24 enero 2012

(Cuentacuentos) Hay vergüenzas que un hombre debería llevarse a la tumba

Esta semana no he llegado a tiempo, pero sí conseguí empezar la historia. Aún a sabiendas de que me quedan muchos comentarios por responder, me animo a poner lo que escribí hasta ahora. Lo que haré es que la segunda parte de la historia la empezaré con la frase de hoy. Ando realmente atareado.

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HAY VERGÜENZAS QUE UN HOMBRE DEBERÍA LLEVARSE A LA TUMBA

-Hay vergüenzas que un hombre debería llevarse a la tumba.

Pablo oyó decir aquello a su señor un tanto sorprendido. Ya estaba acostumbrado a aquellas rarezas, a comentarios amargos sin motivo, a que, un par de veces a la semana, se mostrara melancólico. Pero en aquel día tan señalado, no se lo esperaba. Después de muchos años, se había conseguido localizar y destruir la Posada Maldita del Lanyur. Y en aquellos instantes, se procedía a ajusticiar a los monstruos, brujas y demonios que la habían habitado. Para su señor tenía que ser el día más extraordinario de su vida, pero no parecía estar siéndolo., porque añadió, en tono amargo:

-Pero vivir con ciertos secretos puede ser una tarea insoportable.

La Posada Maldita del Lanyur había sido un lugar maligno que había robado la vida de innumerables viajeros. Confundía a los que recorrían la zona del curso medio del Lanyur, entre las ciudades de Mencea y Yarte, que se alojaban en lo que se consideraba una posada normal y, casi siempre, ya no se volvía a saber de ellos. A veces, escapaban viajeros solitarios, que contaban cómo sus demás compañeros habían terminado devorados por los seres que habitaban el lugar. Uno de aquellos viajeros había sido su propio señor, hacía bastante tiempo, cuando aún servía como escudero. La información que dio su señor acerca de las características de la posada, fue, junto a otros testimonios, parte importante del éxito de la última expedición para destruir el lugar. Y para su señor, le supuso reconocimiento por la valentía demostrada al huir de aquel sitio detestable.
Por todo ello, Pablo no entendía el aire melancólico de su señor.

Los preparativos terminaron pronto. La plaza central de Burna estaba atestada de gente que, de pie, contemplaba las doce piras que se alzaban en su centro. Lo único que le inquetaba un poco a Pablo eran las tres brujas, que tenían el aspecto de ser mujeres jóvenes y hermosas, una imagen que no se correspondía con su naturaleza impía. El resto eran hombres de rasgos simiescos y un ser monstruoso. A todos, uno a uno, se les conminó a arrepentirse de sus pecados, se rezó por sus almas y se leyeron en alto sus crímenes.

Cuando se leyeron los crímenes del último reo, el verdugo aplicó una antorcha a la pira y ésta empezó a arder, para terror del condenado. Fueron encendiendo las piras una a una, en orden inverso. Los condenados llenaron la plaza con sus gritos, de tonos graves hasta que empezaron a arder las brujas, que añadieron notas agudas a la melodía siniestra que interpretaban. Pablo comprobó que cuando la última bruja se vio envuelta en llamas, su señor, que había bajado la vista, se había dado la vuelta y se marchaba. Decidió seguirle y caminaron por las calles, prácticamente vacías, de Burna con lentitud.

La expresión de su señor era sombría. Pablo terminó achacándoselo a que haber visto de nuevo a los monstruos le traía recuerdos traumáticos. Esa sensación se intensificó cuando entraron en una taberna y su señor pidió una jarra de vino, tras haberse sentado en una esquina muy discreta de la taberna. Pablo le vio beber un par de copas con avidez y mantenerse en silencio largo tiempo. Finalmente, dijo:

-Debería llevarme mi deshonra a la tumba, pero necesito contárselo a alguien. Lo único que te pido, amigo Pablo, es que guardes celosamente el secreto de lo que voy a contarte.

- Tiene mi palabra, señor.

Y su señor empezó a relatar.

(Continuará)

6 comentarios:

Jan (Niobiña) dijo...

Y aquí estaremos, junto con Pablo, para saber cual es el secreto que guarda su señor y llevárnoslo a nuestras tumbas, en el momento indicado... Me ha gustado mucho, con ganas de saber más...

Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

Anónimo dijo...

Vaya! Un relato fantástico. Me agradó mucho y nada habrá que esperar a ver que cuenta que le tiene tan compungido.

Un saludo.

www.utopiadesueños.com.es

Malena dijo...

Me encanta la ambientación. Tu también debes continuar la historia, no puedes dejarnos así, snif.

atenea dijo...

Ya estoy deseando leer la continuación, a ver con qué nos sorprendes la semana que viene :)

Besos!!

Jara dijo...

Pues espero también la continuación porque me has dejado enganchada...

Hell dijo...

Muy buen comienzo. Con brujas y monstruos... y un secreto a punto de ser desvelado. Ahora ya me tienes en la más profunda intriga.
Voy a ver la continuación.

Un abrazo!

Hell.