31 julio 2012

Yo no me voy de vacaciones

Para acabar julio, quería poner una entrada sencillita, una de esas musicales. Quería poner un vínculo a un vídeo de youtube y ya está. Pero como tantos compañeros de la bitácoresfera (me acabo de inventar la palabra) se despiden hasta septiembre, yo anuncio que en agosto publicaré alguna entrada de vez en cuando. Trabajaré menos en agosto, pero algo habrá que hacer, casi seguro.

Y, ahora la canción. Se trata de un vals vienés (no un "slow waltz" como dice erróneamente el vídeo) que a mí me recuerda mucho a una ranchera, porque el tiempo del vals lo marca una guitarra y está cantado en español. El ritmo está muy marcado, así como los cambios en la canción, con lo que es muy fácil y muy bonito de bailar. Disfrutadlo, y pasad unas buenas vacaciones.

27 julio 2012

Leído: La Búsqueda, de Blanca Miosi

Con mucho retraso, haré algunos comentarios sobre la obra de Blanca Miosi titulada La Búsqueda. Digo con mucho retraso porque la leí hará cosa de dos meses y llevo casi todo ese tiempo pendiente de dedicarle unas líneas a esta obra.

Blanca Miosi, cuya bitácora es esta, es una escritora que ya publicó dos de sus obras en papel (La Búsqueda y El Legado) y que tiene en Amazon publicados, en total, siete libros, como puede verse aquí: Blanca Miosi en Amazon. Sus libros tienen gran éxito en Amazon y varios de ellos llevan ocupando durante meses los primeros puestos en las listas de esta tienda virtual. Ya había leído, en papel, El Legado y me gustó mucho. Ahora le ha tocado el turno, en digital, a La Búsqueda que es un libro con especial significado para su autora, ya que está escrito basándose en las experiencias de alguien muy querido para ella.

En primer lugar, resumo mi opinión: es un libro que me ha gustado mucho y que recomiendo a todo el mundo. La obra trata sobre la vida de un muchacho polaco que sufre el encierro en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Es una obra narrada en primera persona y basada en hechos reales, de ahí que la descripción de todo lo narrado resulta conmovedora y dotada de una precisión y un realismo que, a veces, se echa falta en libros que tratan esta época histórica o episodios de esa misma etapa, como la Guerra Civil Española.

Una cosa importante es que este no es un libro típico sobre el tema. Se debe a varios factores; uno de ellos, que el protagonista no sea judío. Y, también a que el paso del protagonista y narrador por el campo de exterminio es una parte de su vida. Una traumática y que arrastra toda la vida, pero no es una novela que se centre en esa cuestión. Blanca Miosi muestra en esta obra la misma habilidad empleada en El Legado para escribir historias que abarcan periodos muy dilatados en el tiempo aportando la información necesaria para que el relato no resulte pesado pero, tampoco, nos quedemos sin conocer la personalidad y los sucesos que vive el protagonista. Es una lectura que engancha, que resulta complicado dejar de leer y siempre acabas terminando dos o tres capítulos más de los que te habías propuesto.

Es, también, una historia con muy pocos, o ninguno, juicios en mi opinión. Los hechos se narran desde un punto de vista neutral y es el lector quien tiene que sacar sus propias conclusiones. El protagonista muestra su obvio desagrado frente al tratamiento al que le someten los nazis, pero también lo muestra hacia otras cuestiones abusivas provenientes de otras ideologías, lo que no es demasiado habitual. Sobre todo en España, se tiende a idealizar a un bando ideológico y a demonizar al otro, según sea tu ideología política... Eso no se encontrará en La Búsqueda, donde no se toma partido por ninguno de los dos bandos; en el libro se muestran las atrocidades cometidas por unos y por los otros, sin partidismos. Cosa que, por cierto, se agradece.

Lo que más me gustó de esta novela fue el final. En ese momento, comprendes por qué el libro se llama La Búsqueda y la culminación de la novela es excelente. Este recurso literario, de que el título de la novela cobre significado en un momento concreto de la narración es típico de la narrativa breve, y es complicado usarlo bien en novela, como se hace en La Búsqueda.

También hay otra cosa que me ha gustado mucho, aunque no tiene que ver con el libro en sí sino con los regalos que nos ofrece la autora relativos a la novela. Cuando la leáis (sólo cuando la leáis, no antes), podéis ver en esta entrada varias fotos auténticas de personajes que aparecen en la novela. Sí, las personas que aparecen en este libro existieron de verdad y estos eran sus rostros. Un testimonio histórico y un hermoso regalo que nos hace la autora.

Leed y disfrutad de este libro. A mí me gustó mucho.

26 julio 2012

125 aniversario del esperanto.


La bandera del esperanto / Esperanta flago.
Bandera del esperanto

Hoy es un aniversario que no es muy conocido mundialmente, pero que para mí tiene su valor. Hoy hace exactamente 125 años que se publicaba el Unua Libro, esto, es el "primer libro" en esperanto. Es el primer libro de texto para aprender esperanto publicado nunca. De hecho, el título original del libro es: Международный языкъ. Предисловіе и полный учебникъ, que puede traducirse por: La lengua internacional. Prefacio y libro de texto completo. Sí, se publicó en ruso ya que en 1887 Varsovia, donde se editó, pertenecía al Imperio Ruso. Además, la lengua no tenía nombre, ya que el título la llama "La lengua internacional". El nombre al idioma se lo dieron los primeros hablantes, usando el pseudónimo con que Zamenhof firmó el libro: "Doktoro Esperanto" (traducible como "el doctor que tiene esperanza").

Este libro vio la luz el día 26 de julio de 1887, de ahí que sea el 125 aniversario. Esa fecha se considera la del nacimiento de esta bella lengua internacional, que ha resultado ser la más exitosa de todas las lenguas artificiales ideadas hasta la fecha. Y ello se debe no sólo a su sencillez y su riqueza léxica, sino, también a que ha sido bien acogido por movimientos pacifistas y humanistas, que la han elegido como una lengua que apoya la democracia internacional, al hacer innecesario considerar unas lenguas "mejores" que otras para hablar internacionalmente.

Para adornar esta página, y como homenaje, os pongo tres símbolos más del esperanto, para que si los véis en Internet o en la calle, sepáis de qué se tratan. El primero, la famosa estrella verde:

La estrella verde / La verda stelo
La estrella verde

El segundo, el símbolo jubilea:

El símbolo jubilea / Jubilea simbolo
Símbolo Jubilea

Y, por último, el logo de la Asociación Universal de Esperanto, que en algunos casos se utiliza como símbolo de la lengua:

Logo UEA / UEA logo
Logo de la UEA
Nada más. A conmemorar el día. Yo lo he hecho con esta entrada. Y, para mi sorpresa, le han dedicado unos minutos en el telediario de la 1 de la Televisión Española a esta efeméride.

20 julio 2012

Y una nueva del Gobierno: la retención a los autónomos sube al 21%

El Gobierno sigue adelante en su campaña de sangrar a los más débiles para, de esta forma, reducir el déficit. Trabajadores por cuenta ajena, funcionarios y pensionistas ya se han llevado unos cuantos golpes directos. Los llamo así porque, indirectamente, los recortes nos afectan a todos, incluso a las grandes empresas, si bien, éstas por su fortaleza tienen recursos de sobra para no salir perjudicadas, cosa que no puede decirse de trabajadores, funcionarios y pensionistas.

Y ahora le ha llegado al turno a los autónomos. Como puede leerse en el blog salmón (que recomiendo mucho, no me cansaré de repetirlo) el Gobierno ha sacado, o va a sacar (o iba a sacar, que es todo tan confuso que ya no sé qué escribir), su Ley de Emprendedores. Iba a ser una ley que fomentaría el trabajo autónomo, como una salida natural de los trabajadores en paro de su situación. Pues bien, lo único que se ha legislado son varios "palos" bien grandes a autónomos y profesionales, de manera que el Estado, en línea con sus actuaciones precedentes, cierra una puerta más a los que quieren huir del paro. No nos dejan otra salida que la emigración. Eso es lo que quieren, no hay otra explicación. Alemania necesita trabajadores y hay que ponerle a la gente las cosas imposibles aquí para que se vayan a Alemania. De hecho, en Facebook me aparece publicidad animándome a emigrar a Alemania, donde encontraré alta calidad de vida y buenas condiciones laborales. El tono del artículo en el Blog salmón es muy irónico; yo seré más serio.

Los puntos cuyo objetivo son la asfixia de autónomos y profesionales, para que dejen su actividad y se vayan al extranjero son los siguientes:

  • El mejor de todos es que la retención que se debe aplicar a un autónomo o profesional en cada factura que emita pasa del 15% al 21%. Esto significa que el autónomo cobrará un 6% menos de golpe y que, como bien dicen en el Blog Salmón, pasan a financiar gratis al Estado. En efecto, esas retenciones van a cuenta del IRPF que luego pagarán, pero, es un dinero que ahora pierden y que no "recuperan" hasta el segundo semestre de 2013 (según la suerte que tengan a la hora de recibir la devolución, que el Estado puede demorar, si se le antoja hasta el 31 de diciembre del año en que se presenta la declaración). O sea, es prestar dinero al Estado a interés cero. Con el agravante de que si ya no llegaban a fin de mes, con un 6% menos muchos se verán obligados a cesar en su actividad.
  • Para exprimir aún más, como en el punto anterior se les reducen los ingresos, se modifican los recargos por impagos de las cuotas de la Seguridad Social. Antes, los recargos se graduaban en función del tiempo de retraso. Si te retrasaban hasta un mes 3%, si el retraso era de hasta dos meses 5%, el 10% por tres meses de retraso y el 20% en adelante. Eso se modifica, y el recargo será del 20% desde el primer día de retraso. Te reducen un 6% de tus ingresos para prestárselos a interés cero al Estado y, cuando no puedas pagar, te recargan un 20%.
  • La subida del IVA y el incumplimiento de otra de las promesas electorales, dan la puntilla a unos profesionales que carecen de recursos para afrontar tanto recorte. La promesa incumplida era cambiar la ley para que un autónomo sólo pagara el IVA de las facturas a Hacienda cuando las cobrara. Cuando a un autónomo le dejen una factura sin pagar, ya no tendrá que abonar el 18% de esa cantidad incobrada, ahora será el 21%, haciendo que el problema de la morosidad sea aún más grave.
  • Y, claro, el otro incumplimiento es el que consolida más la visión de los autónomos como prestamistas al Estado a coste nulo. Propuso este Gobierno un sistema de compensación. Esto es, que un autónomo o pyme al que el Estado, o cualquiera de sus manifestaciones (comunidades autónomas, ayuntamientos) le debiera dinero, pudiera compensar el pago de sus impuestos a cuenta de esa deuda. Eso, por supuesto, no se va a hacer, de manera que a un autónomo al que un ayuntamiento le deba 10.000 euros desde hace dos años, pagará recargos y multas si él no paga a tiempo 500 euros de los impuestos municipales. Por suerte, en democracia todos somos iguales, todos tenemos los mismos derechos y obligaciones... De esta forma, el Estado puede mantener con pymes y autónomos las deudas que le plazcan sin que el autónomo o la pyme dejen de pagar los mismos impuestos. O sea, morosidad sin consecuencias.
Pasadlo bien en Alemania. Gute Fahrt!

