30 noviembre 2021

#EstrellasDeTinta Solo me quedas tú

Este es mi microrrelato de noviembre para el reto de escritura Estrellas de tinta, organizado por Katty Cool. Puedes leer las instrucciones del reto (y solictar apuntarte) en la bitácora de la organizadora:

https://plumakatty.blogspot.com/2020/12/estrellas-de-tinta-reto-de-escritura.html

En esta ocasión, voy a poner objetivos y objetos delante, asi como número de palabras.

Objetivo que cumple: 11—Haz un relato que trate la inmortalidad (trama, personajes, búsqueda).

11- Un Vampiro


Son 246 palabras según https://www.contarcaracteres.com/palabras.html (he quitado dos asteriscos de separación de escenas), así que cumplo los objetivos de extensión.


SOLO ME QUEDAS TÚ

Ser inmortal es una condena. Acepto que podría ser peor, podría ser un vampiro y vivir de matar gente. Pero ser inmortal implica ser un forastero para siempre. Los seres humanos estamos concebidos para vivir una serie de años en un país y una sociedad concretos. Nací en Egipto, en el año 2542 antes de Cristo, así que tengo 4063 años.
 
Sí, la cultura egipcia pervivió casi tres mil años más, pero tan solo dos siglos después de la época en que debería haber muerto, mi sociedad había cambiado tanto que ya era un extranjero. No un extranjero por el espacio físico, sino por el tiempo. Así que imaginaos como me siento. Siento que vivo en un mundo de alienígenas.

Mi inmortalidad fue fruto del amor. Tenía un gato, un gatito negro de ojos verdes. Mi madre era una sacerdotisa con conocimientos de magia. Quería tanto a mi gato que ella pasó cinco largos años hasta que creó una pócima que debería volverlo inmortal. Se la dio a mi mascota sin saber si había funcionado.

Un año después vino una plaga. Enfermé. Mi madre me hizo beber la pócima que había sobrado. La plaga se la llevó a ella, a mi padre y a mis hermanos. Pero funcionaba, y ya no puedo morir.

Al menos, hay algo bueno. Vivo en una casa donde admiten mascotas. Ahora tengo a mi gatito de 4061 años de edad en el regazo.

—Solo me quedas tú —le digo mientras ronronea.

1 comentario:

Isefran dijo...

¡Ay! ¡Que bonito! Al menos al pobre aún le queda su gatito inmortal... Me ha gustado muchísimo.
Saludos y nos vamos leyendo.