21 septiembre 2006

¿Qué son los juegos de rol?

Después del parón de publicaciones más largo hasta el momento en mi bitácora, vuelvo a la carga hablando de unos juegos tan desconocidos para buena parte del público como poseedores de una mala prensa inmerecida.

Aunque casi cualquier juego podría calificarse "de rol" (el ajedrez, el fútbol...) ya que cada jugador posee un papel definido y obedece una serie de normas, un juego de rol en sentido estricto es aquel juego de mesa en que los jugadores, de forma hablada e interpretando un papel, desarrollan una trama similar a la de un relato o una novela de acuerdo a un sistema concreto de reglas.

En un juego de rol existen dos papeles diferenciados: el director de juego (o "master") y los jugadores. Las partidas se juegan con un director y uno o varios jugadores. El cometido del director es dar vida al mundo, crear la trama que, previsiblemente, seguirán los jugadores - aunque en una partida nunca se sabe dónde pueden acabar las aventuras - y determinar los resultados de las acciones de éstos. En cuanto a los jugadores, cada uno de ellos decide las acciones de un personaje dentro del mundo descrito por el director. La característica fundamental de estos juegos es esta división de papeles: una serie de jugadores que proponen hacer cosas y un director de juego que encarna el "destino" y decide cuáles salen bien, y cuales mal, ya
sea según se le ocurra o, lo más normal, siguiendo una serie de reglas que determinan los resultados de las acciones.

Los tipos de juegos de rol (o sistemas de juego, como también se les llama) se diferencian, exclusivamente, en el conjunto de reglas que utilizan, las cuales suelen determinar las ambientaciones posibles; de hecho, el nombre de "sistema de juego" se le da a las reglas, no a las ambientaciones. Así un sistema que describa lo que sucede cuando dos personas luchan con espada será el usado para mundos medievales, mientras que uno que dé pautas para saber cuanto daño hace una pistola láser, nos sumergirá en un universo de ciencia-ficción. Aunque nadie nos asegura que un director con imaginación no pueda combinar varios sistemas de juego para hacer ambientaciones genéricas o, incluso, crearse sus propias reglas.

Existen juegos de rol sin reglas. Son aquellos en que los jugadores van narrando sus acciones y el director decide, usando el sentido común, qué consecuencias tienen estas. Sin embargo, suelen gustar más sistemas de reglas que requieran el uso de dados, ya que dan la impresión de ser más justos y además, son más emocionantes. La idea es que cada jugador se hace una "ficha" donde, numéricamente, se "modelan" sus aptitudes: la fuerza, la agilidad, la inteligencia... y cuando, por ejemplo, tiene que enfrentarse a un monstruo, existen unas reglas que dicen, según sus tiradas de dado y sus cualidades, si le ha dado un buen golpe o no.

Los juegos de rol son, en mi opinión, una afición muy relacionada con la literatura, por muchos motivos. Principalmente, una partida de rol es relatar una historia entre varias personas de un modo particular, distinto a que cada persona escriba algunos capítulos o, bien, a que uno escriba un trozo y otros lo continúen. Otro parecido es que el papel de un jugador equivale al de un lector de una novela de aventuras al que le dan la oportunidad de decidir las acciones del protagonista, y el de un director de juego al de un novelista que modifica su trama por la acción de sus propios personajes. Por último, y más importante, como es muy difícil que un director se invente un mundo completo, a menudo se juega en "universos" basados en la literatura, desde títulos recientes como "El Señor de los Anillos", las novelas de Elric de Melniboné, las novelas de los mitos de Cthulhu, etc... hasta literatura medieval o clásica. Ello obliga, tanto a jugadores como a directores, como mínimo, a conocer esas obras y, a veces, a leerlas. En cualquier caso, a menudo es recomendable la lectura de libros históricos para poder ambientar adecuadamente las partidas.

Aunque, lo mejor de las partidas de rol es lo que te ríes jugando.

6 comentarios:

Lillu dijo...

Pero q es esto!! Los jugadores de rol no son asesinos en potencia? No son pirados q acaban matando a ancianitas en las paradas de autobús? Quieres decir q el rol está estrechamente relacionado con algo tan extraño como la cultura?? No me lo creo, no puede ser :P

saluditos

PD. En mi primera partida de rol me subí a una silla buscando a un personaje no jugador con el q teníamos q hablar en una taberna atestada de gente... llamé tanto la atención q casi echo a perder el plan, así q decidí mantenerme sentada y calladita el resto de la partida. Y sí, se rieron mucho... de mí! :D

Juancho dijo...