15 julio 2012

La devaluación fiscal era un cuento. Sube el IVA y suben las cuotas a la Seguridad Social

A estas alturas, ya no debería soprendernos nada. Como comentan, nuevamente, en el blog salmón, la subida del IVA no se compensa con la bajada en las cuotas a la Seguridad Social que se había aprobado, porque, hay un párrafo del BOE que, en realidad, consagra una subida de los costes laborales. El párrafo en cuestión es:

"Se asimilan los rendimientos del trabajo a efectos de cotización a la Seguridad Social con respecto al tratamiento que se les otorga en la tributación a efectos del IRPF"

¿Y esto que significa? Pues que había una serie de conceptos que, aunque tributaban como IRPF, no contaban en la base imponible con la que se calcula lo que el Estado se lleva en concepto de Seguridad Social. Son conceptos como pluses de transporte, de desplazamiento y otros muy variados. Con ello, en resumen, es muy probable que, globalmente, el Estado ingrese más dinero habiendo "bajado" las cotizaciones. Pongo un ejemplo. Supongamos un salario de 1.500 euros mensuales, que tenga incluidos 100 euros mensuales de esos pluses. Antes de la reforma, las cuotas para la empresa suponen (en el caso de contratos fijos sin horas extra) un 29,9% de la base de cotización, y para el trabajador un 6,35, que se le descuenta de la nómina. Con el sistema actual, la empresa pagaría 418,6 euros y el trabajador 88,9, o sea 507,5. A la empresa le cuesta el trabajador 1918,6 mensuales. El año que viene, dando por sentado que se le quita un 1% a la cuota empresarial, pero la base imponible se amplía 100 euros más, la empresa pagará 433,5 y el trabajador 95,25, un total de 528,75. A la empresa le cuesta el trabajador ahora 1933,5 al mes. O sea... más que antes.

La idea de la devaluación fiscal era subir el IVA y bajar los costes laborales. Pero lo que se va a hacer es subir el IVA y subir los costes laborales. Así que no sé qué cosa es esta... Sólo habrá bajadas efectivas irrisorias para los trabajadores que no tengan pluses... No sé qué sectores se beneficiarán de esto, pero se perjudicará, por ejemplo, la movilidad de los trabajadores, ya que se gravan ahora gastos relacionados con el desplazamiento.

Además, los intereses de demora para deudas a la Seguridad Social, que se iban graduando en función del tiempo del impago, son ahora del 20% desde el primer día. No sólo suben las cuotas, sino que si no puedes pagarlas, el recargo es brutal.

No le veo más que una explicación: la idea del gobierno es cobrar más y más impuestos, caiga quien caiga, se arruine quien se arruine. El caso es cobrar más y más. Punto. Llegaremos a la situación de la que yo hablaba en "La prisión más bella del mundo" (autobombo: vínculo a Amazon, ji, ji, ji). Se ha hablado de poner peajes en las autovías, o de cobrar 5 euros a cada coche que entre en el centro de ciudades como Barcelona. Yo hablaba en uno de los relatos de la existencia, dentro de 40 años, de tasas a los peatones, o sea, de vallar determinadas calles y hacer que los peatones tuvieran que pagar billete para caminar por ellas. Con la subida de las tasas de la Universidad pública hasta dejar fuera a la gente menos pudiente, y con lo de ir en contrato temporal en contrato temporal no me equivoqué (con lo segundo me quedé corto... hablaba de contratos de tres meses... sé de varias personas que tienen contratos de 2 o 3 días... eso sí, firman uno cada semana... creo que lo llaman "nuevo modelo de relaciones laborales" -la última frase era irónica-).

Supongo que a eso vamos, hacia un pueblo empobrecido que sostiene a duras penas a un Estado opulento. El problema es que el concepto de democracia muere en una situación así. A la democracia no la echará abajo un régimen fascista, se derrumbará porque el pueblo, asfixiado por los impuestos, dejará de creer en ella. Y se alzará en armas contra el Estado. Pasó en Francia, a finales del siglo XVIII, gobernada por unos soberanos a los que les importaba muy poco que el pueblo pasara hambre, cosa que me suena. Lo que no sabemos es cuando pasará. No creo que en esta crisis, pero quizá lo vivamos. No sé.

12 julio 2012

Las consecuencias de subida del IVA para el 1 de agosto: así se arruina a un pueblo

Hace dos años, publicaba una entrada en mi bitácora acerca de la subida del tipo general del IVA del 16 al 18, y del tipo reducido del 7 al 8. La entrada era esta: Consecuencias de la subida del IVA. Todo lo que dije entonces sigue vigente, así que releed la entrada. La diferencia es que la crisis es aún más grave que en 2010, y que los aumentos son de tres puntos para el general y dos puntos para el reducido. O sea, una subida mayor en una situación de crisis mucho más grave. De donde se deduce que el error de este gobierno, o mejor, del gobierno que realmente manda en estos temas (cuyo nombre no diré aquí) es infinitamente más grave. O quizá, ese otro gobierno es lo que pretende, hundir España para librarse de un competidor en exportaciones y tener acceso a mucha mano de obra juvenil que le vendría muy bien y a la que podría pagar menos dando que en su país de origen los sueldos se habrán hundido. En todo caso, la falta de independencia no es excusa para este gobierno, ya que el de la anterior subida tampoco era ya independiente en ese aspecto. En esta bitácora hay críticas suficientes para todos.

Resumiendo mi artículo de hace dos años, esta subida de impuestos es pésima por los siguientes motivos:

  • Disminución de ventas.
  • Subidas de precios superiores al 3%.
  • Cierres de pequeñas empresas por bajadas de ventas y por la obligación de absorber la subida (reducciones de plantilla, la otra forma de salvarse del cierre que es igualmente mala, con todo el empleo que se ha destruido ya no es una alternativa).
  • Problemas de liquidez.
En esta ocasión voy a centrarme en los dos efectos más perniciosos, derivados de todo aquello, para las pequeñas empresas y los autónomos (los efectos para los que son de mileuristas para abajo son bastante evidentes).

El primer efecto es que esta medida ataca principalmente a las empresas más pequeñas. Las grandes, las que prestan servicios que son imprescindibles en la actualidad, como electricidad, telefonía, transportes, gasolina no se van a ver en peligro, y podrán repercutir la subida sin demasiados problemas. El turismo y la hostelería van a verse bastante tocados con esta medida, ya que España no resulta tan barata para los turistas como antaño, y si se obliga a subir los precios, será más cara y menos atractiva aún. Puede que las grandes cadenas hoteleras sean capaces de capear este nuevo temporal, pero los bares pequeños... Muchos cerrarán, con lo que subirá el paro y bajará la recaudación. Porque esto es lo que va a pasar, como siempre. De todos modos, a los españoles siempre nos quedará la emigración que, en palabras de alguien afín a nuestro gobierno "es muy buena para el país". Como ellos no tienen que hacerlo... Así que cuando oigais a ciertos representantes empresariales decir que esta subida del IVA les parece muy bien, pensad que sólo representan a las empresas muy grandes. A las pequeñas empresas y los autónomos, no. Y a la Economía Social muchísimo menos.

Se dice que subir el IVA y bajar los costes laborales (que se pretende hacer con una rebaja de las cotizaciones sociales) se denomina devaluación fiscal, ya que es una forma de penalizar las importaciones y fomentar las exportaciones, lo mismo que se consigue si un país devalúa su moneda. Está muy bien explicado (e incluye comentarios acerca de las consecuencias que tendrá) en el blog salmón. En resumen, estrecheces y sufrimiento para el pueblo, como no iba a ser de otra manera. La gracia está en que el IVA sube inmediatamente (el 1 de agosto), pero la reducción de las cuotas a la Seguridad Social se deja en un 1% para el 2013, y otro 1% para el 2014. Así ganan más dinero, que de eso va la historia. Lo gracioso de esto es que a un autónomo, un 3% más de IVA le supone un buen descalabro (por la bajada de ventas, por tener que adelantar más dinero al gobierno cuando no le pagan, etc...), y un 1% menos en cotizaciones sociales supone, para un autónomo, un ahorro mensual de 2,6 euros. O sea, nada. Y eso suponiendo (que lo dudo) que vayan a bajar el autónomo un 1%, ya esa deducción me da a mí que se restringirá al Régimen General (a lo mejor me equivoco).

