27 marzo 2015

Un vals de un titiritero (Vampire Princess Miyu)

Curiosa canción me he encontrado en la banda sonora de la serie de animación japonesa Vampire Princess Miyu. La banda sonora de la serie reposa, en buena parte en utilizar instrumentos modernos liderados por una shinobue, una flauta tradicional japonesa, hecha de bambú, y de sonido muy agudo. La recomiendo.

Y dentro de tanta música con aire tradicional japonés, me encuentro con un vals un tanto lento (unos 48 compases por minuto) que parece intermedio entre el vals lento y el vienés. Tendría que ponerme a bailarlo para ver a qué se ajusta mejor...

 Aquí lo tenéis: Un vals de un titiritero:


12 marzo 2015

Memes sobre ciencia en España (II)

Este segundo meme está basado en la película 300.

¡Esto es Españaaaaa!


05 marzo 2015

Meme sobre ciencia (I)

A ver si resucito mi bitácora. Voy a empezar por un meme-protesta acerca de la situación de la ciencia en España.


30 mayo 2014

Una bachata para que baileis

Como ando corto de inspiración, os pongo una bachata para que bailéis un rato mientras se me ocurren nuevos temas para la bitácora. Hasta pronto.


12 abril 2014

Leído Dimitri Galunov de Blanca Miosi

Continúo con las reseñas pendientes.

Esta vez le toca a Blanca Miosi, y creo recordar que es el cuarto libro suyo del que hablo. Es seguro que se trata de la cuarta novela de su autoría que leo. Blanca es una escritora bastante prolífica quien, además, es capaz de escribir novelas de temas muy diversos. El Legado, por ejemplo, es una historia que engloba dos generaciones de una familia e incluye pinceladas sobrenaturales. La Búsqueda es un libro biográfico. El Manuscrito I incluye algo de magia y de misterio. Y Dimitri Galunov, la obra que nos ocupa, es una novela de ciencia-ficción.

Para empezar, mi opinión es que se trata de una novela de ciencia-ficción muy interesante. Tiene un elemento que muy pocos escritores de ciencia-ficción tratan: la casualidad. Ciertas cuestiones importantes de la trama suceden por pura casualidad, porque un personaje ve a otro sin estar previsto, surge algo, y eso cambia el resto de la trama. En mi opinión, es uno de los puntos fuertes de la obra. Stephen King en "Los Tommyknockers" presenta a unos extraterrestres que controlan la mente de los seres humanos. Uno de los "héroes" que les hacen frente es un alcohólico porque debido a los altos niveles de alcohol que tiene en sangre debido a su adicción, los alienígenas no pueden colarse en su cuerpo y no lo pueden dominar. Así, la gente más capacitada es víctima del enemigo mientras que el borracho es invulnerable. Es un ejemplo precioso de casualidad, una cuestión que, en la biología evolutiva moderna, está cobrando mayor importancia cada día. Muchas veces, no es el ser mejor adaptado el que triunfa, sino aquél que tiene unas cualidades que, de repente, pasan de ser un problema a la causa de su salvación. Hay cosas parecidas en esta novela, de las que no puedo hablar para no desvelar la trama, relacionadas con las motivaciones de los personajes, y es algo que me gustó particularmente, dado que muy pocos autores tratan un tema tan interesante.

La novela se centra en el personaje de Dimitri Galunov, un niño con unas cualidades y una personalidad un tanto particulares. La novela arranca con un ritmo pausado, donde se van describiendo una serie de misterios referidos a la naturaleza de Dimitri que comienzan a aclararse a mitad del libro. Antes de eso, la novela empieza a acelerar y ya no puedes dejarla hasta el final. El final, la naturaleza de Dimitri y el desenlace me parecieron muy originales. El protagonista me pareció bastante bien caracterizado, a pesar de lo raro que parece en ocasiones. Aparte, hay otros puntos fuertes como la belleza de algunas imágenes, algunas sorpresas de la trama y el estilo cuidado y la edición esmerada de la obra. Y, también, la portada tan bonita que tiene.

Muy recomendable. Se puede encontrar en:

Amazon España

y en

Amazon EEUU

Ya me van quedando menos reseñas pendientes.

