriles bici atestados de gente les impide circular por ellos. Algunos ciclistas protestan y les exigen a los peatones que circulen por la acera, que el carril bici es para las bicicletas, lo cual provoca reacciones airadas por parte de algunos peatones: malas caras, gritos e insultos y, a veces, agresiones a los ciclistas. "Los aficionados al ciclismo son muy egoistas", nos comenta Carlos, que pasea una hora al día por el carril bici de su calle. "Los ciclistas tienen la acera, la calzada... ¿por qué no nos pueden dejar a los peatones los carriles bici?" añade Carlos cuando se le pregunta acerca de la actitud de los ciclistas. "Pasear por el carril bici es la experiencia más gratificante que existe, pero resulta muy estresante caminar por ahí y ver que un ciclista se te acerca a toda velocidad. La policía debería multar a esos ciclistas que circulan por los carriles bici poniendo en peligro la integridad de las personas humanas" nos relata indignada Paula, que usa los carriles bici para ir andando a su trabajo.

A pesar de todos estos problemas, son cada vez más los peatones que utilizan con normalidad los carriles bici para desplazarse por las ciudades. Incluso, se está iniciando una nueva modalidad de empleo de estos carriles. Ya hay grupos de amigos que se llevan sillas y mesas y se toman un aperitivo en el carril bici, que consideran un espacio privilegiado para tal fin y mucho más económico que las tradicionales terrazas de bares. Es una tendencia que ha venido para quedarse.

03 septiembre 2013

Decían que en agosto el garbanzo se moría y...

Decían que en agosto el garbanzo debería haberse muerto y tendría que arrancarlo para hacer la cosecha. Pero en la fecha en la que escribo esto, la planta no sólo no está muerta sino que, además, está echando flores. Para demostrarlo unas fotos tomadas el 31 de agosto del presente.

Primero, una visión general:

El garbanzo renacido. Todas las ramas verdes han brotado desde las primeras, que están secas.
En esta otra, un primer plano de una de las nuevas vainas, aún verde, y algo más abajo, unas cuantas vainas amarillas antiguas. La plantita esa que parece un pino y está a la izquierda es una mala hierba que, de momento, dejo crecer para que entretenga un poco al garbanzo, que se siente un poco solo desde la muerte de su hermano.
Una de las últimas vainas verdes y la mala hierba que se ha hecho amiga del garbanzo. Algún día la arrancaré.
En la tercera foto, una vista lateral de la misma parte del garbanzo. Obsérvense las vainas amarillas llenas de garbanzos:
¡Qué potaje voy a hacer con todos esos garbanzos!
Y, finalmente, un primer plano de una nueva flor que ha echado la planta. Esto es la segunda tanda de flores:
Y cuando no me lo esperaba, va y florece otra vez.
Seguiré informando. Para acabar, otra foto:

Esto no es un garbanzo, es una gatita.
Esta es la foto de lo que creemos que es una gatita que apareció, así, de repente. Tiene la costumbre de esconderse en el motor del coche... Pero es bonita, ¿verdad?

17 agosto 2013

Estadísticas en Seti@home y Rosetta@home

Como un ejemplo de las muchas cosas que uno puede obtener en Boincstats, aquí tengo un PNG que genera automáticamente el servidor y que sirve para saber en qué posición mundial estás y cuánto has aportado. Mi "firma", que es como se llama a este fichero, a fecha de hoy es la siguiente:






Voy a explicar las columnas que entiendo (lo del BSrac y el RAC no sé lo que son).  La primera columna, "credits", es una medida del trabajo que has completado y que has enviado al servidor de cada proyecto. Cada crédito representa determinado número de resultados y es el alma de todo sistema de estadísticas basado en el proyecto, ya que es el número que determina todo lo demás.

La columna "Rank" indica la posición de tu cuenta en la clasificación de los usuarios con más créditos. Como veis, estoy en la posición 60.624 de Seti@Home en todo el mundo. Teniendo en cuenta que hay, ahora mismo, 1.415.112 usuarios no está mal, si bien, buena parte de estos usuarios están inactivos. En el 2005 llegué a estar en la posición 36.259, pero eran otros tiempos.

Y la columna "Rank%" indica que, por ejemplo, en Seti@Home he acumulado más crédito que el 95,717% de los usuarios del proyecto.

Con respecto a las filas, hay una fila para cada proyecto y en negrita los datos calculados para el global de todos los proyectos que utilizan BOINC. El número de créditos es la simple suma y el resto de datos están basados en comparar la suma entre diferentes usuarios. Los resultados no dejan de ser curiosos.