El segundo efecto es moral. Se castiga especialmente a los que menos tienen. La morosidad, que el Estado no hace nada por atajar porque es el mayor moroso de todos, resulta mucho más cara. Lo vuelvo a explicar. Si yo le hago un trabajo de 10.000 euros más IVA a un Ayuntamiento (Dios me libre...) y el Ayuntamiento dice que no me paga porque no tiene dinero (y a veces, hay responsables que te lo dicen sonriendo, porque se ve que no pagarle a una PYME es algo muy gracioso), Hacienda me va a reclamar que ingrese el próximo trimestre los, ahora, 1.800 euros de IVA que no he cobrado y que me debe, encima, el propio aparato del Estado. Si el trabajo se efectúa después de la subida, tendré que adelantar, sin haber cobrado 2.100 euros. Al Estado le interesa muchísimo pagar, cuando más tarde mejor. Cuando la deuda es muy gorda, se sacan planes para el pago de deudas, como el de hace unos meses, que eliminan los intereses de demora y, además, introducen "quitas" (reducciones de la deuda). De manera que de esos 12.100 euros que me deben, que han pagado 2100 de IVA y por los que he tenido que pagar impuestos sobre beneficios (si eres una Sociedad Limitada Laboral, serán 2.500 euros), ahora dirán que me pagan unos 9000, tras haberse el Estado embolsado 4.600. Casi 5.000 más los intereses de demora y las multas si la empresa no ha podido pagar a tiempo ese dinero. Haced cuentas y a lo mejor la obra les ha salido casi gratis.

No sé con qué moral dice cierto político que la culpa de la subida del IVA es de todos aquellos que no pagan, que piden facturas sin IVA. Que un gobierno que es el mayor moroso de todos, que sube impuestos y recorta sin preocuparse lo más mínimo de todas las vidas que van a destrozar, que dice que es "muy bueno" romper familias mandando al extranjero a la gente que aquí no tiene futuro (y se frotan las manos con las remesas de los inmigrantes), que con cinco millones de parados dice que bajar la prestación por desempleo va a animar a que los parados busquen trabajo (sí, en Ghana, adonde van a ir muchos titulados de la Universidad de Málaga ya que, al parecer, Ghana cree más en la investigación y el desarrollo que España)... que un gobierno así pretenda dar lecciones de moral... Bueno, poned el calificativo vosotros mismos.

La pena es que el problema no es este partido, ni aquel ni el de más allá. El problema es el concepto de Estado. Está muy claro...

04 julio 2012

Parece ser que el CERN ha descubierto el bosón de Higgs

Después de mucho tiempo, vuelvo a hablar de ciencia en mi bitácora. Y se debe a una noticia que, de confirmarse, sería un descubrimiento de los grandes, de esos que hacen historia. La física de partículas, o de altas energías, es, ahora mismo, la parte de la física donde se tienen que producir las comprobaciones experimentales más relevantes, dado que son confirmaciones de predicciones del modelo más complejo de la física, el modelo estándar de física de partículas. Y son relevantes porque llevamos muchas décadas temiendo encontrar una evidencia experimental que eche por tierra este modelo estándar.

El modelo estándar de la física de partículas es el que nos permite comprender la naturaleza de las partículas elementales y sus interacciones, y su construcción, aún no finalizada, ha sido una tarea de décadas, que arranca desde los inicios de la física cuántica. Es un caso de modelo que ha ido, a menudo, delante de la experimentación, ya que ha predicho la existencia de determinadas partículas muchos años antes de que se hallaran.

Un caso parecido a este, pero no tan relevante, se produjo cuando se confirmó la existencia del quark top. Los quarks, junto a los leptones, son las partículas fundamentales del Universo. Los quarks se combinan para crear protones, neutrones y otras partículas grandes. El modelo estándar postuló, tras sucesivos refinamientos, la existencia de seis tipos de quarks: up, down, charm, strange, top y bottom. En 1977 se descubrió el quark bottom, pero, desde entonces, hasta una fecha tan tardía como 1996, no se logró detectar al quark top, lo que podría haber sido un problema para la teoría. Si resultase que el quark top no existiese, algo no estaría funcionando del todo bien en el modelo estándar. Pero, en 1996, se detectó tal partícula, cuando aún estaba yo en la Universidad.

El descubrimiento del bosón de Higgs es aún más trascendental, porque se trata de la partícula que se intercambia cuando otras partículas interactúan con lo que se denomina el campo de Higgs, interacción que las dota de masa. Además, el campo de Higgs, "poblado" por estos bosones, es parte fundamental para la unificación de las fuerzas electromagnética y nuclear débil, que dio lugar a la teoría del campo unificado por la que se concedió el premio nobel de física en 1979 a S. Weimberg, S. L. Glashow y A. Salam. Había numerosas razones teóricas que apuntaban a que debía existir el bosón de Higgs, pero nadie había sido capaz de detectarlo experimentalmente, y la física es una ciencia experimental. Dicho de otro modo, está muy bien crear teorías, pero si lo que estas predicen no existe, la teoría se viene abajo. Y la inexistencia del bosón de Higgs habría sido un golpe bastante duro para el modelo estándar.

Pero, por lo que parece, el modelo estándar va a demostrar, una vez más, su validez.

15 junio 2012

Evolución del IBEX 35 en tiempo real y un nuevo usuario de Twitter

Un par de entradas atrás, contaba que había un "robot" en Twitter que te decía, en tiempo real, cuál era la prima de riesgo española. El mismo usuario ha creado otro "robot" para Twitter que hace lo propio, pero con la cotización del IBEX 35. Las actualizaciones son cada 10 minutos, siempre que haya algún cambio. Para ver la cotización bursátil en tiempo real la dirección es:

https://twitter.com/#!/x35bot

También, ha actualizado el robot del que hablaba yo aquí, para indicar, además de la prima de riesgo, el tipo de interés que tiene España que pagar para que le compren bonos a 10 años. Ahora mismo está al 6,87%, lo que es un poco exagerado. Como decía en la entrada anterior, lo malo de este asunto es que esos intereses los vamos a pagar los de siempre.

Para acabar, al final me ha podido la curiosidad y me he dado de alta en Twitter. Por si me queréis agregar, esta es la dirección:

https://twitter.com/#!/sinciforma

Ya se me irán ocurriendo cosas para Twitter...

06 junio 2012

Un bolero

Aún sigo sorprendido tras haber descubierto que esta canción de Celine Dion es un bolero. Además de que lo dicen en varios sitios y que la han utilizado para bailarla como tal en una escuela de bailes de salón de EE. UU. resulta que se reconoce el compás del bolero. He aquí el vídeo original:


Se trata de "Falling into you", de la ya mencionada Celine Dion. Como dice la canción (que es una salsa, además): "la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida".

30 mayo 2012

Gratis en Amazon: La prisión más bella del mundo.

Una entrada rapidita para hablaros de que casi se me olvida anunciar esto. Si seguís la bitácora, recordaréis que, en entradas anteriores, hablaba de libros que tengo subidos a Amazon. Uno de ellos está incluido en el programa KDP Select. De entre las cosas que permite este programa es dejar, durante cinco días cada tres meses, tu libro como descarga gratuita.

Pues se me había olvidado, así que he tenido que hacerlo ahora, antes de que me caduque el primer período de tres meses. Por eso, sólo voy a poder dejarlo gratis cuatro días. El libro en cuestión es:


que se puede descargar gratis en Amazon hasta el día 2 de junio (no sé hasta qué hora, porque Amazon se rige por la hora del Pacífico y es, más o menos, hasta las 23:00 en esa franja horaria).

La verdad es que estoy contento porque en tan sólo unas horas ya ha tenido unas cuantas descargas. Así que animaos que se puede leer en un PC sin más que instalar un programa gratuito descargable desde la página de Amazon. No hace falta tener el lector.

19 mayo 2012

Evolución de la prima de riesgo española en tiempo real

La verdad es que Internet no deja de sorprenderme. Así que voy a compartir la sorpresa en mi bitácora. Leo en Microsiervos que existe una página en Twitter en la que un robot actualiza, cada 10 minutos, el valor de la prima de riesgo de España. La página en cuestión es:

https://twitter.com/#!/primariesgobot

Supongo que todo el mundo tiene la desgracia de saber lo que es la prima de riesgo de España. Básicamente, es la diferencia entre la rentabilidad que ofrecen los bonos a 10 años emitidos por España y esos mismos bonos emitidos por Alemania. Dado que se supone que Alemania es el país con menor riesgo de impago de su deuda de Europa (se le llega, incluso, a asignar un riesgo de impago nulo), este parámetro mide la confianza que tienen los inversores o compradores de deuda en la solvencia del país emisor.

Para poner un ejemplo, si la prima de riesgo de España es de 400 puntos, eso quiere decir que si el interés que paga Alemania por sus bonos es de 2,01%, España debe ofrecer unos intereses del 6,01%. Mientras menos se fían los inversores de la deuda de un país, más intereses le exigen.

Que la prima de riesgo española siga por las nubes es un problema muy grave que, como no iba a ser de otra manera, lo vamos a pagar nosotros, esto es, el pueblo. Mientras más intereses haya que pagar, más recortes se tendrán que aplicar... Y todo el mundo sabe quienes pagan los recortes. Y no, los directivos de la banca y los políticos no los pagan.

Un día de estos hablaré de la crisis. Hoy no, que es sábado y no me apetece.

13 mayo 2012

Mundo de Cenizas. Capítulo XXXIII (Segunda parte)

Una voz masculina la sacó de su ensoñación:

—Bonito paisaje, a fe mía.

Asintió, aún distraída. El extraño, que le sacaba medio pie, llevaba una capa de viaje con capucha. Le recordaba ligeramente a un religioso, pero por sus ropajes no adivinaba a qué orden podría pertenecer. La capucha ocultaba sus cabellos, y sólo dejaba a la vista un rostro huesudo de ojos oscuros y profundos. Y lo siguiente que le dijo, le aceleró el pulso.

—Hay gente que lo ve aún más bonito. Dicen que algunos, muy pocos, ven brillar las Torres con una luz blanca divina.

De inmediato vio en las palabras del extraño una trampa. Trataba de averiguar si a ella le pasaba lo mismo, y se maldijo a sí misma por haberse distraído tanto. Se había delatado contemplando sin disimulo la línea de Torres. Algo nerviosa, tratando de ocultar su inquietud, repuso:

—Yo… yo las veo grises y estropeadas. En realidad, me preguntaba que habrá más allá de las Torres, y detrás de las montañas.

Y para consolidar su mentira, miró directamente a los ojos al encapuchado. Éste la miraba como si quisiera leerle los pensamientos, con expresión recelosa, lo que aumentó su inquietud. El corazón le latía con furia mientras su interlocutor añadía:

—Detrás de las Torres está el infierno, el país de los demonios. ¿Es que nadie os lo ha dicho nunca?