El rol y la cultura estan o deberían estar unidos. La capacidad de narración, la modulación de la voz, el conocimiento del lengua, saber mantener un ritmo, etcétera son elementos de cualquier obra escrita o representada de todos los tiempos.

Seguro que hay libros basura y por tanto hay rol basura. Pero como bien dices para disfrutar de los mundos del rol (ya sean fantásticos o actuales) se requiere curiosidad, y cierta capacidad de exploración.

Eso sin contar que los juegos de rol integran a la gente, le ayudan a socializar y a trabajar en equipo.

¡Larga vida al rol!

Juan dijo...

Hola Juancho

Te respondo aquí porque no sé exactamente como hacerlo en vuestra bitácora.

Me encanta recibir visitas de Dragones y Mazmorras, porque hacéis algo que a mi me habría gustado muchísimo hacer, y es novelar una partida de rol. En mi antiquísima página me lié a poner perfiles de personajes de mis partidas, pero nunca he tenido el tiempo suficiente para hacer una crónica.

Con respecto a lo que cuentas, es la pura verdad. Salvo los juegos de mesa que están empezando a llegar ahora a España (Catán, Carcassonne, que me encantan también), no hay otro juego o afición capaz de reunir a un grupo de jóvenes (y no tan jóvenes) para pasar buenos ratos alrededor de una mesa. Y es el único auténticamente colaborativo que conozco, donde no hay ganadores o perdedores.

Desgraciadamente, lo único que se recuerdan fueron ciertos tristísimos sucesos que sólo tienen que ver con el rol el nombre que cierto desequilibrado le daba a eso a lo que "jugaba". Cualquier afición minoritaria puede ser víctima de esta sociedad absurda en que vivimos.

En fin, que seguiré leyendo vuestras crónicas, y las reglas de AD&D a las que os referís en la página - cuando tenga vacaciones soy capaz de organizar algo :-D -.

Un saludo.


Juan.


P.D. Para Lillu también: Pues siendo yo director, una jugadora que quería sacarle información a un posadero, intentó seducirlo y, com era un PNJ se levantó se me sentó en las rodillas y lo intentó sin tirar los dados ni nada... Ja, ja, ja.

Juancho dijo...

Ciertamente ahora que se promociona tanto "la alternativa el botellón" no veo que nadie haga nada por recuperar el gusto por los juegos de mesa y rol, pese a las evidentes virtudes de los mismos. Son cooperativos (los de rol al menos), en grupo, te ayudan a socializar, a comunicarte y hablar delante de gente, etc...pero claro como no fomentan el consumismo igual no están tan bien vistos...¡quién sabe! Bueno si, consumo de patatas fritas y ganchitos
De todas formas Juan, si te gusta la web estás invitado a participar en ella e incluso te podemos poner una sección para ti, si lo deseas. Nosotros la movemos poco, con la excusa de que el trabajo se nos come, pero nos gustaría que cualquiera que tuviera algo que decir sobre rol y juegos lo pudiera decir ahí.

Juan dijo...

Hola de nuevo, Juancho

Me he tomado la libertad de darme de alta en vuestra página. La tenéis muy bien montada.
Yo también tengo bastantes líos laborales, sobre todo teniendo en cuenta que soy un sufrido "autoempleado", pero algo intentaré aportar.

Lo que hablas sobre alternativas al "botellón" es la clave del asunto. ¿Adónde pueden ir los jóvenes a divertirse? Los bares carísimos, el cine a 5-6 euros por sesión. Y todavía si sólo fuera eso... el problema es que en muchas ciudades medianas y grandes apenas hay alternativas. Ni teatros, instalaciones deportivas...
Desgraciadamente, para que el rol o los juegos de mesa tengan fomento público, primero la Administración debería conocerlos y el público olvidarse de prejuicios extraños.

Un saludo.


Juan.

La Aguja dijo...

Bueno, no desesperéis. Puede que ahora, pasados algunos años, algunos “viejos roleros” lleguen a puestos de gestión. Y que desde alguna Administración se haga algo. Pero, eso sí, debería hacerse bien, y tal vez después debería sonar en los medios. Ya veremos…

En fin, que me gustaría aportar que hace mucho tiempo un tal Tom Hanks (desde entonces ya no me gusta ninguna de sus películas, salvo tal vez Forrest Gump) hizo una película en la que encarnaba un personaje que jugaba al rol, al que se le fue la pinza.

¿El título? Bueno, aquí os dejo su filmografía, a ver si la encontráis.

Creo que esa película hizo mucho daño en su día. Porque la gente tiende a pensar que todo lo que sale en los medios de comunicación es cierto. Un saludo.