12 julio 2009

Literatura "de verdad"

Los que hayáis seguido, con cierta regularidad, mi bitácora, habréis observado que me gusta leer de todo. Me paso de la fantasía épica, a la ciencia-ficción, a la novela histórica, a los clásicos... Suelo disfrutar bastante con casi todas las novelas que leo, así que no entiendo demasiado bien esa manía que hay en el mundillo literario español (no sé si en el resto de países de habla española también), de decir que hay géneros mejores que otros, o géneros "para jóvenes" y géneros "para adultos".

Leí una entrevista horrorosa en el País a Laura Gallego, una de las pocas autoras españolas que triunfa con fantasía épica. En su propia web, en la que ponía las preguntas que le hicieron, había una significativa: "¿y para cuando una novela para el lector adulto?". Sabiendo que en España se identifica fantasía con novela juvenil (del mismo modo que todos los dibujos animados son para niños), le estaban preguntando si iba a escribir algo que no fuera fantástico, una novela "de verdad", para adultos. Bueno... yo he leído cuatro libros suyos con 35 años y no han desmerecido en absoluto a otras novelas escritas "para adultos" que he leído. Ni por las reflexiones que ha ido desgranando en la trama, ni por las referencias literarias de su obra... Hay, efectivamente, influencias de los autores americanos del género, que ella no niega, directa e indirectamente de Tolkien... Y si habéis leído el Amadís de Gaula, también hay referencias. Cosa, esta última, nada extraña, ya que está realizando un doctorado sobre las novelas de caballerías. Yo la veo con un bagaje de lecturas bastante amplio y completo dentro del género que profesa, no sé a cuento de qué viene insinuar que es una imitadora de Tolkien.

Y es que hay cosas que no acabo de comprender. Isaac Asimov tiene un relato en el cual, un físico descubre que podía levitar. Este físico intenta buscar una explicación racional a este hecho, una explicación que cuadre con los principios de la física. No lo consigue y tiene que aceptar lo que los experimentos le dicen: puede levitar simplemente con desearlo, lo que viola unos pocos principios esenciales de la física. Resulta una reflexión interesantísima, enfrentar a una persona a un hecho que contradice todo aquello que ha dado por sentado, todo a lo que ha dedicado su formación y su vida profesional. Pero, Asimov comete un "error", y es presentar un suceso fantástico en el seno de un relato de ciencia-ficción, lo que convierte su relato en literatura juvenil, literatura "de mentira". Ahora bien. Ambientemos un relato en la época actual. Démosle amplias dosis de "realismo" y narremos las impresiones de una persona que descubre que su abuelo, al que tenía por un heróico miliciano de la República, era, en realidad, un asesino sádico que fusilaba a todo el que podía y más en el nombre del comunismo. La novela narrará el choque emocional e intelectual de una persona que descubre que sus ideales, que le habían inculcado desde pequeño, son algo como la odiada religión, que se usa para justificar atrocidades. Esto sería una novela "de adultos", "de verdad"... Pero, ¡¡¡¡si la esencia de ambas historias, la de una persona que tiene que encajar un hecho real que choca con sus ideas, es la misma, sólo he cambiado la ambientación!!!! ¿Con qué base voy a decir que la de ciencia-ficción es una reflexión "menor", si es casi lo mismo?

Sinceramente... deberíamos aprender que es el arte del escritor el que da lugar a una obra maestra, y no el género que cultive... Hay un escritor cuyas dos obras más significativas son una fábula con animalitos que hablan, y una novela de ciencia-ficción. Será un autor juvenil, al que habría que preguntarle que para cuando una novela para adultos, una novela "de verdad", ¿no? Lo que pasa es que estoy hablando de George Orwell, y los dos libros son las críticas más demoledoras al stalinismo que se han escrito. ¿Decimos que "Rebelión en la Granja" y "1984" son obras "menores" por ser una fantástica y la otra de ciencia-ficción? ¿Nos atrevemos a decir que El Código Da Vinci, con todos mis respetos (es un libro distraído, escrito decentemente, pero no una obra maestra), está por encima ya que no es ni fantástico ni de ciencia-ficción?

Y claro, habrá que decir la obra de autores como Tolkien, C. S. Lewis, Lovecraft, G A Bécquer, H G Wells, Julio Verne, Kafka y tantos otros es "menor", ya que todos han cultivado el fantástico o la ciencia-ficción.

Esta forma de clasificar los géneros en "mayores" y "menores" es algo que, por mucho que me expliquen, no voy a entender.

5 comentarios:

Arwen Anne dijo...

eso de clasificar para adultos y menores tengo que decir que no estoy de acuerdo. Hay libros para adultos que los entienden los menores mejor que nosotros, y viceversa, aunque eso sí... buena literatura... eso sí que tiene cola, porque hay ciertos libros de buena literatura, que no tienes por donde cojerlos, pero hay otros en los que te metes y luego no puedes salir, creo que para gustos están los colores y para lectores están los escritores

besos

Lillu dijo...