Aunque por dentro seguía nerviosa, repuso con aplomo:

—Sí lo sabía, pero a veces siento curiosidad por saber cómo es ese lugar. Aunque nunca se me ocurriría cruzar la línea de Torres.

—De eso estoy seguro. Pero me sorprende esa clase de curiosidad. ¿Os fascina la maldad? ¿Sentís ganas de saber más acerca de los demonios? Contadme.

Raquel empezó a asustarse. Aquel individuo intentaba sonsacarle si era una bruja. Se preguntaba qué tipo de persona tenía delante, que la trataba de vos sin contemplaciones, como si fuera alguien de muy alto rango. De pronto, oyó a Pablo decir, a sus espaldas, en tono firme:

—Tenga vuestra merced la bondad de separarse de ella.

Y con una fuerza que no se esperaba en Pablo, le tiró hacia atrás por el brazo y la alejó del extraño. Raquel se fijó en que su amigo llevaba la capa abierta por delante, de forma que era visible la empuñadura de su espada. El hombre le miró de arriba abajo, sin apenas inmutarse, y dijo:

—Me limitaba a charlar un rato con vuestra amiga acerca del paisaje. No teníais motivos para temer por ella.

Pablo repuso con la misma firmeza, y un tono de desafío en la voz:

—Sepa vuestra merced que soy hombre viajado y que no acostumbro confiar en gente encapuchada.

El aludido sonrió con malicia y repuso:

—No enseñéis tanto vuestra espada, chiquillo, que no me impresionaréis con eso —. Mirando a Raquel, concluyó—: ha sido un placer conversar con vos, muchacha.

Y sin más, se alejó de los dos. Raquel se apresuró a darle las gracias a Pablo, pero este repuso en tono seco:

—No las merezco, amiga Raquel. Era evidente que ese tipo deseaba pasar desapercibido, y que no iba a llamar la atención peleándose conmigo —. Y, con severidad, prosiguió —: ¿me quiere explicar qué hacía hablando con un desconocido que, además, trataba de ocultar su identidad? Esto no es Gaiphosume; no sabe vuestra merced con qué tipo de gente puede estar compartiendo viaje. Le ruego que tenga más cuidado y que no se despiste mirando lo que fuera que llevaba un cuarto de hora mirando.

Raquel no quiso confesarle a Pablo las intenciones que, según intuía, tenía el encapuchado, así que repuso:

—Seguiré su consejo, pero, de todos modos, no llevaba apenas dinero, ni tengo ninguna joya que me pudieran robar. Y, además, como bien dice, amigo Pablo, sería difícil que me hicieran algo delante de tanta gente.

Pablo se cerró la capa, se le acercó y sintió que le tocó en el costado con dos dedos, invisibles bajo sus vestiduras, y replicó:

—Suponga, amiga Raquel, que no son mis dedos, sino un puñal y que le digo que si grita o intenta huir, la mato —. Luego le pasó el otro brazo por los hombros, tras sacarlo con cuidado de bajo la capa, la obligó a darle la espalda, y añadió—: Y ahora le digo que camine despacito… ¿cree vuestra merced que alguien intentaría detenerles? ¿Quién se iba a dar cuenta de que marchaba obligada?

Raquel se sorprendió de la facilidad con que Pablo la había capturado, y la intranquilizó saberse tan vulnerable. No obstante, lo que no sabía su amigo era que uno de los hechizos que conocía, y ya había usado con éxito, le permitía sumir a una persona, o a varias, en un sueño profundo. Y que ese hechizo funcionaba mejor mientras más cerca de ella estuviera el objetivo. De verse en ese caso, emplearía su magia y cuando su captor cayera el suelo, ella podría huir. Pero debía reconocer que sin ese recurso, estaría perdida. Como no quería delatarse ante Pablo, respondió:

—Amigo Pablo… le agradezco su demostración, y le aseguro que tendré más cuidado de ahora en adelante, pero, ¿para qué me iban a secuestrar? Mi familia es humilde, y yo no parezco rica.

—Amiga Raquel, ¿sabe cuántas mancebías hay a lo largo del reino? ¿Cree que todas las putas trabajan en ellas por propia voluntad? Por una chica como vuestra merced pagarían una buena suma.

Raquel se volvió y le miró horrorizada, buscando en sus ojos alguna muestra de que Pablo mintiera o exagerara. Pero no la halló. Su amigo zanjó aquello proponiendo:

—Volvamos con Juan. Y, por favor, recuerde lo que le he dicho. Es por cosas como estas por las que una mujer no debe viajar sola.

Raquel regresó junto con Pablo, aún un tanto conmocionada por ser consciente de que podría acabar en una mancebía, soportando cosas terribles. Cuando vieron a Juan, a unos sesenta pies de distancia, que estaba sentado de espaldas a ellos, entre el equipaje de los tres, Pablo se detuvo y mirando al cielo, con muchos aspavientos, dijo:

—¡Divino Jutar! ¿Qué pecados he cometido para merecer esta penitencia?

Raquel, atónita, preguntó:

—¿Qué sucede?

Y señalando a Juan, repuso:

—¿Es que no ha visto la forma de vigilar nuestro equipaje? Se ha despistado completamente; hasta un raterillo novato sería capaz de llevarse la mitad de los fardos y él ni se enteraría… ¡Por el amor de Jutar! Una se queda mirando no sé qué embobada y deja que se le pegue el primer tipo que llega, y el otro, que debía cuidar de nuestras cosas, las vigila de espaldas... ¡Que no soy el niñero de vuestras mercedes! Tenga la bondad de esperar aquí, y no venga hasta que se lo indique, amiga Raquel.

Sin esperar respuesta, se aproximó despacio, con sumo cuidado. A medio camino, pisó mal, se tambaleó y dio unos pasos nada sigilosos. Se detuvo, pero como Juan no se volvió, continuó su camino. Con mucho sigilo, cogió el sombrero de su amigo, que se había quitado y tenía a su espalda, encima de uno de sus fardos, y, tras escondérselo detrás, le pido a Raquel que avanzara. Cuando ya estaba cerca, Pablo dijo:

—Amigo Juan, aún luce el sol. Sería cosa de que os protegiérais la cabeza.

Juan se volvió con rapidez, algo sorprendido. Era obvio que no se había dado cuenta de que Pablo había llegado. Fue a hacerle caso a su amigo y dijo:

—¡Mi sombrero! Lo había dejado aquí… ¡Me lo han robado!

Pablo suspiró, se lo enseñó y dijo:

—No, amigo Juan, lo he cogido yo para enseñaros con qué facilidad os lo podrían haber robado. Y en vez del sombrero, me podría haber llevado un par de fardos con la misma facilidad. Ahora que están aquí los dos, les voy a dar un consejo. Mientras estén vuestras mercedes de viaje, o en una ciudad que no conozcan, háganme el favor de estar muy atentos y de no fiarse de nadie, lleve capucha o no. No tienen ni idea de con quién están compartiendo el trayecto, y se pueden llevar un disgusto. La segunda vez que viajé a Nêmehe lo hice a pie y se me ocurrió dormir en una venta. Y uno de los viajeros con los que compartí habitación, me robó mientras dormía. Así que, les suplico que estén más atentos, que no tengo ojos suficientes para cuidar de los dos a la vez.

Juan se puso en pie y Pablo le devolvió su sombrero. Tras ello le dijo a su amigo:

—Lamento haberme descuidado, amigo Pablo. No volverá a pasar.

Con una sonrisa, Pablo repuso:

—Eso espero. Quedaos aquí con Raquel, que vuelvo en seguida.

Tras ello, Juan y Raquel se sentaron en el suelo, junto a los fardos. Raquel estuvo reflexionando un rato acerca de lo que acababa de suceder, y se dedicó a observar al resto de compañeros de viaje, intentando adivinar si serían gente de fiar o no.

Finalmente, volvieron a subir los fardos a la galera, y a Raquel ya no le parecía absurda la obsesión de Pablo por no separarse nunca de ellos. Y siguieron su camino.

03 mayo 2012

Mis publicaciones en Amazon (Primera parte)

Con mucho retraso, voy a hacer un poco de autobombo, que si yo mismo no le cuento a nadie que tengo cosas publicadas en Amazon, nadie más se va a enterar. Son solamente dos, de ahí que esta entrada tenga dos partes. Voy a empezar por el libro que motivó esta entrada.

El libro en cuestión es este: La prisión más bella del mundo. El motivo de la retirada de algunas entradas fue que incluí varios relatos breves que había en mi bitácora, y he añadido ese libro al programa KDP Select, que exige exclusividad. La verdad es que son relatos de relleno, porque los inéditos ocupan cerca de 60 de las 85 páginas, ya que son mucho más largos.

Hace ya muchos años, concretamente, en el año 2000, obtuve una mención especial por un relato ambientado en el futuro cercano. Trataba, básicamente, de una extrapolación de las condiciones sociales y laborales que había durante los años 90 del siglo pasado, y los problemas que tenía la juventud para acceder a cosas que sus padres sí habían podido conseguir, aunque fuera a base de mucho esfuerzo. Fue en esa década cuando empezó a implantarse la idea de que para la juventud no había más futuro que ir encadenando un contrato temporal tras otro. Reflexionaba que con esa inestabilidad laboral, no eran posibles cosas que fueron habituales para nuestros padres: comprarse una vivienda, criar a los hijos con cierto desahogo, llevarles a la Universidad...

Los personajes de aquel relato no tenían más futuro que ir de contrato temporal en contrato temporal, lo que les permitía vivir de alquiler, subvencionado por el Estado, contar con lo justo, y estar apartados de los avances técnicos por no tener dinero para adquirirlos. Y, por supuesto, ser conscientes de que sus hijos no podrían ir a la Universidad aún deseándolo. Porque las matrículas de la Universidad Pública eran tan elevadas que estaban fuera del alcance de unos padres que trabajaban siete u ocho meses por año en varias empresas diferentes. Ahora van a subir las matrículas universitarias un 50% de golpe, y habrá más subidas. Pocas familias trabajadoras podrán pagar 2.000 o 3.000 euros al año, sobre todo, teniendo en cuenta que los 1.000 euros aproximados de hoy en día ya están fuera del alcance de muchos.