31 marzo 2014

Internet y los encuentros por casualidad

Corría, más o menos, el año 1995. Vivía en una habitación pequeñita pero muy bonita, al lado de mi Facultad, donde pasé dos de los mejores años de mi vida. Como allí no tenía televisor, y tampoco me preocupaba, me gustaba oír la radio. Había un programa cuya sintonía de apertura estaba cantada en un idioma del todo desconocido. Sin embargo, recordaba los sonidos del estribillo, que sonaban algo algo así como: "sangoia mauaié, sangoia mauaié, sangoia mawanna niuaya..." Sólo intuía, por el estilo, que era africana, ya que me recordaba lejanamente a Wes Madiko y otros músicos africanos que se hicieron algo conocidos en Europa durante aquella década tan maravillosa para la música folklorica.

Pasaron los años, la vida me cambió mucho, pero seguía recordando aquella canción. Más de una vez busqué por Internet "sangoia mauaié" y no obtuve ningún resultado.

Y un día, hará un mes, en Youtube, me dio por buscar "Sangoya". Y el propio buscador me dijo que si estaría buscando "Sango ya". Busqué eso y me salieron varios resultados con "Sango ya mawa", que sonaba sospechosamente parecida al estribillo. Y, en efecto, el segundo vídeo que vi era este:



La canción que tanto tiempo llevaba buscando...

01 febrero 2014

Reto: ¡Yo escribo! Pregunta 3. ¿Cómo es vuestro ambiente de trabajo?

Esta tercera pregunta será breve. Tengo, básicamente, dos lugares donde escribo o hago actividades relacionadas. El primer lugar es donde escribo en el ordenador o paso las correcciones a limpio. Es también, mi lugar de trabajo. Una foto:

El ordenador donde escribo mis historias o lsa paso a limpio. Aquí también programo en PhP y llevo la contabilidad
Rituales no tengo ninguno. Me siento delante del ordandor, lo enciendo y poco más. Accedo a mi carpeta llamada Relatos-Ult, busco el archivo que quiero abrir o creo uno nuevo y a teclear. Suelo usar Word 2007 o el bloc de notas. De vez en cuando oigo música con los auriculares que se ven casi en el centro, pero suele ser más cuando trabajo que cuando escribo, ya que la música la pongo para relajarme y escribir me resulta relajante (no tanto programar).

Hace muchos años, tenía la manía de escribir primero a bolígrafo (con bolígrafos BIC azules) y luego pasarlo a ordenador, pero la abandoné. Lo último que terminé a bolígrafo fue la versión 1 de "La Innominada", más que nada porque ya llevaba el 70% escrito a mano y preferí terminarla de la misma forma.

Cuando reviso mis escritos, lo hago en esta mesa tan bonita:

Mi mesa de las revisiones. También la uso para comer.
En esta mesa hago también dos cosas: trabajar con el portátil (donde últimamente desarrollo mucho en Visual Basic .NET) y revisar. Mi proceso de revisión sí tiene algunos pequeños rituales o manías. Cuando he terminado un relato o novela, la imprimo en hojas que ya estén escritas por una parte (por eso de la ecología) y la reviso a bolígrafo. En el propio texto, voy tachando y anotando al margen. Es la forma en que más cómodo me resulta eliminar los múltiples errores que encuentro. En general, no son errores tipográficos, aunque los hay, sino, básicamente, los siguientes:

  • Repeticiones de palabras evitables. En particular, he notado que repito mucho "que" y vuelvo a redactar los párrafos cuando me encuentro más que cinco "que". También otras repeticiones que me pasan inadvertidas.
  • Adverbios en -mente. Sobre todo en textos antiguos (algunos de "La Innominada" tienen más de diez años), abuso de estos adverbios en -mente. En textos nuevos no me pasa apenas.
  • Frases innecesarias. Hasta tal punto que en unas 40.000 palabras que llevo revisadas de "La Innominada" (cuya versión 3 tenía poco más de 180.000) he eliminado unas 1.100 palabras superfluas, y eso que he añadido unas trescientas para hablar de una cosa que había olvidado. Es increíble la de cosas superfluas que se le cuelan a uno cuando está concentrado en avanzar la trama.
  • Relaciones absurdas entre frases. Por ejemplo, una frase que se supone es conclusión de la anterior, pero que, en realidad, no es conclusión de nada. Lo resuelvo de dos formas: pongo un punto y seguido, y las frases se vuelven independientes, o bien, elimino la segunda.
En mi forma de revisar, la estructura básica es el párrafo, y me concentro en perfeccionar cada párrafo por separado. No obstante, hay veces que he dividido un párrafo o fundido dos.

Y nada más. Hasta la cuarta pregunta que me está apasionando responder.