Totalmente de acuerdo con tu reflexión. No he leído nada de Laura Gallego todavía pero tengo muchísima curiosidad. Por mi experiencia puedo decir que a veces un libro en teoría "juvenil" puede resultar mucho más satisfactorio que otro para "adultos". Y puedo poner un ejemplo concreto incluso (estoy que me salgo :P): leí hace algunos meses "El príncipe de la niebla", de Carlos Ruiz Zafón, una novela pensada para un público joven con la que disfruté bastante. Un tiempo después leí del mismo autor el laureado "La sombra del viento" y me llevé una enorme decepción. A veces la literatura pretenciosa no funciona tan bien como la sencilla.

A todas estas, estoy volviendo por los cybermundos... Nos leemos :)

saluditos

Carolina Pérez dijo...

Sí, es una cosa bastante inexplicable el que se tenga esa consideración...
Adoro a Kafka.
Besos

B. Miosi dijo...

Dejas bien en claro tu posiciòn, Juan. Yo creo que algunos escritores hacen la menciòn de Tolkien para en cierta forma acaparar parte de su fama. Al decir que Tolkien es su inspiraciòn Laura Gallego tal vez pensò que serìa una manera de atraer màs pùblico juvenil, cuando la realidad es que una novela es para todo pùblico, excepto el infantil (en algunos casos), pues yo desde niña he leìdo novelas que hoy dirìan que son para adultos.
Catalogar siempre deja por fuera una serie de elementos.

Me ha gustado que hayas señalado el error en la novela de Asimov. A veces nadie se atreve a refutar a los màs conocidos, pero ellos tambièn son susceptibles de cometer errores. Cuando se escribe de fantasìa es fantasìa y debe quedar claro en la mente del lector. Por supuesto, al leer se asume que todo es ficciòn, es lo màgico de la lectura, que te hace vivir fantasìas, pero el cerebro humano es tan sofisticado, que aun a sabiendas de que lo que se lee es ficciòn, reclama veracidad en el planteamiento.

Muchas gracias por pasar por mi blog,
Un saludo!
Blanca

Juan dijo...

Hola

Respondiendo a todas (sois todas chicas... bien, bien :-) ).

Arwen: Yo también estoy de acuerdo con eso. Como escritor, puedes tener en la mente a qué público quieres llegar. Puedes escribir algo con la intención de ser juvenil o no. Pero el problema es que parece que ciertos géneros son para "niños" y otros son para adultos. Y creo que no. Que puedo escribir novela fantástica para adultos y, pongamos, policiaca para niños. Y que no hay géneros mejores que otros, sino calidades del autor.

Lillu: De Laura es altamente recomendable para empezar La Emperatriz de los Etéreos. No es muy largo y está muy bien escrito. Las Crónicas de Idhún es fantasía algo más convencional, muy bien hilada pero son libros muy largos. Eso sí, hay una serie de reflexiones sobre dioses y profecías, y unas pinceladas de la novela de caballerías que me gustaron de esa trilogía. Esta autora, para mí, es un ejemplo de lo que dices: libros "juveniles" que alguien ya "talludito" como yo disfruta mucho.
No he leído El príncipe de la niebla... Me lo apunto.

Carolina: Me alegro de que te guste Kafka. He leído poco de él, pero lo poco que he leído me apasiona. La Metamorfosis es un libro que no ha envejecido en absoluto, y parece escrito para nuestra época.

Blanca: Pues... No me expliqué muy bien con lo del error de Asimov. He corregido el texto poniéndolo entre comillas. No considero que Asimov cometiera un error reflexionando sobre los ideales o las escalas vitales haciendo ciencia-ficción, pero sin las comillas, lo parece. Al decir que había cometido un error, pensaba en las personas que consideran la ciencia-ficción como un género de tercera categoría, nada válido para hacer reflexiones profundas. De todos modos, en ese relato pienso que cometió un error, al cambiar su final original, muy trágico, por otro más alegre. Pero bueno... yo se lo perdono por la audacia del planteamiento :-).

El caso de Laura Gallego, más que para atraer público juvenil pienso que es por reconocimiento de la fuente en que se inspira su trilogía, Las Crónicas de Idhún. Como el 95% de la literatura fantástica actual, la influencia de Tolkien es muy grande, ya sea directamente, como indirectamente a través de su influencia en infinidad de autores modernos. Ella también reconoce influencias de Tracy Hickman y de Margaret Weis y de otros autores de ese estilo. Estos últimos sí son muy leídos por un público juvenil.

Tolkien "revolucionó" la fantasía porque fue de los primeros autores consagrados que se preocuparon de dotar a un mundo fantástico de una historia, una religión, idiomas y unos países coherentes y descritos con detalle. De ahí su influencia, que va en la línea de lo que cuentas tú: que aunque escribas fantasía, el cerebro del lector reclama veracidad en el planteamiento (copio tu frase, no la sé mejorar :-) ). De ahí su interés en crear un mundo detallado. Incluso en idear idiomas para pueblos fantásticos.

Tanto en fantasía como en ciencia-ficción, es necesario crear ambientes realistas. Un lector de literatura fantástica puede perdonar que un dragón de miles de kilogramos pueda levantar el vuelo (físicamente, es imposible... te lo digo yo :-D), porque es fantasía, pero no perdonará a un personaje que actúe de forma ilógica, tanto que piense que eso que ha dicho o hecho es absurdo del todo.

Un saludo a todas


Juan.