Lo que más me apena de ese relato es releerlo y constatar el haber acertado en tantas cosas. El paro juvenil en España está ahora en el 50%. No existe futuro profesional, al menos si no quieres emigrar y hay que ir viviendo a base de contratos temporales. En mi relato, eran de tres meses; hoy en día, hay muchas personas que viven a base de contratos de fin de semana o de cinco días.

Este tipo de reflexiones fueron dando pie, al cabo de los años, a una serie de relatos que iban en esta misma línea. Y, de nuevo, cuando la televisión y los periódicos van anunciando nuevos recortes sociales, evoco pasajes de esos relatos. Por ejemplo, ahora que se va a obligar a los pensionistas a pagar parte de sus medicinas (incluso a los que cobran menos de 500 euros al mes, que digo yo que cobrando esa barbaridad tendrán que contribuir a la marcha del país, en vez de gastárselo en joyas, deportivos y otros lujos capitalistas), no hago más que recordar que de eso va el relato que da nombre a la antología. Un relato ambientado hacia 2050, donde los pensionistas pasarían hambre de no ser porque sus vecinos se turnan para comprarles algo de comida, en el que los jubilados no pueden acceder a las innovaciones médicas, basadas en la robótica, porque no tienen dinero. Pinto a España como un país deprimido, controlado por la delincuencia porque el Estado tiene otras preocupaciones, cuyos gobernantes viven de las remesas que los emigrantes envían a sus familiares ancianos.

La antología va derivando hacia mostrar cómo el sistema democrático se va hundiendo, y a medida que los relatos (ordenados cronológicamente) van avanzando, aumentan las pinceladas de ciencia-ficción.

Pues eso, que si queréis leer la antología, está muy barata (je, je, je). Para la próxima vez, hablaré de una que recibió una crítica muy buena de una escritora con mucho arte.

Y sí, debido a los cambios en blogger, no sé en qué tamaño va a salir esta entrada, pero me da igual. El tamaño de letra de las otras entradas no voy a poder reproducirlo más porque me he cansado de intentarlo.

30 abril 2012

Mundo de cenizas. Capítulo XXXIII (Primera parte)

Raquel se despertó sobresaltada, y descubrió que todo el pasaje compartía su estado. La galera se detuvo y se oyeron caballos trotar hacia alguno de los carruajes de delante. Un hombre, que estaba sentado junto a la salida, saltó y Pablo, tras decirles que iba a ver qué sucedía, se levantó y salió con agilidad. Raquel no quiso salir, aún adormilada, y Juan tampoco hizo ademán de hacerlo.


Tras un rato, el hombre que había salido primero, volvió a subir, y, a continuación, subió Pablo, que se sentó nuevamente junto a Raquel y dijo, con cierto hastío:

—A una galera, la que precede a la que tenemos delante, se le ha destrozado una rueda. Se roto de tal forma, que el carruaje casi se sale del camino y se cae ladera abajo. Por suerte, se ha estrellado contra un árbol, que ha impedido que vuelque y caiga al precio de romperle otra de las ruedas —. Resopló frustrado y añadió—: ¿Saben lo que significa?

Raquel negó con la cabeza y Pablo concluyó:

—Que vamos a perder un par de horas mientras la descargan, la reparan y la vuelven a cargar… Mi consejo es que salgamos de la galera con los víveres, para que nos dé el aire y almorcemos dentro de un rato, porque vamos a tener tiempo. ¡Qué mala suerte!

Tras frotarse los ojos, Raquel opinó:

—Podía haber sido peor. Entiendo que nadie está herido.

—Eso es cierto, amiga Raquel. No sólo están todos ilesos sino que algunos estaban bromeando y todo. Bajemos.

Raquel miró a Juan, buscando saber qué opinaba. Se limitó a encogerse de hombros y a decir, en tono muy bajo: “vamos”. De manera que recogieron lo imprescindible para el almuerzo, y bajaron de la galera buscando a Pablo, que les llamó para que se acercaran adonde él estaba. Su amigo se había alejado algo del camino, y había descendido por una ladera un tanto pronunciada, pero desde la que había una vista magnífica de Gaiphosume. Como se había quedado dormida, Raquel no tenía ni idea de donde estaban, así que, cuando bajó con mucho cuidado por la ladera, junto a Juan, que parecía más preocupado por cuidar de que no se cayera que de sí mismo, se sentó junto a Pablo, que disfrutaba de la vista, y le preguntó que por dónde habían pasado y dónde estaban en aquel instante. El muchacho repuso:

—Estamos muy cerca de Nokesfôp, que es el primer pueblo que vamos a visitar próximo a la línea de Torres. Dejamos la costa en Deswekem, y a partir de ahora la carretera discurre muy pegada a las Torres. Pero ya hemos subido bastante. ¿Ha visto, amiga Raquel, qué vistas hay por aquí?

Raquel asintió sonriente, y estuvo un buen rato admirando el paisaje. No dejaba de pensar en lo bonita que era Gaiphosume desde lejos. La ciudad era un recinto amurallado construido junto al mar y junto al río. Cerca del puerto, se veían varios barcos pesqueros ir y venir, y desde el Este, se aproximaba una galeota. En la otra ribera, sobre una colina, se alzaba el castillo. Algo más arriba, siguiendo el curso del río, estaba Metmehapet. Más cerca de ellos, podía ver el diminuto recinto amurallado de Mutquedut. La embargó una emoción muy placentera. Aquel viaje iba a ser una aventura en toda regla, y si aquella vista la había fascinado, se preguntaba qué maravillas le faltaban por contemplar. Se recostó contra un árbol y miró fugazmente a Juan, que se había sentado junto a ella, en el lado opuesto al que tenía a Pablo. Y cuando Juan la miró a ella, Raquel le comentó:

—Nunca había estado tan lejos de nuestra ciudad. Tú tampoco te habías alejado tanto, ¿verdad?

Con el extraño aire ausente que le había advertido desde hacía rato, repuso:

—No. También es mi primer viaje.

Riéndose, Pablo añadió:

—Yo ya he hecho este viaje decenas de veces. Esta parte es la más bonita, desde aquí hasta que lleguemos a Imquopossu y tengamos luego que desandar camino para regresar a Cipemnêfile. A partir de ahí, el camino discurre junto al mar y es más de lo mismo.

Raquel repuso con rapidez:

—Sí, ya lo sabía, pero tenga en cuenta que vuestra merced es estudiante, y los estudiantes acostumbran viajar mucho.

—Por eso somos tan sabios… Y por lo que aprendemos en la Universidad, también.

La referencia a la Universidad, la hizo suspirar y añadir:

—A veces le envidio, amigo Pablo. A mí también me gustaría estudiar en la Universidad.

Pablo, y también Juan, lo que la hizo ruborizarse levemente, la miraron extrañados. Fue Pablo el que dijo:

—¿Sí? Pues siento decirle, amiga Raquel, que en la Universidad es muy difícil ver mujeres. Y las poquísimas que hay son de familias muy pudientes. Tiene unos gustos muy raros y muy caros —. Y tras una pausa, preguntó—: ¿y qué le gustaría estudiar?

—Lenguas antiguas… y algo de Historia… de la época en que se construyeron las Torres.

Pablo repuso:

—Encuentro más útiles las matemáticas y la física, pero he de reconocer que le gustan unas disciplinas complicadas, amiga Raquel.

Después de aquello, conversaron de cosas banales. La charla consistió, casi todo el tiempo, en oír a Pablo contar anécdotas que le habían sucedido en sus muchos viajes de Itvicape a Nêmehe. Como las contaba con bastante gracia, el tiempo hasta la hora de almorzar se les pasó volando. Tomaron un almuerzo ligero: pan, queso, un poco de carne y unas manzanas. Raquel estuvo observando a Juan todo el rato, y se empeñó en hablarle, en un intento de que abandonara la apatía tan rara que mostraba. No creía que se debiera a la experiencia terrible en la expedición contra los cralates, ya que la tarde anterior se había mostrado bastante animado. Llegó, incluso, a preguntarle directamente si le sucedía algo malo, a lo que él repuso negando que se sintiera mal.

Un rato después, Raquel empezó a oír gritos, que pedían ayuda para levantar un carro, y se dio la vuelta para ver de donde provenían. Cuando volvió a mirar a sus amigos, notó que Pablo se alejaba ladera abajo y se acurrucaba tras un árbol. Con inocencia, Raquel dijo:

—Parece que ahí arriba necesitan ayuda para levantar la galera.

A lo que Pablo repuso, escondido tras el árbol.

—Acierta, amiga Raquel, por eso he bajado hasta aquí, no sea que me digan que ayude.

Raquel no pudo impedir echarse a reír y replicar, en broma:

—¿Es que no tiene vergüenza, amigo Pablo?

Pablo asomó la cabeza, y esbozando una sonrisa irónica, negó con la cabeza y volvió a su escondrijo. Juan, en cambio, se levantó y dijo serio y algo triste:

—Veré si puedo hacer algo.

A lo que Pablo repuso con un deje sarcástico, dirigiéndose a Raquel, cuando Juan estuvo lejos:

—Hemos ido a juntarnos con el miliciano más caballeroso del pueblo, amiga Raquel.

No le gustó la crítica a un rasgo del carácter de Juan que a ella le parecía muy positivo, de manera que le salió del alma replicar:

—Pues sepa, amigo Pablo, que eso es lo que más me gusta de él, lo noble y lo caballeroso que es. Cualquier miliciano desearía tenerle de compañero y cualquier chica se sentiría segura teniéndole a su lado.

La sonrisa que esbozó Pablo fue un tanto extraña, y la respuesta del muchacho la dejó sin palabras:

—¿En serio, amiga Raquel? Debe de ser la única que piensa así, porque en los días de permiso que tuvimos, me confesó que no había estado nunca con una mujer, y que no tiene la menor esperanza de que eso cambie. No soy el más indicado para ayudarle, porque estoy igual que él, pero, al menos, intento acercarme a alguna de vez en cuando. Él, ni eso —. Tras una pausa, concluyó—: mucho decir vuestra merced que le gusta lo caballero que es, pero el caso es que no le ama. Y como vuestra merced, todas las demás.