Iré hablando de vez en cuando de cómo me va, sin olvidarme, por supuesto, de hablaros del garbanzo.

16 agosto 2013

De nuevo a buscar extraterrestres y plegar proteinas

He reinstalado nuevamente el programa BOINC, ese que permite donar parte de la capacidad de proceso de tu ordenador para colaborar en proyectos científicos internacionales.

Las estadístisticas de mi participación, con mi usuario principal pueden verse aquí: Estadísticas Sinciforma. El proyecto Seti@Home es el de análisis de señales de radiotelescopios para buscar señales de comunicación artificiales. El proyecto Rosetta@Home va de plegar proteinas, si no recuerdo mal.

La página de estadísticas está muy bien trabajada y, ahora, como novedad, la tienen en español.

10 agosto 2013

Y el garbanzo no sólo no se seca, sino que rebrota

Vuelvo a escribir en esta, mi vieja bitácora, para hablar un poco más del garbanzo sobreviviente. Las fotos que traigo las he hecho con una nueva cámara, que aún no controlo de todo. Todas las fotografías son del 2 de agosto, aunque no hay cambios sustanciales con respecto a como está ahora el engendro, aparte de que las ramas que amarillean están más secas y las que retoñan, más grandes.

Una visión general de la planta:

Visión global de la planta, en la que se ven las vainas amarillas, la vaina verde, las puntas de las ramas secas aún verdes y cómo está retoñando la plantita.

Como veis, todas las vainas están amarillas salvo una de ellas, de la que pongo un primer plano:

Extraño ejemplar de vaina verde que no he visto florecer.





El resto de vainas dejaron, hace bastante tiempo, de tener el aspecto lozano de esta última. Un ejemplo son estas de aquí:

Debajo de las hojas verdes desenfocadas (eso de la profundidad de campo aún no lo controlo bien con muy cámara nueva), están muchas vainas amarillas y una buena imagen de los retoños.

En esta foto se pueden ver tanto las puntas de las ramas, que siguen siendo verdes, como los brotes que van naciendo de las ramas secas. El caso es que, según tengo entendido, la cosecha tiene que esperar a que la planta entera esté bien seca. Entonces, se arranca entera, se separan las vainas y ¡a hacer potaje de garbanzos!

Seguiré informando.

04 julio 2013

¡Ay qué pena me da que se me ha muerto el garbanzo!

Pues como dice el título de esta entrada, el garbanzo más débil de los dos murió. Estaba lleno de bichos, así que decidí cortarlo. Esto sucedió este martes, el día 2 de julio de 2013. Lo tiré al campo, para que su cadáver abone el suelo. Seguro que es lo que habría querido de haber sabido hablar.

Este trágico incidente, además de ilustrar lo dura que es la vida del agricultor de maceta, me supone un quebranto considerable, ya que he perdido la mitad de la cosecha esperada. Me parece que los veinte comensales que degustarán en agosto el delicioso potaje garbanzos (una de las mejores comidas para ahuyentar el calor, por cierto), van a pasar un poquito de hambre. Pero yo no tengo la culpa de que la naturaleza sea tan cruel.

Como homenaje al pobre garbanzuelo, os pongo este vídeo, que le pega mucho cambiando "canario" por "garbanzo", ya que, en sus últimas horas de vida, la planta se había vuelto amarilla del todo. A él le habría gustado.

 

03 julio 2013

Restaurando el contador de visitas, porque el otro me lo borraron

Hace unos días me encontré que el contador de visitas, ese que esta debajo de la frase "Botones y directorios", en la columna izquierda de mi bitácora, no mostraba el número sino un aspa de esas que indican que la imagen no se encuentra. Accedo al área de administración, y cual es mi sorpresa cuando veo que el contador está, pero inaccesible. Así que tuve que crear otro y borrar el anterior, lo que suponía un problema: ¿qué número de visitas tenía?

Por suerte, tengo varias maneras de medir visitas y gracias a lo que publiqué en este artículo de mi bitácora, he podido restaurar el número. Los datos usados (por referencia mía para el futuro son):

Hasta el día 27 de septiembre de 2007, el contador de Arsys, mi bueno y antiguo proveedor de dominios y correo, mostraba 4.782 páginas visitadas. Entre el día 28 de septiembre de 2007 y el 2 de julio de 2013, Google Analytics registra 39.285 páginas visitadas. Eso suma 44.067 a fecha de 2 de julio de 2013, a las 23:59:59. Desde las doce de la noche de hoy, hasta el momento en que restauré el valor inicial del contador había 10 visitas, de ahí que el número que indiqué fueron 44.077.

Casi 45.000 visitas ya. Después hablaré de cosas más importantes y entretenidas.