Raquel sólo acertó a balbucear un par de monosílabos, y optó por callarse. Se sentía estupefacta; no se imaginaba que Juan pudiera sentirse tan solo. Siempre había supuesto que le pasaría como a ella, que ya había estado amancebada con dos chicos y que tenía varios pretendientes, a los que no hacía caso porque no le llegaban a Marcos ni a la suela de las sandalias y sólo querían de ella pasar un buen rato. Le parecía impensable que Juan nunca hubiera tenido nada, ya que sus amigas le consideraban muy apuesto. Siempre había creído que era discreto, o que no le interesaba amancebarse, sino casarse. O, incluso, que no le atraían las mujeres. Pero que deseando una pareja no la tuviera, se le antojaba imposible.

Como quiera que Pablo volvió a su escondite, Raquel estuvo dándole vueltas un rato a lo que le había dicho. Terminó llegando a la conclusión de que quizá a Juan no le gustaran las chicas, pero no quería reconocerlo ni ante Pablo ni ante nadie, por miedo a que le tacharan de sodomita, y que, por ello, le hubiera contado a su nuevo amigo que las mujeres no le hacían caso. O incluso, que sintiera confusión acerca de sus preferencias. También pensó que pudiera ser muy tímido, y que le diera mucho miedo pedirle una cita a una chica. Pero le parecía sorprendente, teniendo en cuenta que estaba entrenado para combatir.

Finalmente, fue el propio Juan quien le sacó de su ensoñación. Le oyó llegar cuando estaba muy cerca y dijo, dirigiéndose a los dos:

—Ya está la galera reparada. Subamos.

Sin más, recogieron sus enseres y subieron la ladera con cierto esfuerzo, por lo empinada que era. Subieron a la galera y tras otro rato interminable, continuaron su camino.

Tras una media hora de lenta ascensión por un camino lleno de baches, llegaron a Nokesfôp, que era un pueblo pequeño pero que ocupaba una gran extensión, casi vacía de casas y con cultivos, protegido por una empalizada de madera. Había pequeñas aglomeraciones dentro de la empalizada, pero la mayoría del terreno eran casas aisladas rodeadas por huecos y unidas por senderos. Raquel le preguntó a Pablo acerca de esa disposición tan opuesta a las de otras ciudades, pero no supo decirle el motivo.

El resto del camino hasta llegar a Imquaikmu, una ciudad de buen tamaño y aspecto normal, protegida por muros de piedra de factura sólida, discurría al borde de un barranco, que Raquel vislumbraba con aprensión cuando las curvas del camino se lo permitían, y muy cerca de la línea de Torres. Nunca las había tenido tan cerca, y las veía brillar con una fuerza y una belleza que le eran desconocidas. A riesgo de caerse en cualquier bache, no pudo resistirse a acercarse a la salida del carruaje y mirar hacia una Torre.

Por fortuna, tuvo la oportunidad de disfrutar de la línea de Torres cuando la galera se detuvo en Imquaikmu para dejar viajeros y carga y recoger nuevos pasajeros y bultos. Aprovechó para bajar de la galera, buscar un sitio donde las viera bien, y contemplar, arrobada, decenas de Torres brillar con una bellísima luz blanca. No supo el tiempo que estuvo allí, admirando el espectáculo.

20 abril 2012

Relato publicado en la editorial Luarna

Tenía la bitácora muy abandonada. No ha sido por nada en particular. El trabajo que tengo es, más o menos, el mismo de siempre, pero ando muy despistado, desaprovecho el tiempo... A lo mejor es la primavera.


Para ir saliendo del letargo, anuncio que ya está en la calle otro libro que lleva un relato de mi autoría, y del que había hablado anteriormente. Esta vez, lo publica la editorial digital Luarna (http://www.luarna.com/). El vínculo directo al libro es: http://www.luarna.com/ebook/i-concurso-de-ciencia-ficcion-de-zonaereader/ Para bajaros el archivo en formato ePub, basta con daros de alta en la web (esquina superior derecha de la página, donde dice "Registrarse"; sólo piden un correo electrónico y una clave). El libro es de descarga gratuita, ya que la editorial lo ha publicado como "Creative Commons".


Se puede leer el ePub en un lector de libros digitales, o en ordenador usando un programa gratis llamado Calibre. Mi relato se llama: "¿Te hace ilusión verme?" Si lo leeis, espero que os guste. Lo presenté al primer concurso de ciencia-ficción organizado por Zonaereader y quedó en décimo lugar entre 108 (creo), lo que me supuso un alegrón, ya que los relatos de ciencia-ficción me cuesta mucho trabajo escribirlos y no suelo quedar contento. Pero parece que, en esta ocasión, estuve inspirado.

24 marzo 2012

Mundo de cenizas. Capítulo XXXII

Raquel llevaba nerviosa desde antes de haberse acostado. Aunque había preparado todo el equipaje para su viaje a Nêmehe la noche anterior, aquella mañana se despertó muy temprano y volvió a revisar que todo estuviera bien, que no se le olvidara nada. Su madre había terminado por levantarse también más temprano de la cuenta y se dedicó a darle toda clase de consejos acerca de cómo cuidarse de todos los peligros que le acecharían a una chica sola en una gran ciudad. A Raquel le conmovía la preocupación de su madre, e intentaba tranquilizarla diciéndole que haría el viaje acompañada de Juan y de Pablo y que regresaría con el primero. Sin embargo, cuando su madre le confesaba que se sentía intranquila porque era el primer viaje de verdad que hacía sola, tuvo que aceptar que ella también sentía algo de incertidumbre.

El nerviosismo de Raquel, una vez revisado el equipaje varias veces, se volcó en impacientarse por la llegada de Juan y de Pablo. Habían acordado la tarde anterior que sus dos amigos pasarían por su casa para ir los tres juntos a la explanada frente a la Puerta del camino de Nêmehe, donde les esperarían las galeras. Miró varias veces por la ventana de su habitación, y empezó a ponerse nerviosa porque no les veía aparecer. Empezó a quejarse a su madre por su tardanza, a lo que ella respondía que aún era pronto, lo que no la tranquilizaba. Para olvidarse de aquello, optó por llevar su equipaje junto a la puerta principal de la casa, lo que le llevó un rato.

Tuvo tiempo de tomarse un desayuno ligero, ya que no se sentía con ganas de comer mucho por la excitación del viaje, y de echar varios vistazos por la ventana, antes de que, finalmente, les viera aparecer tras cruzar una esquina. Se puso tan contenta que salió de su casa y les saludó desde lejos. Mientras les veía responder al saludo y avanzar hasta llegar adonde estaba ella, no dejó de pensar en que eran una pareja de amigos un tanto extraña. No comprendía muy bien cómo Juan, tan educado, formal y caballeroso podía llevarse bien con Pablo, que era, en esencia, todo lo contrario. La cuestión era que, durante los cuatro días que habían transcurrido desde que regresaron tan quebrantados de la expedición contra los cralates, estuvieron juntos casi todo el tiempo. Los mandos decidieron darles varios días de permiso, para que se recuperaran de lo que habían vivido. Les ordenaron estar preparados para incorporarse de inmediato si la situación lo requería, pero desde entonces, Gaiphosume había vivido una calma completa, de forma que tuvieron ocasión de descansar y, por lo visto, de estrechar lazos. Raquel sabía que entre soldados que habían librado combates juntos nacía una camaradería muy particular, pero no era habitual hacer buenas migas tan rápido con alguien tan diferente a uno, o, al menos, eso pensaba ella.

Llegaron a su altura y dejaron los sacos donde llevaban su equipaje. Los dos iban vestidos casi de la misma forma: capas de viaje, bajo las cuales llevaban el coselete y las armas, y sombreros de ala ancha. El sombrero de Pablo era de mayor calidad que el de Juan, que para ese tipo de cosas, era más sobrio. Raquel les saludó a ambos con un par de besos en la mejilla y sacó sus fardos. Cuando dejó el saco en el que llevaba la ropa apoyado contra el muro de su casa, Pablo, en tono alegre, le dijo:

—Amiga Raquel, ¿se va a llevar todo eso?

Asintió, entró de nuevo en la casa, y sacó el otro fardo, en el que llevaba la olla y la comida, el arco y la aljaba llena de flechas. Y le respondió a Pablo.

—Y además, me llevo todo esto.

El aludido examinó con interés los nuevos bártulos y, sin pedir permiso, cogió el arco, que estaba sin encordar, lo miró con atención, lo dobló ligeramente y acabó por decir:

—Parece un arco de miliciano o de soldado… es más fácil de tensar, pero con la misma potencia. Apostaría un escudo a que está diseñado para ser muy eficiente. Es muy buen arco; no es el arco corto típico con que se les enseña a tirar a las civiles.

—Gracias. Pero es lógico siendo la mía una familia de militares. Fue mi padre quien me lo dio y el resto de mi familia quien me enseño a usarlo.

Pablo soltó el arco y mirando el saco donde llevaba los víveres, añadió, bromeando:

—Y viendo la olla tan grande que lleva ahí, debe creerse que este viaje es una expedición militar y que vuestra merced es la encargada de cocinar para su camarada.

Raquel le miró seria un momento, y Pablo continuó, haciendo unos gestos con las manos que parecían indicar una disculpa:

—Le agradezco el detalle, amiga Raquel, pero tampoco eran necesarias tantas molestias. Siempre que he viajado de Itvicape a Nêmehe, o al contrario, y le aseguro que ya han sido muchas veces, sólo he llevado conmigo pan, queso, nueces y almendras, y a veces, aceitunas o un poco de carne en salazón. Pero nunca me he llevado nada para cocinar, porque luego hay que cargar con más peso.

Raquel se aproximó a Juan, se le agarró a un brazo y dijo sonriente:

—Sea así. Cómase vuestra merced su queso y su pan, que Juan y yo nos comeremos una buena olla podrida. Porque me ayudarás a prepararla, ¿verdad?

Antes de que Juan pudiera decir nada, Pablo repuso:

—Amigo Juan, no la escuchéis. Dejadla que cocine para media caravana, que nosotros compartiremos vino y nueces—. Y tras reírse, concluyó—: de acuerdo, amiga Raquel, la ayudaremos con el fuego, el agua y cosas así, pero no nos haga cocinar, que somos milicianos, no soldados. Aunque no sé si le dará tiempo a hacer el cocido durante la parada a medio día.

Raquel, soltó a Juan y le dijo a Pablo, bromeando:

—No pensaba dejar que me estropearan el cocido, en especial vuestra merced. Y tenía pensado cocinar la olla podrida de noche, para dar tiempo a las alubias a ablandarse.

Pablo hizo un gesto de conformidad muy gracioso y a Raquel la volvieron a invadir las prisas. Se echó al hombro el saco con la ropa, se colgó el arco a la espalda y cuando intentaba alzar el tercer saco, el de los víveres, Juan y Pablo, sobre todo el primero, se empeñaron en llevarlo ellos. Al final, fue Juan quien se encargó de transportarlo.

Y tras darle un abrazo muy fuerte a su madre, que había asistido divertida a la conversación entre los tres amigos, partieron hacia la Puerta del Camino de Nêmehe.

Tardaron poco en llegar a la Puerta del Camino de Nêmehe, y se encontraron que aún faltaban bastantes pasajeros, porque la explanada estaba casi vacía. Sólo entonces, Raquel se tranquilizó completamente, ya que era imposible que las galeras se fueran sin ellos. Aquella caravana era la primera que partía de Gaiphosume desde el ataque en el que se perdió aquella en la que viajaba Pablo. La mayoría de los viajeros de esa caravana que tan mal final tuvo habían seguido su viaje a bordo un galeón de la ruta circular, dos días atrás, según le estaba contando el propio Pablo. El viaje corría por cuenta de la municipalidad, como compensación hacia el horror padecido, pero él había preferido esperar a la caravana para acompañarles. De pronto, su tono se volvió más melancólico y añadió:

—Lo vi partir desde el lienzo sur de la muralla. El viento le era favorable y salió escoltado por una galeota. Seguro que llegaron a Nêmehe sin problemas.

Raquel se dio cuenta de que no se había subido a la muralla sólo para ver zarpar el barco. Pensó que alguien, lo bastante querido para él, se alejaba en aquel navío; quizá se tratara de una mujer, pero no quiso preguntarle. Ella había hecho lo mismo la última vez que Marcos regresó a Nêmehe en otro galeón. Le vio partir desde el lienzo sur de la muralla porque si le despedía en el muelle, temía que todo el mundo se diera cuenta de lo que sentía por él.

Pasó un rato largo ensimismada, acordándose de Marcos, fantaseando con el momento de reencontrarse con él. Acabó por volver a la realidad y reparó en que ya había amanecido del todo y seguía habiendo muy poca gente allí. Tuvo más de una hora para impacientarse y para quejarse del retraso con que acabó saliendo la caravana. Cuando, al fin, subieron los tres a una de las galeras, que iba bastante llena, Raquel ya estaba arrepentida de haber madrugado tanto en vano. Había espacio suficiente para los tres y Juan y Pablo, tras haberla ayudado nuevamente con parte de su equipaje y colocar el propio, la hicieron sentarse en medio de los dos. Le hizo gracia el afán que tenían de protegerla. Al sentarse, estuvo un buen rato arreglándose la falda para procurar que el hombre maduro que tenía en frente, que le lanzaba miradas con disimulo, no pudiera verle las piernas. De cualquier forma, no se sentía especialmente preocupada, puesto que se había puesto calzones de hombre que impedirían que si se le levantaba la falda le pudieran ver nada. De lo que sí se sorprendió fue de lo incómodo que resultaba tener una prenda pegada a sus partes íntimas y se preguntó cómo hacían los hombres para soportar el ir siempre con calzones.

Después de otra media hora, que a Raquel le pareció interminable, la galera emprendió lentamente la marcha. Les esperaba un viaje de dos días en los que iban a visitar un montón de ciudades y aldeas de la ladera de las montañas, junto a la línea de Torres, y de la costa. Durante toda la mañana, el entusiasmo de Raquel por ver mundo había mantenido una pugna contra el cansancio por haber dormido muy poco. El retraso desesperante y el hecho de que la galera iba cubierta y seguida a poca distancia por otra, le dieron la victoria al sueño. Cabeceó varias veces, pero los baches del camino la despertaban, y llegó a temer darse un golpe en la cabeza con el carruaje. Adormilada, se acurrucó contra Juan, le apoyó la cabeza en el hombro, y le susurró:

—¿No te molesta? Me muero de sueño.

Su amigo se apresuró a responder que no, y Raquel cerró los ojos. Oyó decir a Pablo:

—Amigo Juan, por favor, pasadle un brazo por encima y sujetadla, que no se le vaya a caer la moza en el próximo bache.

Raquel notó que Juan, muy despacio, le fue pasando un brazo por la espalda y terminó sujetándola por la cintura. Pensó en lo buen amigo que era, en lo segura que se sentía cuando estaba a su lado, y en que le alegraba mucho que le acompañase en aquel viaje. En unos instantes, se quedó dormida.

Y tras lo que a ella le pareció un instante, un golpe fuerte, como de madera que se rompe, y una serie de gritos lejanos la hicieron abrir los ojos.

22 marzo 2012

Lacrimosa

Llevaba tiempo sin poner aquí ninguna bachata...

Estaba este domingo en un bar de "salseros" al que voy cuando puedo, y justo cuando me iba, sonaba esta bachata. Y me quedé a escucharla en mitad de las escaleras. La bachata es de Juan Luis Guerra y se llama Lacrimosa. Podéis oírla, por ejemplo en:

Lacrimosa (Juan Luis Guerra)

Muy bonita. Y, por cierto, está basada en un réquiem de Mozart muy conocido, que es, como no, una Lacrimosa. Es este otro:

Lacrimosa (Mozart).

El autor de la bachata reconoce haberse inspirado en la pieza de Mozart para componerla. Comparando ambas se ve perfectamente la influencia. Asimismo, le viene bien usar una canción fúnebre, ya que la bachata habla de un amor que ha muerto.

A ver si un día la bailo.

13 marzo 2012

Otro proyecto más: Balcón al cosmos

Se me acumulan los temas de que hablar en mi bitácora. Pero ando una temporada muy desorganizado. Ahora no es tanto que tenga una carga de trabajo abrumadora, sino que me despisto, o me despistan mucho. Y, claro, mi pobre bitácora se resiente.

Hoy voy a presentaros un proyecto en el que me he metido, que, como es normal, no sé dónde acabará. Me he decidido a organizar una revista "online" sobre ciencia, en particular, sobre matemáticas, física, química, y similares. La web de la revista (que he programado yo, que se note que trabajo en informática) es:

http://www.balconalcosmos.es

Se trata de una revista que cubre un "hueco" que siempre he visto yo en las publicaciones sobre ciencia. Existen revistas excelentes, como podrían ser Astronomía y Universo, o Investigación y Ciencia. Pero son revistas donde las ecuaciones no son bienvenidas, porque son divulgativas de corte generalista, aunque la calidad científica de sus artículos sea notable. Existen otras revistas donde sí se pueden leer artículos sin esa restricción, pero, normalmente, están en inglés. En español, sólo hay revistas donde puedan usarse ecuaciones editadas por diferentes instituciones para sus socios, o bien, que no salen del ámbito de una sola facultad.

Este es el hueco que quiere cubrir Balcón al Cosmos: una revista donde tengan cabida artículos que hablen sobre cuestiones científicas en los que tengan cierta importancia las deducciones matemáticas o hablar de fórmulas si es necesario. Por poner un caso, el que estoy preparando yo para el número cero (ya que organizo este tinglado, qué menos que escribir para la revista) va sobre la deducción de las fórmulas de resolución de ecuaciones algebraicas de segundo, tercer y cuarto grado. No es un tema muy complejo, pero no tendría cabida en casi ningún sitio.

Es, también, un recuerdo muy sentimental de una mesa redonda (La Mesa Redonda sobre Relatividad y Mecánica Cuántica) en la que participé hace ya demasiados años, y de la que salió una revista (en papel). Como distribuir en papel es prohibitivo, la idea es hacerla digital, cómo única forma de que un proyecto así salga adelante.

Hay muchas cosas que no tengo definidas del todo, pero ya se puede ir visitando la página. Y quien quiera colaborar, ya sabe, que me escriba. El requisito es que debe saber algo de LaTeX.

06 marzo 2012

(Cuentacuentos) Era el arcoíris más bonito que había visto nunca

Esta semana en el cuentacuentos, la frase de comienzo de los relatos es mía. Esto es lo que se me ha ocurrido a partir de ella.

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ERA EL ARCOIRIS MÁS BONITO QUE HABÍA VISTO NUNCA.

Era el arcoíris más bonito que había visto nunca. Worch pensó que era una pena estar muriéndose bajo un cielo adornado de tal manera. Y, para colmo, sucumbir cuando tan cerca estaba de resolver el mal que aquejaba a su pueblo. La muchacha que había rescatado de manos de los macuques, era la que traía el fin de las lluvias, como demostraba aquel arcoiris maravilloso, que aparecía cuando la joven estaba ya cerca del poblado de Worch, a poco más de dos días de camino. Sin su guía, la muchacha se perdería en el bosque, moriría presa de cualquier alimaña. Su influencia benéfica desaparecería, volverían las lluvias y el pueblo de Worch perecercía.

Había tenido muy mala suerte. Había entrado en el poblado macuque como invitado, haciéndose pasar por ciudadano imperial, por un antropólogo que venía a estudiar sus costumbres. Con ello, explicaba su extraño acento que recordaba ligeramente al de los mewiersch, su propio pueblo: había aprendido las lenguas de las tribus de la Cordillera Anthrul entre los mewiersch. Le acogieron bien y, para no levantar sospechas, la mayoría de las preguntas se referían a costumbres, leyendas y otras cosas sin importancia. Le costó algo de esfuerzo entender lo que le decían, ya que los macuques hablaban su lengua con un acento muy fuerte, pero aunque no entiendiera la mitad de lo que le contaban, le daba igual. A Worch le extrañó lo poco que los macuques salían de su poblado; nunca vio entrar ni salir a nadie el día que pasó con ellos.

Le fue sencillo recorrer la aldea y llegar, de forma casual, a una zona del centro del poblado donde se alzaba una jaula en cuyo interior tenían prisionera a una muchacha menuda, de piel muy blanca, pelo rubio y ojos azules. Sospechó que era a quien debía rescatar desde el principio, lo que confirmó cuando la miró a los ojos y sintió la magia que había en ella. Pasó el resto del tiempo, entre conversaciones insulsas, ideando un plan para liberarla. Y el plan fue, necesariamente, sencillo pero peligroso. Esperó a que fuera de madrugada, cuando los macuques durmieran salvo los que quedaran de guardia, corrió a escondidas hacia la jaula, liberó a la joven cortando con su puñal las sogas que daban solidez a los barrotes, y salieron corriendo de la aldea. El plan funcionó porque, a pesar de que un guardia le avistó y dio la voz de alarma, no le persiguieron. Desgraciadamente, sí que tuvieron tiempo de lanzarles una andanada de flechas. Por proteger a la joven, Worch no pudo evitar que uno de los proyectiles se le clavara en el costado izquierdo.

Desde ese momento, supo que estaba condenado. Cuando pudieron parar, cortó el mástil, pero no pudo sacar la punta. Habría necesitado que le ayudaran personas con herramientas adecuadas. Y, aún así, le sería muy complicado sobrevivir. Decidió no rendirse, e intentar llevar a la chica a su aldea. Con suerte, aguantaría las cinco jornadas que les separaban de su hogar, pero la buena fortuna no quiso acudir, y en la mañana del cuarto día, Worch ya no podía continuar. La herida se le había infectado, y apestaba.

La joven, que hablaba la lengua de los macuques con un acento aún más marcado que el de los aldeanos, le dijo varias frases cuando vio que no continuaban. Sólo entendió palabras sueltas: "bien", "caminar", "comer"... La muchacha era muy dulce e inocente, y le demostraba gratitud y amistad. Mientras estuvieron caminando, le sonreía a menudo, deseaba hacerle pequeños favores, como acercarle la comida, recoger leña o agua, y cosas de ese estilo. Probablemente, no comprendería lo que estaba pasando, pero tenía que seguir intentando salvar a su pueblo.

Respiró con dificultad y le dijo a la muchacha, que le miraba con sus ojos azules e inocentes:

-¿Has visto el arcoiris?

Señaló distraído con la mano izquierda, lo que hizo que la joven viera el arcoiris y lo admirara, pero se le escapó un grito de dolor y se llevó las manos a la herida. Se repuso y le dijo:

-Si caminas hacia allí durante dos días, llegarás a mi aldea. Diles que te envía Worch.

La miró para ver si había comprendido. No tenía esperanzas de que fuera así. Ni tampoco que, en el caso de que le entendiera y obedeciese, fuera capaz de llegar. Mientras corrían huyendo del poblado macuque, la muchacha se cayó sobre un matorral, y se le clavó en la mano una espina de buen tamaño. Tanto le dolía que no paraba de llorar. Cuando fue seguro, Worch, con la mayor delicadeza posible, se la quitó y le vendó la mano con un trozo de tela que, en aquel instante, aún llevaba. Si no había sido capaz de arrancarse una espina, aunque grande y difícil de sacar, mucho menos llegaría viva a su aldea. Si es que no se perdía.

De todos modos, la muchacha no parecía comprender. Le dijo algunas frases en lengua macuque y acabó fijando su atención en la herida de Worch. Con suavidad, le retiró la mano con que se la tapaba e hizo lo propio con su jubón, que llevaba abierto a causa del dolor. Quiso impedírselo, pero ella insistió y dejó al aire la herida, que tenía un aspecto horripilante. Y, entonces, la muchacha pronunció una frase en tono solemne, una frase que decía algo de tratar, o de cuidar a alguien de alguna manera. Y Worch sintió que le ponía las dos manos sobre la herida y que algo parecido a dedos se introducían en el corte. Notó la magia y, muy confundido, vio que la joven sostenía en la mano la punta de la flecha, teñida de sangre. La tiró como si fuese algo repugnante y se limitó a soplar sobre la herida, que sangraba y liberaba pus. Worch se mareó y perdió el conocimiento.



* * * * *

Cuando Worch se despertó, atardecía. Nada más espabilarse recordó la herida. Y cuando fue a tocarse la tenía cerrada. En su lugar, había una cicatriz enorme. Buscó con la vista a la muchacha y se la encontró dormida, envuelta en las mantas que él le había prestado. No quiso despertarla, y permaneció despierto toda la noche, haciendo guardia. Pensó, muy feliz, en que no se había equivocado; aquella joven era un ser mágico que, con su influencia benigna, disiparía las tormentas que habían llevado a su pueblo al borde de la inanición. Tras semanas de aguaceros, desde que estaba con ella, no había caído ni una sola gota.

El resto del camino fue mucho más fácil y llegaron a la aldea sin novedad. Les aclamaron a ambos como a héroes, y les colmaron de atenciones. A la joven la llamaron Crhalle y le habilitaron una cabaña preciosa, y dos mujeres la atendían y le llevaban de comer. Worch se convirtió en miembro de la guardia del jefe de la aldea, un gran honor. Dos días después de su llegada, celebraron una gran fiesta bajo otro arcoiris aún más bonito que el que Worch le señaló a Crhalle cuando creía morir.

Cuatro días después, volvieron los aguaceros. Llovió un día, luego otro, después otro más... La paciencia de la gente se acabó. Y aprovechando una mañana en que el agua les concedió una tregua, sacaron a Crhalle de su cabaña por la fuerza. La maltrataron y le exigieron que parara las lluvias. Worch, al llegar, quiso interceder por aquella joven que le había salvado la vida, pero fue inútil. Le golpearon y entre seis guerreros, le inmovilizaron. Algo sorprendente de Crhalle era la velocidad a la que aprendía el idioma de los mewiersch. La oyó decir, con un acento muy fuerte e imposible de identificar:

-¡No tengo poder con la lluvia! ¡Yo no tengo la culpa!

Pero la turba enfurecida no atendió a razones. Mucho menos cuando el propio jefe de la aldea arengó y apoyó a la gente que apiló leña seca en medio del poblado, ató a la pobre Crhalle a un poste, y a Worch a otro, alejado de la pira, desde donde le iban a obligar a mirar en qué quedaban sus fracasos. Por más que se debatió, no pudo soltarse, y se resignó a ver, impotente, como quemaban a la pobre muchacha.

No hubo ceremonias. Aplicaron las antorchas y toda la aldea pudo ver cómo se alzaban llamas impresionantes en torno a Crhalle. Se oyeron vítores.

Y, de pronto, todo cambió. Crhalle, de alguna forma, salió de entre las llamas, y la turba no tuvo tiempo de reaccionar. La muchacha empezó a vomitar fuego, a lanzar llamaradas por las manos. Abrasó a la mitad de la aldea en unos instantes, pero no le pareció suficiente, y persiguió al resto, envolviéndoles en llamas mientras trataban de huir. Lo único que podía oír Worch eran los alaridos de sus vecinos mientras se retorcían devorados por el suelo. Luego, sobrevino el silencio, lo que a Worch le pareció aún peor.

Le invadió el pánico cuando se le acercó Crhalle, sorteando restos carbonizados que aún ardían, con una expresión en el rostro en la que no quedaba nada de inocencia. Fue hacia él directamente. Desesperado, angustiado, roto, acertó a preguntarle:

-¿Por qué, Crhalle?

Empezaron a caer gotas, pero la muchacha no se inmutó. Cuando habló, Worch sintió que le decía lo mismo que le había querido contar en lengua macuque y que él no había comprendido en su momento:

-De la misma forma en que me tratéis, yo os trataré a vosotros.

Tenía que haberse dado cuenta. Nadie era capaz de salir de la aldea macuque porque la tenían enjaulada. Como él le había arrancado aquella espina y le había curado la mano, ella le extrajo la punta de flecha y cerró su herida. Como su aldea había intentado quemarla, ella había quemado a todo el mundo. Worch se preguntó que clase de ente tenía delante. ¿Un genio? ¿un demonio? ¿un espíritu de la naturaleza? Quizá si hubiera tenido la oportunidad de consultar en alguna biblioteca del Imperio...

Llovía con fuerza. Crhalle le miraba curiosa. A Worch le importaba bien poco lo que le pasara, y no esperaba ninguna misericordia. Pero el destino le reservaba, al parecer, otras cosas. La muchacha, le dijo:

-Tú me liberaste.

Chasqueó los dedos y el poste al que Worch estaba atado se quebró. Incapaz de mover los brazos, el guerrero cayó al suelo. Y Chralle concluyó:

-Merecerías que te desatara, pero no quiero que me sigas. Levántate, apoya el poste contra una pared y empuja hasta que caiga. Ya sabrás cómo desatarte las manos. Adiós.

Llovía tan fuerte que no era posible ver nada a pocos pasos de uno. Chralle se marchó con rapidez, y sólo le llevó un instante perderse en la lluvia.

Con gran esfuerzo, Worch consiguió ponerse en pie.

03 marzo 2012

Retirada temporal de varias entradas

Por primera vez desde que empecé a escribir en esta bitácora, por un proyecto del que hablaré cuando tenga ya subido y listo para presentarlo, me veo obligado a retirar una serie de entradas de esta bitácora. Como no quiero perder los comentarios, que son muy valiosos, lo que haré será editar los textos afectados para sustituirlos por un vínculo hacia aquí. Editaré en su momento estas líneas para indicar por qué retiré las otras entradas. Tengo la intención de que sea algo temporal, y las restauraré cuando me sea posible.

Tengo que reconocer que me da algo de pena, y que no me gusta tener que hacerlo, pero creo que es lo más seguro para que no me vayan a poner pegas.